Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Advierten falta de estudios sobre impactos del cambio de uso de suelo en ecosistemas acuáticos

Advierten falta de estudios sobre impactos del cambio de uso de suelo en ecosistemas acuáticos

Desde el Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad de la UC resaltaron necesidad de estudiar a nivel local los efectos de esta práctica en océanos, lagos, ríos o humedales.



Martes 19 de octubre de 2021.- La estrecha relación entre los ecosistemas terrestres y acuáticos, marcada principalmente por el rol que cumplen éstos últimos en el transporte y almacenamiento de agua, nutrientes y energía para realizar múltiples procesos en tierra firme, ha sido ampliamente estudiada por ecólogos, geólogos y científicos ambientales. Sin embargo, cuando aguzamos la mirada a los impactos que fenómenos como el cambio de uso de suelo —una práctica que transforma la cubierta vegetal para el cultivo, la edificación, u otra actividad en beneficio de los seres humanos— tienen sobre océanos, lagos, ríos o humedales a lo largo del mundo, aún quedan zonas oscuras por iluminar.

Esa fue la conclusión a la que llegó un equipo de investigadores encabezados por el economista del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES UC), Francisco Fernández, luego de una revisión bibliográfica que identificó las brechas, sesgos y direcciones futuras en el estudio de estos impactos.

"El entendimiento y evaluación de cómo o de qué forma el cambio de uso de suelo por parte del ser humano afecta los ecosistemas acuáticos es un tema de por sí desafiante, debido a la complejidad de las interconexiones que existen entre estos tipos de ecosistemas", explicó Fernández. "Dada esta complejidad, quienes han abordado la materia generalmente lo han hecho desde una perspectiva que se restringe a: un cambio de uso de suelo particular (agricultura, urbanización, minería, forestales, etc.); causantes o estresores específicos (sedimentación, metales pesados, fertilizantes) o ecosistemas acuáticos individuales (río, cuenca, lagos, zonas costeras, y otros)", añadió.

Ante dicho escenario, señala el también académico de la Universidad Mayor, el conocimiento asociado a los impactos de este proceso en dichos ecosistemas depende en buena parte del contexto local de cada investigación. Esto se relaciona con aspectos como el tipo de cambio de uso de suelo analizado, las múltiples escalas espaciales y temporales al momento de realizar el análisis, las vías y mecanismos por los cuales el uso de la tierra influye en los ecosistemas acuáticos, y las respuestas que pueden tener los ecosistemas acuáticos a diferentes cambios de uso de la tierra.

Por esta razón, "el estudio apuntó a explorar y enmarcar estos saberes hasta hoy desperdigados desde una perspectiva más amplia", atendiendo a las piezas del rompecabezas que aún quedan por encontrar.

Mapa incompleto

Mediante un análisis bibliométrico de más de 2.700 artículos publicados entre 2007 y 2018, los investigadores pudieron identificar, entre otros aspectos, una prevalencia de las ciencias ambientales y los recursos hídricos en la literatura referida a este tema. Al mismo tiempo, señalaron que apenas el 1% de las revistas académicas de naturaleza económica publicaron estudios sobre el cambio de uso de suelo y sus efectos en ecosistemas acuáticos.

No obstante, el estudio también halló un crecimiento significativo en la producción de conocimiento relacionada a este tema a lo largo del período, confirmando el interés progresivo de la comunidad científica por dicha problemática.

Desde el punto de vista geográfico, China es el país que ha experimentado el mayor crecimiento de publicaciones de este tipo en el último tiempo, provocado, especulan los autores, por el desafío que afronta de armonizar su desarrollo económico acelerado con el resguardo del medio ambiente. También se suman países como EE.UU., Australia y algunas naciones europeas, evidenciando el interés del mundo desarrollado por invertir en estas problemáticas.

En la vereda contraria, los investigadores advirtieron una baja participación de África y América Latina. "En el caso de los países africanos, surge un llamado de alerta respecto a la falta de estudios relacionados a la temática, debido a los escenarios futuros que se plantean de escasez de recursos hídricos en la región. Para los países latinoamericanos, la urgencia pasa por los cambios que estos están experimentando respecto a los patrones de uso de la tierra, como resultado de la expansión de las fronteras productivas de las actividades del sector primario", indicó Francisco Fernández.

En ese contexto, añadió que Chile, Argentina y Brasil han aparecido en la escena académica relacionada con este tema en el último tiempo. "Sin embargo, dada la importancia que las actividades productivas primarias como la agricultura, la minería y el sector forestal tienen en nuestro país, las que implican un cambio de uso de suelo antrópico importante, aún estamos al debe", remarcó.

Mirada parcial

La segunda gran brecha descubierta por los autores fue la escasa presencia de disciplinas económicas y sociales en el estudio de estas materias. "En muchos casos, la evaluación integrada de la gestión de los recursos hídricos se ha concentrado en el control físico del agua, sin suficiente enfoque en los aspectos económicos. Aunque en los últimos años se ha incrementado la atención en incorporar esta mirada, al final del estudio hacemos un llamado a llevar a cabo futuras revisiones más focalizadas, que consideren términos relacionados a aspectos económicos y sociales conexos con los efectos del cambio de uso de suelo antropogénico en los ecosistemas acuáticos", comentó Fernández.

De esta forma, los resultados del estudio revelan una necesidad urgente por investigaciones interdisciplinarias que consideren el impacto económico del cambio de uso de suelo, y el valor de los servicios ecosistémicos acuáticos que éste pone en riesgo.

El trabajo también contó con la colaboración de los investigadores CAPES Manuel Muñoz, Roberto Ponce, Felipe Vásquez y Stefan Gelcich.

Fuente: Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad, CAPES.