Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Control de Polvo en la Industria Forestal

Ramón Rada



Ramón José Rada 155x155
Gerente General Dust A Side Chile
Director del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile


El 23% de la superficie total de Chile está cubierta por bosques (17.520.869 ha), de los cuales el 85% corresponde a bosques naturales y el 15% a plantaciones. Lo anterior, más allá de graficar el desarrollo de una industria, tiene un correlato directo en lo ambiental y representa un desafío para la industria.

La infinidad de predios forestados hacen que las vías de acceso a los mismos sean numerosas y, por lo tanto, que las cargas forestales atraviesen gran parte del territorio nacional por caminos privados y vías públicas, afectando potencialmente a comunidades rurales, colectividades agrícolas y al entorno de las ciudades que tienen alguna relación con la industria forestal.  

En verano la generación de polvo en los caminos de producción forestal se produce por alto tránsito. Cuando están secos, determinan un importante impacto de ácaros en el polvo sobre cultivos y plantaciones agrícolas, además de un claro deterioro de las condiciones de seguridad por la pérdida de visibilidad.

En invierno, los caminos se desestabilizan y se transforman en barriales, se suspende la operación por el riesgo que representan y las malas condiciones del camino dejan las vías inseguras e inoperativas para la comunidad. Cuando el barro se seca, genera un polvillo mucho más fino que se levanta, lo que deteriora aún más la calidad del aire, ya que hay una mayor generación de PM 10 y PM 2,5.

La solución convencional de la industria forestal ha sido el riego de caminos con agua. El problema es que en la actualidad el agua es sumamente escasa y las tasas de evaporación son altas con lo que el agua no es más que un paliativo temporal de alto costo. También es común ver el uso de supresores salinos, los que cambian la salinidad y pH del agua, generando otros problemas, que además, operacionalmente comprometen la seguridad de los caminos, ya que se tornan jabonosos con las primeras lluvias, facilitando corrosión de equipos e infraestructura.

Hoy se comienzan a utilizar tecnologías que permiten enfrentar mejor los desafíos de la industria forestal. Ya no es problema cosechar y extraer la producción forestal a través de comunidades, ya que con un alto grado de cumplimiento, se garantiza aire limpio, menor ruido y estabilidad de la superficie del camino y su seguridad. El sello de caminos con soluciones bituminosas aportando propiedades asfálticas, ha demostrado ser lo más eficiente, ya que es amigable con el medio ambiente y permite mantener los caminos sin necesitar regarlos a diario, pudiendo transitar en ellos con cualquier condición climática. Ello, sin duda, aumenta la productividad, permite ciclos de carga y transporte más seguros, rápidos y a menor costo.

Columna publicada en Revista InduAmbiente n° 146, mayo-junio 2017, página 29.