Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Fórmula Virtuosa

Fórmula Virtuosa

Conducta Responsable permite mejora ambiental en la industria química.



“La química está en todas partes”. Más de alguna vez hemos escuchado esta frase que engloba una verdad que podemos corroborar en nuestra experiencia más inmediata. Parafraseando a una profesora del tema, nuestro propio cuerpo, por ejemplo, es un continente de procesos químicos. Mientras respiramos, nos alimentamos, descansamos, crecemos, experimentamos emociones e incluso pensamos, estamos siendo reactores químicos ambulantes. También nuestra vida como seres sociales depende de objetos y productos surgidos gracias a descubrimientos químicos.

Considerando lo anterior, la industria del rubro tiene una enorme importancia y responsabilidad. Solo en Chile, el sector está compuesto por unas 300 empresas, las que fabrican y distribuyen alrededor de 400 sustancias de uso industrial, según datos de la Asociación Gremial de Industriales Químicos de Chile, Asiquim. Además, existe un uso intensivo de productos químicos por parte de refinerías de petróleo, siderúrgicas, celulósicas, papeleras, petroquímicas y cupríferas, entre otras empresas que operan en nuestro país.

Conducta Responsable

Por su naturaleza, la industria química debe tener un compromiso a toda prueba con la prevención de riesgos. Como señala la Política Nacional de Seguridad Química (PNSQ) 2017-2022, “una deficiente gestión en el manejo de sustancias químicas se traduce en peligros a la salud humana y en afectación de los diferentes componentes ambientales (aire, agua y suelos), como por ejemplo generación de sitios contaminados, residuos peligrosos, accidentes y emergencias ambientales. Los riesgos subyacentes a su empleo pueden manifestarse en cualquiera de las etapas del ciclo de vida y los efectos se presentan en un amplio espectro que abarca desde manifestaciones no letales hasta la muerte; y desde la contaminación aguda de los ecosistemas, hasta los efectos tardíos o crónicos producidos por la bioacumulación de compuestos de baja degradabilidad”.

Para enfrentar adecuadamente los riesgos de la actividad química, en 1985 surgió en Canadá la “ética” de Conducta Responsable (CR), que es un “compromiso voluntario de la industria química mundial para promover la mejora continua y la excelencia en el desempeño en las áreas de salud ocupacional, protección medioambiental, seguridad industrial y resguardo de las instalaciones”.

La iniciativa permite compartir las mejores prácticas de la industria Internacional, a fin de mejorar el desempeño, generar confianza con otros actores relevantes y promover una cultura de mejoramiento continuo en temas de salud, seguridad, medio ambiente y relacionamiento con las comunidades.
CR se extendió rápidamente por el mundo y es aplicada en Chile por Asiquim desde 1994. En 2006 se convirtió en Sistema de Gestión, en 2009 el gremio declaró a CR como “nuestro compromiso con la sustentabilidad”, y en 2016 se estableció que su logo solo pueden usarlo las empresas verificadas. En este último año también partieron los cursos sobre la materia en distintas universidades.

En un reciente seminario sobre CR realizado en Concepción, el Seremi del Medio Ambiente del Biobío, Richard Vargas, destacó la ruta de sustentabilidad que ha seguido la industria química y el impacto positivo de este programa.

Lea este artículo completo en InduAmbiente nº 150 (enero-febrero 2018), págs. 58-60.