Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Plásticos: la Graduación que nos Falta

Sebastián Videla



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Consultor Senior

En la película El Graduado estrenada en 1967, Dustin Hoffman recibe un consejo en una sola palabra “plásticos”. Se vivía una época de amplio dominio norteamericano, con una pujanza industrial que abarcaba el mundo entero.

Desde aquel entonces, los plásticos han sido parte de nuestras vidas, con múltiples usos domésticos e industriales, lo que se expresa en una producción mundial de más de 300 millones de toneladas anuales. El 40% se usa en embalajes, un 22% en bienes domésticos y un 20% en construcción, mientras que un 39% se incinera, un 30% se recicla y un 31% se va a vertederos.

Todo iba bien, mientras China absorbía no menos de 40 millones de toneladas anuales de residuos plásticos adquiridos a bajos precios en Europa y Estados Unidos, sin embargo, este país agobiado por la creciente contaminación ha decidido no importar más estos materiales. Con esta medida ha generado una crisis creciente en diversas ciudades y estados norteamericanos, donde se han empezado a acumular residuos plásticos obligando a sus autoridades a la incineración y/o disposición en rellenos sanitarios. Lo mismo ocurre en Europa, poniendo interrogantes a las acciones destinadas al reciclaje.

El plástico como residuo es una fuente de energía con consecuencias ambientales negativas debido a las emisiones aéreas que se generan, estimadas mundialmente en 400 millones de toneladas de CO2 anuales. Se ha estimado que 111 millones de toneladas de residuos plásticos no entrarán a China, lo que representa el 30% de la producción anual, una cifra sin precedente en el tráfico de contaminantes mundiales.

Sobre el reciclaje de plásticos se difunden muchas ideas, algunas ciertas otras no tanto. Se señala que este material es 1000 veces reciclable, sin considerar que la experiencia muestra que en este proceso existen pérdidas y que el nuevo uso es de inferior calidad, incluso con economías cuestionables, además de generarse impactos ambientales de los procesos utilizados. Chile logró un avance importante al eliminar las bolsas plásticas, sin embargo, se requieren acciones de mucho mayor alcance, entre ellas regular qué proceso de reciclaje es aceptable para el país y cuál no será posible utilizar.

Asimismo, debe prohibirse cualquier intento de importar residuos plásticos, una opción que en países de bajo desarrollo puede resultar muy atractiva dada la situación mundial, sin embargo, tendrá negativas consecuencias ambientales. No menos importante para Chile es innovar en embalajes agrícolas, donde hay un uso masivo de plásticos, siendo deseable buscar alternativas sustentables.

En definitiva, el futuro del plástico no es el mismo ahora que hace 50 años. El cambio se tenderá a acelerar, lo que exige una mirada distinta y más audaz en la gestión de materiales.

Columna publicada en InduAmbiente 159 (julio-agosto 2019), pág. 52.