Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Día Mundial de la Educación Ambiental: el Cambio hacia una Ética Global

Juan Fernández

Juan Fernández SEREMI del Medio Ambiente RM 155x155
Seremi (s) del Medio Ambiente Región Metropolitana


El Día Mundial de la Educación Ambiental se festeja cada 26 de enero a partir de la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas celebrada en 1972, en Estocolmo.

Esta fecha, tiene como objetivo identificar la problemática ambiental tanto a nivel global como a nivel nacional, para que las personas tomen conciencia de lo frágil que es nuestro planeta y hacer un llamado a los gobiernos en cuanto a la necesidad de conservar y proteger el medio ambiente.

En la práctica, la educación ambiental es un proceso participativo que busca despertar en la población una conciencia que le permita identificarse con la problemática ambiental. Para ello es fundamental generar cambios de actitud que permitan la formación de una nueva ética, que reconozca las relaciones del ser humano con sus pares y con la naturaleza, además de establecer nuevas necesidades de transformaciones en las políticas de los gobiernos para el cuidado del entorno.

En este contexto, es vital que las naciones y sus ciudadanos insistan en medidas que apoyen un tipo de crecimiento económico que no tenga repercusiones perjudiciales para las personas, para su ambiente ni para sus condiciones de vida. De este modo, es necesario encontrar maneras de asegurar que ninguna nación crezca o se desarrolle a expensas de otra y que el consumo hecho por un individuo no ocurra en detrimento de los demás. En esa dirección, los recursos de la Tierra deben desarrollarse de forma que beneficien a toda la humanidad y que proporcionen mejoría de la calidad de vida de todos.

Por lo tanto, necesitamos de esta nueva ética global, una ética de los individuos y de la sociedad; una ética que reconozca y responda con sensibilidad a las relaciones complejas y en continua evolución entre el ser humano y la naturaleza, y con sus similares.

Al adoptar este enfoque global -de la mano de la educación ambiental- se crea una perspectiva que reconoce la existencia de una profunda interdependencia entre el medio natural y el artificial, que vincula los actos del presente a las consecuencias del futuro. Además, demuestra la interdependencia entre las comunidades nacionales y la necesaria solidaridad entre todo el género humano.

La educación ambiental tiene un tremendo desafío en nuestra Región Metropolitana y el país: ser parte de la construcción de un modelo de intervención ambientalmente sustentable. Para ello se necesitan muchos actores, desde los más pequeños hasta los mayores; los empresarios, las autoridades, la sociedad civil, las instituciones de educación superior, etc.

Todos somos llamados, con nuestro aporte, a colaborar en una nueva mirada y en una nueva ética de nuestros propios comportamientos. La invitación está abierta. Solo falta el compromiso de cada uno de nosotros.