Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Para Controlar Olores

Para Controlar Olores

ANAM ofrece una gestión integral de olores en plantas industriales. 



En el último tiempo hemos sido testigos de cómo en Chile importantes empresas están enfrentado serios problemas con las comunidades vecinas e incluso han sufrido duras sanciones por parte de las autoridades.

Esta situación advierte a las industrias sobre la necesidad de abordar adecuadamente una problemática que ha ido adquiriendo protagonismo en la agenda ambiental en nuestro país.

Consciente de ello, ANAM hoy ofrece una gestión integral para el control de olores y gases odorantes, basada en su sólida experiencia como laboratorio de análisis ambientales, en el respaldo que ofrece el Grupo Agbar al cual pertenece, y en el desarrollo de capacidades técnicas y profesionales de primer nivel. Así, esta empresa se ha ido convirtiendo en un verdadero socio para quienes buscan soluciones a sus problemas ambientales.

Gestión Integral

“El tema de los olores es bien complejo porque involucra muchos aspectos y a distintos actores. Muchas veces las empresas no saben cómo enfrentarlo y, además, es bien sensible para las comunidades. Esto nos ha llevado a tratarlo no sólo desde el punto de vista técnico, sino también a acercarnos a los vecinos de nuestros clientes, para entregarles una solución integral a su problemática”. Las palabras pertenecen a Soledad Alarcón, Gerente de Operaciones del Area de Gestión de Calidad del Aire de ANAM, que desde el año 2008 presta servicios a empresas del sector alimenticio, sanitario, papel y celulosa, y pesquero, entre otros. Destaca que este trabajo ha generado beneficios importantes para sus clientes como son la mejora de su imagen corporativa y de la relación que las empresas mantienen con la comunidad y las autoridades.

Romina Gutiérrez, ingeniera atmosférica de ANAM, explica que la gestión integral para el control de las emisiones odoríferas considera tres etapas: el diagnóstico del problema, la implementación de soluciones a la medida y la verificación de la efectividad de las medidas adoptadas. “Además, tenemos una línea de acción paralela que aborda la comunicación con los stakeholders involucrados en cada caso”, acota.

Diagnóstico

Para realizar el diagnóstico, ANAM cuenta con distintos sistemas que permiten dar a conocer al cliente la dimensión de la problemática, identificar los focos de emisión y proyectar la aplicación de distintas medidas para su control. Estos son:

·         Paneles de campo:

Es una evaluación en terreno realizada por un grupo de personas previamente seleccionadas y entrenadas que, por lo general, se usa para monitorear la frecuencia de olores complejos en puntos preestablecidos. “Este ejercicio también se desarrolla de manera individual, a través de los llamados caminantes que permiten hacer mediciones continuas durante un período de tiempo determinado. Muchas veces esto sirve como una alerta temprana para evitar episodios de olores”, dice Romina Gutiérrez. Por su parte, Soledad Alarcón acota: “Este sistema es bien efectivo porque no hay mejor medidor que la nariz humana. Hay sensaciones de olores que quedan debajo del umbral de detección de los equipos, y que las personas igual las perciben y les molestan”.

·         Medición de gases odorantes:

Consiste en cuantificar la cantidad de gases que se emite desde una fuente y la concentración de gases que existe en un área determinada. Para esto se utilizan sistemas compuestos por sensores basados en celdas electroquímicas o en medición por laser infrarrojo, los cuales permiten hacer mediciones al aire ambiente, en fuentes puntuales (ductos), o en superficies líquidas y sólidas.

Lea el artículo completo en InduAmbiente 116 (mayo-junio 2012), páginas 106 a 108.