Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Amenazas Bajo Control

Amenazas Bajo Control

Conozca procedimientos efectivos para la detección de biotoxinas marinas.



Chile ocupa un lugar de vanguardia en la exportación de alimentos de origen marino. La industria de la acuicultura de moluscos y conservas exporta a la fecha más de 250 millones de dólares anuales.

La principal amenaza a este sector económico la constituyen las mareas rojas y las biotoxinas marinas, fenómenos naturales relacionados entre sí y que impactan todas las zonas costeras del planeta.

Según explica Miriam Seguel, Gerente Técnico del Centro Regional de Análisis de Recursos y Medio Ambiente (CERAM) –dependiente de la U. Austral–, las biotoxinas son sustancias tóxicas producidas por algas microscópicas (fitoplancton). Se acumulan en los moluscos y peces, pudiendo ser nocivas para la salud de las personas por el consumo de estos productos. Ello, debido a que son termoestables y permanecen tras el cocinado de los alimentos.

En Chile existen tres grupos de biotoxinas marinas: veneno amnésico de los mariscos (VAM); toxinas lipofílicas y su tipo más conocido, el veneno diarreico de los mariscos (VDM), y veneno paralizante de los mariscos (VPM).

Las dos últimas tienen un mayor impacto en la salud pública y en la economía de las regiones. Sin embargo, Miriam Seguel precisa que el veneno paralizante de los mariscos es la toxina más nociva. Desde su aparición en el país ha causado la muerte de unas 50 muertes por intoxicación.

El VPM es causado por una microalga llamada Alexandrium catenella. “Está compuesto por la saxitoxina y/o análogos, un grupo de más de 26 potentes neurotoxinas que tienen diferentes grados y capacidades de envenenamiento”, comenta la especialista.

La experta añade que existen varios métodos para su detección. El más utilizado es el Bioensayo Ratón de la Asociación de Químicos Analíticos Oficiales (AOAC, por su sigla en inglés). “Consiste en una extracción acuosa acídica del tejido de los moluscos, seguida por la inyección intraperitonealmente de 1 ml de este extracto a tres ratones de peso estandarizado. El límite permisible para el consumo humano es de 80 µg de STXeq./100 grs. de carne”, sostiene.

Otra alternativa, según Seguel, es la cromatografía líquida de alta resolución, que entrega información sobre los perfiles toxicológicos y sus concentraciones. “Este método se aplica también  en el ámbito de la investigación”, acota.

Para el veneno diarreico de los mariscos se emplea el método Bioensayo Ratón, basado en la extracción de compuestos lipofílicos con solventes orgánicos. “En este caso, el residuo se inyecta intraperitonealmente en tres ratones de peso entre 17 y 22 gramos. La muerte de dos de los animales inoculados, dentro de 24 horas, constituye un resultado positivo”, afirma.

Mientras que la metodología implementada para descubrir la presencia del VAM es la cromatografía líquida de alta resolución con detección ultravioleta (HPLC-UV).

“Esta técnica se ejecuta de forma rutinaria en los programas de monitoreo y en la certificación de moluscos para exportación. Permite identificar y cuantificar el ácido domoico, principal compuesto del veneno amnésico de los mariscos”, señala la investigadora. Y agrega: “El límite permisible para el consumo humano es 20 µg Acido domoico/gramo de mariscos”.

El CERAM tiene acreditados sus análisis bajo la NCh 17025:2005, del Instituto Nacional de Normalización. Provee la mayor parte de sus servicios mitilicultores y empresas conserveras de la región de Los Lagos, que necesitan exportar sus productos a diferentes partes del mundo. Asimismo, reciben muestras de firmas de las regiones del Biobío y de Coquimbo.

Lea el artículo completo en Revista InduAmbiente N° 134, págs. 86-88.