Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Solución a la Vista

Solución a la Vista

Las ventajas del gas natural como opción para reducir emisiones industriales.



Solo entre 1997 y 2002, el parque industrial de la Región Metropolitana logró rebajar 1,4 millones de toneladas de CO2 producto de la conversión a gas natural. Este es solo un botón de muestra para graficar los múltiples beneficios, en términos de sustentabilidad, que derivan del uso de este recurso energético.

Y, en efecto, aunque es un combustible fósil, es el menos contaminante de todos, lo que favorece su aporte al control de la contaminación atmosférica y, a la vez, a la mitigación de los efectos del cambio climático.

Pero no solo eso. Su amplia disponibilidad, seguridad de suministro y costos, lo ratifican como una opción ventajosa para abastecer a las instalaciones industriales y productivas, además de los requerimientos comerciales y residenciales.

En 1997 se inició la importación de gas natural desde Argentina, vía gasoductos. A partir de entonces, en un período aproximado de dos años, más del 80% de las industrias de la Región Metropolitana se cambió  a este combustible.

Todo machaba bien, hasta que en 2004 la situación interna de la nación trasandina desencadenó la restricción a la exportación de gas natural. Sobre este escenario, la autoridad resolvió la instalación de un terminal para la recepción y regasificación de gas natural licuado (GNL) que provendría de diversos distribuidores extranjeros vía marítima.

De esta manera, se construyó un terminal de GNL en la bahía de Quintero, perteneciente a GNL Quintero, empresa conformada por ENAP, Metrogas, Endesa y BG Group. Desde el segundo semestre del año 2009 satisface la demanda de gas natural de la zona central de Chile.

En este terminal se recibe el gas natural en estado líquido. Luego de descargarlo, se almacena y posteriormente se regasifica para transportarlo vía gasoductos a los puntos de consumo.

Adicionalmente, desde 2010, se inició la operación de un segundo terminal de regasificación que es la Planta de Gas Natural Licuado de Mejillones (GNLM), en la Región de Antofagasta. Propiedad de GDF Suez (67%) y Codelco (33%), la unidad abastece la demanda de gas natural de la zona norte del país, que principalmente corresponde a la generación de electricidad para el sector minero.

Sustentable y Seguro

El gas natural es una mezcla de hidrocarburos ligeros que contiene más de un 95% de metano (CH4) y proporciones menores de etano, propano (C3H8), butano (C4H10), nitrógeno (N) y dióxido de carbono (CO2).

Su principal característica es ser el combustible fósil más limpio que existe en la actualidad. Al ser encendido, genera muchas menos emisiones de material particulado (MP), óxidos de azufre (SOx), NOX (óxidos de nitrógeno) y gases efecto invernadero (GEI).

De hecho, el gas natural produce menos CO2 por unidad de energía entregada que otros fósiles como el diésel, porque es el que tiene menor contenido de carbono por cada átomo de hidrógeno.

Además, su pureza implica un menor procesamiento y una menor generación de emisiones en su producción.

Otro gran atributo es la seguridad en su uso. En caso de un eventual derrame en tierra o agua, el gas natural se evapora y, como es más liviano que el aire (35% a 40 % más ligero), se eleva hacia la atmósfera sin generar residuos. También es incoloro e inodoro, es decir, no tiene sabor, color y ni olor. Por esto, las empresas distribuidoras le agregan un compuesto odorante, el mercaptano, para que sea detectable al olfato.

Adicionalmente, es menos inflamable. La combustión se produce únicamente si se conjugan tres factores: la presencia de oxígeno, una concentración de gas natural entre el 4,5% y el 14,5%, y un elemento que produzca el calor necesario para generar la ignición de esta mezcla.

Lea este artículo completo en Revista 134, páginas 20 a 22