Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La Especie Ideal

La Especie Ideal

Bioensayos con ballica permiten evaluar suelos agrícolas afectados por metales.

Por José Verdejo y Alexander Neaman
Escuela de Agronomía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Rosanna Ginocchio
Departamento de Ecosistemas y Medio Ambiente y Center of Applied Ecology and Sustainability (CAPES), Pontificia Universidad Católica de Chile

Históricamente, la contaminación de la minería del cobre ha afectado la calidad de los suelos agrícolas. Por ejemplo, las emisiones atmosféricas de algunas fundiciones de cobre, ubicadas en la zona central del país, aumentaron la concentración de dióxido de azufre (SO2) en la atmósfera y de metales en los suelos, por sobre los niveles descritos como tóxicos para los distintos seres vivos presentes en su entorno.

Respecto a la concentración de metales en los suelos, nuestro país aún no posee legislación que la regule. No obstante, el Ministerio del Medio Ambiente ha planteado la necesidad de establecer una norma de calidad primaria de suelos, la que asegure la prevención de riesgos para la vida o la salud de la población nacional expuesta a contaminantes presentes en éstos. La futura norma debería distinguir entre las concentraciones de metales que representan o no algún efecto negativo sobre la flora, fauna, y microbiología del suelo y/o sobre las personas que viven en el territorio. Este aspecto es fundamental, ya que la sola presencia de un metal en el suelo, aún en concentraciones consideradas como elevadas, no constituye necesariamente un riesgo para la población o la biota expuesta.

Todo depende de cuán reactivo se encuentre el metal para los organismos (biodisponible) y si existen las vías adecuadas de exposición para los seres vivos.

Bioensayos con Plantas

Los bioensayos con plantas son de gran utilidad para determinar el efecto potencial de los metales incorporados al suelo por actividades industriales sobre la calidad del terreno. Estos bioensayos consisten en el uso de cultivos hortícolas (hortalizas y pastos), los cuales son expuestos a una amplia gama de suelos enriquecidos con metales para monitorear la respuesta de la planta (peso, altura, número de flores y frutos, etc.). Ésta, sin embargo, puede depender no solo de la concentración de metales en el suelo, sino de otras características del mismo, como por ejemplo la disponibilidad de nutrientes y la textura (arcillosos, arenosos, limosos…). Por eso, es fundamental definir bioensayos adecuados para evaluar cambios en la calidad de suelos enriquecidos con metales.

Los autores recolectaron diversos suelos agrícolas en áreas afectadas por la histórica actividad minera de la cuenca del río Aconcagua y del valle de Puchuncaví, ambos en la Región de Valparaíso, para desarrollar un bioensayo adecuado para evaluar su calidad en cuanto a contenido de metales. Estos suelos presentaron un amplio rango de contenido en nutrientes, es decir, eran de baja, media y alta fertilidad. También registraron un amplio rango de concentraciones de metales, particularmente cobre.

Su calidad fue evaluada a través de bioensayos con ballica, lechuga, tomate y maíz. Estas especies han sido recomendadas por los protocolos de los estándares internacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) y de la Organización Internacional de Normalización (ISO).

Los bioensayos indicaron que las respuestas de la lechuga, tomate y maíz fueron determinadas principalmente por la disponibilidad de nutrientes en los suelos, demostrando que no son útiles para evaluar efectos tóxicos de metales. En cambio, la respuesta de ballica se obtuvo principalmente por las concentraciones de cobre en los suelos y fue independiente de la disponibilidad de nutrientes.

Artículo completo en InduAmbiente 140 (mayo-junio 2016), páginas 22-23.