Viernes 16 de enero de 2026.- Pese al aumento del consumo energético asociado a mayores desafíos operacionales, en el año 2024, la minería del cobre chilena emitió 12.861 kilotoneladas de dióxido de carbono equivalente (kt CO2 eq), la menor cantidad registrada desde 2010.
Así lo destaca un estudio desarrollado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), que analizó las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de las operaciones de la gran y mediana minería en Chile.
El informe señala, además, que estos resultados se deben fundamentalmente a las acciones adoptadas por las empresas en pos de la descarbonización y la mayor participación de energías renovables en la matriz eléctrica de la cual se abastece la minería del cobre.
De igual manera, recuerda que el país, a través de la Ley Marco de Cambio Climático, se ha propuesto la meta de alcanzar la carbono neutralidad a más tardar en 2050. Y advierte que, en ese contexto, "la minería deberá avanzar desde una lógica basada en la energía fósil hacia una operación predominantemente eléctrica, eficiente, y alimentada por energías de cero o muy bajas emisiones".
Emisiones directas e indirectas
El resumen ejecutivo del estudio de Cochilco indica que de las 12.861 kt CO2 eq generadas por las cupríferas en 2024, "un 55% correspondió a emisiones directas y un 45% a indirectas, con tasas de variación promedio (2010–2024) de +3,7% y -4,5%, respectivamente, lo que se traduce en una reducción total de -1,2% anual". Esto, en un contexto de producción estable, con una disminución en cátodos SX-EW y un alza en concentrados.
Añade que el 82% de las emisiones directas provino de la minería a rajo, donde se registró un coeficiente unitario de 1,3 toneladas de CO2 eq por tonelada de cobre fino producida. Esto refleja la alta intensidad energética de esta etapa y "obedece a factores estructurales propios de la industria: menores leyes, mayor material a remover y profundización de los rajos", apunta.
En lo que respecta a las emisiones indirectas, el reporte detalla que "el factor de emisión del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) corresponde a 0,2017 toneladas de CO2 eq/MWh en 2024. Esta reducción responde al avance de la transición energética en Chile, impulsada por una mayor participación de energías renovables en la matriz eléctrica. Como resultado, las emisiones indirectas asociadas al consumo eléctrico de la minería del cobre han disminuido significativamente, contribuyendo a moderar el crecimiento de las emisiones totales del sector". En este contexto, el proceso de concentración sigue siendo el mayor contribuyente, mientras que las actividades de lixiviación, extracción por solventes y electroobtención (LX-SX-EW) han reducido su cuota de responsabilidad en estas emisiones y el uso de agua de mar se consolida como la tercera mayor fuente de consumo eléctrico. "Como resultado, el coeficiente unitario de emisiones indirectas se redujo un 16% respecto a 2023, llegando a 1,04 toneladas de CO2 eq/ton de cobre fino producida", apunta el documento.
Electrificación, innovación y eficiencia
A partir de los resultados descritos, el estudio de Cochilco entrega dos conclusiones relevantes:
• La descarbonización futura del sector dependerá crecientemente de la electrificación de procesos mineros y del impulso a acuerdos de compra de energía (PPA) proveniente de fuentes renovables.
• El aumento de emisiones directas confirma la urgencia de acelerar la innovación en equipos móviles de cero emisiones, con tecnologías como camiones eléctricos o impulsados por hidrógeno verde, y mejorar la eficiencia logística y operacional.

