Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

¡No Más HFC!

¡No Más HFC!

El reemplazo de los hidrofluorocarbonos permite proteger la capa de ozono.

La comunidad científica que monitorea el estado de la capa de ozono tiene un motivo concreto para estar alborozada y optimista. Por primera vez, tras décadas de estudio, obtuvo pruebas de que ésta comenzó su recuperación. Desde el año 2000, cuando alcanzó su máximo histórico (25 millones de kilómetros cuadrados), el agujero antártico se ha reducido en 4 millones de km2, más o menos la superficie de la Unión Europea (sin el Reino Unido).

¿A qué se debería este cambio? A los resultados de las medidas y acciones contempladas en el Protocolo de Montreal, que estableció en 1987 la prohibición de los compuestos orgánicos-clorados (clorofluorocarbonos) que se usaban en la limpieza en seco, en procesos de refrigeración y en la fabricación de aerosoles como desodorantes y lacas.

Nuevas Iniciativas

Pero como la lucha contra la destrucción de la capa de ozono debe continuar, ministros y representantes de alto nivel de la Coalición del Clima y Aire Limpio (CCAC en su sigla en inglés) respaldaron, a fines de julio pasado, la aprobación de una ambiciosa enmienda al Protocolo de Montreal. Esto, para realizar una reducción gradual en el uso de gases fluorados o hidrofluorocarbonos (HFC), que son otros potentes gases de efecto invernadero.

En una declaración, la CCAC se manifestó convencida de que detener el rápido crecimiento de los HFC y buscar alternativas para su reemplazo es una de las mejores oportunidades para reducir los contaminantes climáticos de vida corta. Y es una forma también de contribuir al logro de los objetivos del  acuerdo sobre cambio climático de París 2015. De hecho, una disminución gradual de los HFC bajo el Protocolo de Montreal puede evitar hasta 0,5 grados centígrados de calentamiento global hacia fines del actual siglo.

Al respecto, Hakima El Haite, Ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático de Marruecos, señaló que la medida adoptada “será una contribución importante para alcanzar los objetivos de temperatura establecidos en el Acuerdo de París. Si acompañamos la eliminación gradual de los HFC con políticas para promover aparatos súper eficientes podremos duplicar el beneficio climático y al mismo tiempo mejorar la calidad del aire y reforzar la seguridad energética”.

Muchos de los HFC que la enmienda reducirá, y que debe aprobarse definitivamente en octubre, tienen un potencial de calentamiento atmosférico (PCA) entre cientos y miles de veces más fuerte que el dióxido de carbono.

Se recalca en el documento que optar por tecnologías de refrigeración más eficientes y asequibles, que utilicen refrigerantes con bajo PCA, supone también beneficios adicionales para la mitigación del cambio climático. El comunicado de la CCAC agrega que “complementar la reducción gradual de los HFC con medidas para mejorar la eficiencia energética de los equipos que los contienen también puede disminuir las emisiones de CO2. Por ejemplo, la mejora en un 30% de la eficiencia promedio de los aires acondicionados en el año 2030 podría reducir estas emisiones hasta en 25 millones de toneladas durante la vida útil de los equipos”.

Hoy en día, en muchos países se ofrece un número creciente de alternativas a los HFC que son amigables con el clima en diversos sectores y aplicaciones.


Lea el artículo completo en Revista InduAmbiente N° 142, págs. 114 a 116.