Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Combustión a Salvo

Combustión a Salvo

El Sernageomin cuenta con guías para el manejo de combustibles y lubricantes.

Es común escuchar acerca de las medidas de seguridad asociadas a la operación de vehículos y maquinarias que se emplean en la industria minera. Estos protocolos se orientan al resguardo de la integridad física del trabajador y del medio ambiente.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte se han elaborado recomendaciones específicas para el uso y mantenimiento de aquellos insumos que permiten el funcionamiento de las máquinas, equipos y medios de transporte al interior de la faena. En estas labores se emplea diversos tipos de combustibles, como diésel, gasolina y kerosene. Asimismo, se recurre de forma importante a otros productos, que son los aceites, lubricantes de motores, líquidos de frenos y grasas.

El llevar a cabo un manejo adecuado de estas sustancias, en procedimientos de trasvasije y transporte a faena, como también en su almacenamiento y abastecimiento de la planta, resulta de vital importancia pues permite proteger a las personas y las instalaciones de mina y planta. De igual modo, puede evitar o minimizar el riesgo de incendios y la contaminación del medio ambiente, y disminuye la ocurrencia de derrames y sus costos económicos asociados.

Con ese propósito, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) ha publicado guías de buenas prácticas ambientales orientadas a la pequeña minería. En 2003, editó la Guía de Buenas Prácticas Ambientales para la Pequeña Minería “Manejo de combustibles y lubricantes “, con la colaboración del Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales de Alemania y de consultores locales. Y, más recientemente, en 2013 presentó la Guía N° 8 de Operación para la Pequeña Minería “Manejo de sustancias peligrosas”, que incluye orientaciones específicas dirigidas al manejo de combustibles y lubricantes.

Fuego en la Mina 

El riesgo principal vinculado al manejo de combustibles y lubricantes es la posibilidad de generación de un incendio. Ello, ya que ambos elementos son inflamables bajo determinadas condiciones de concentración de gases y temperatura. Por este  motivo, las guías del Sernageomin aconsejan tener varias precauciones en consideración.

Primero, que las estaciones o áreas destinadas al almacenamiento y manipulación estén alejadas de fuentes de calor y adecuadamente ventiladas. “El riesgo de incendio debe estar señalizado apropiadamente y, además, debe contarse con equipos extintores en los lugares críticos”, señalan los documentos.

Adicionalmente, se propone que dichas instalaciones se encuentren distanciadas de otras construcciones de la faena minera. Aquí, el organismo plantea que, “si se trata de una mina explotada con método subterráneo, también tendrán que estar alejadas de las bocaminas y ubicadas de manera que las corrientes de aire alejen los gases de ellas en caso de que ocurra un incendio”.

Junto a lo anterior, se sugiere que el almacenamiento se efectúe en estanques o contenedores e instalaciones apropiadas, evitando que sea en un lugar donde operen equipos eléctricos. Al respecto, el objetivo es que las instalaciones permitan una fácil inspección del almacenamiento, con el fin de detectar posibles fugas.

En opinión del Sernageomin, el riesgo de incendio y las medidas de prevención deben indicarse conseñalización efectiva en los lugares donde sea necesario.

Lea el artículo completo en Revista InduAmbiente N° 133, págs. 26-28.