Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La Percepción Social del Riesgo

Claudio Zaror

Zaror Claudio-Interior
Director de Diplomado en Ingeniería Ambiental
Universidad de Concepción


La Real Academia de la Lengua define el término riesgo como “la proximidad o contingencia de un daño”. Se dice que dicha palabra proviene del vocablo árabe rizq que significa “lo que depara la providencia”, indicando la posibilidad de un evento futuro que escapa a nuestra voluntad.

El potencial de daño al que estamos expuestos depende de la naturaleza de los peligros o amenazas que nos rodean, niveles de exposición a los que estamos expuestos y nuestra propia vulnerabilidad debido a la falta de experiencia e información, entre otros factores.

La percepción del riesgo de cada individuo depende de sus experiencias, conocimientos, aspectos genéticos, estado psicológico, valores morales/éticos, situación socio-económica, condiciones del entorno, entre muchos otros aspectos. Debido a esto, nuestra percepción de los riesgos es altamente subjetiva. En efecto, lo que para algunos es un riesgo perfectamente tolerable, para otros las mismas circunstancias resultan totalmente inaceptables. En efecto, unos pocos valientes practican parapente sin ningún temor e incluso encuentran placer en dicha actividad; sin embargo, para mí la sola idea de volar por las alturas sostenido por un artefacto tan frágil me produce un pánico incontrolable.

Por desgracia, la sociedad moderna ha creado condiciones de vida donde los grandes riesgos son cotidianos, llegando a aceptarlos como una parte más de la realidad diaria. El tabaquismo, consumo de alcohol, sedentarismo, estrés, mala alimentación y transporte constituyen en la actualidad las mayores causas raíces de muerte en Chile y el mundo. En nuestro país, cada año mueren cerca de 100 mil personas, debido a enfermedades derivadas de esos factores de riesgo. Resulta interesante mencionar que el 6% de las muertes se debe a accidentes (3%), suicidios (2%) y violencia por acción de terceros (1%). Por su parte, el 94% restante se relaciona con patologías cardiovasculares, tumores malignos, obstrucción pulmonar y neumonía, diabetes y otras enfermedades del sistema endocrino y gástrico. A pesar de estas evidencias, millones de chilenos seguimos expuestos voluntariamente a estos factores de riesgo y, en muchos casos, se constata una total indolencia frente a las potenciales consecuencias de mantener las conductas actuales, a pesar de la masificación de la información sobre estos temas.

Lo contradictorio de todo esto es que reaccionamos con vehemencia ante otros riesgos cuyo real potencial de daño es infinitamente menor, pero que concitan gran connotación pública. La educación y la información son dos elementos esenciales para corregir esta severa asimetría en la percepción social de los riesgos. Ello impone una gran responsabilidad a las instituciones educacionales y a los medios de comunicación.


Columna publicada en Revista InduAmbiente N° 145, marzo-abril 2017 (pág. 101).