Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

El Factor Olvidado de Schumpeter

Sebastián Videla

Videla Sebastian AMEC-interior

Consultor Senior


El famoso economista austriaco Joseph Schumpeter es citado continuamente por quienes promueven la innovación y el emprendimiento como claves del desarrollo económico, el paradigma en el cual se basan políticas públicas y mecanismos de financiamiento de las actividades productivas. Este planteamiento se fundamenta en que este economista sumó la Tecnología e Innovación a los tradicionales factores relacionados con medios de producción, recursos naturales y trabajo. No obstante, se olvida que Schumpeter agregó también los Aspectos Socioculturales, como un tema de importancia para un buen entendimiento de lo que entendemos por desarrollo.

Actualmente, se está ejecutando el Programa CORFO orientado a lo que se denomina Ingeniería de Clase Mundial 2030. Este programa en su primera versión permitió que varias universidades chilenas lograran ganar licitaciones con el objetivo de poner en marcha los respectivos cambios que exige esta nueva visión de la profesión del ingeniero. El énfasis está puesto en la innovación y el emprendimiento, siguiendo las enseñanzas de Schumpeter, con el convencimiento que estos factores determinarán la calidad profesional, lo que estaría exigiendo que las nuevas generaciones de ingenieros estén formadas con la misión de cambios tecnológicos con valor económico. Es evidente que, si se analiza lo sucedido en las economías desarrolladas como la de Estados Unidos, se puede establecer una correlación entre la innovación y su crecimiento, lo que ha llevado a reforzar estas ideas. Sin embargo, es muy notorio observar que se ha olvidado el factor de los Aspectos Socioculturales. En estos análisis, suele confundirse la causa con el efecto, en parte por el carácter recursivo que el desarrollo encierra.

El crecimiento de la economía no puede explicarse sin referencia al contexto histórico, a la realidad socio cultural y a factores que no están en las fórmulas de los modelos económicos. Aún más, los factores clásicos de la economía, donde estaban los recursos naturales como el suelo, parecen más cercanos a la realidad actual, donde se constata lo que el Club de Roma denominó límites del crecimiento, con materias primas escasas y en fase de agotamiento, lo que se suma al aumento de fenómenos globales catastróficos. En base a estas consideraciones, y pensando en el factor olvidado de Schumpeter, vale la pena reflexionar sobre lo que podría ser un ingeniero de clase mundial, desde nuestra perspectiva país.

Una de mis preocupaciones permanentes ha sido y sigue siendo, cómo hacer de esta profesión una actividad reconocida por sus aportes a la sociedad. Para ello, estimo que la enseñanza de la ingeniería debería estar enfocada en la solución de problemas concretos, con inclusión social, y cumpliendo la condición que sean aplicaciones del conocimiento, y otorgando un especial valor a la experiencia. Esto obliga a considerar lo socio cultural, donde encontraremos fortalezas y debilidades. Sobre las últimas, solo cabe la innovación como punto de partida del cambio esperado, pero en ningún caso su omisión.


Columna publicada en Revista InduAmbiente N° 145, marzo-abril 2017 (pág. 117).