Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Chile: Eureka 2017

Hernán Durán

Duran Hernán GESCAM-interior

Gerente General Gescam


La reciente reunión del proyecto Eureka de innovación, investigación y desarrollo a principios de mayo en Barcelona, de carácter europeo (Unión Europea) y ahora con activa participación chilena, nos permitió tener una primera visión de las tendencias en la I+D+i que hoy se están dando en el mundo. Por cierto, cada especialidad tiene su propio desarrollo y es impactante ver los diversos tipos de avances en materia de tecnologías para mejorar la salud de la población, eficiencia energética, metalurgia, agricultura, robotización, control ambiental, etc.

La pregunta es cuál es el elemento que permite estos avances impactantes y tan rápidos, y la respuesta está en el desarrollo de las técnicas de la información. Los nativos digitales que fuimos en la década de los sesenta teníamos herramientas de procesamiento de la información lentas y débiles. Hoy cualquier celular es muchísimo más rápido y más grande que nuestro recordado ER-56 de la FFCC de la Universidad de Chile. Si en esa época, unos 2 mil aspirantes a ingenieros de esa casa de estudios teníamos poca capacidad mecánica disponible de procesamiento, hoy, con los 16 millones de celulares tenemos 16 millones de chilenos (suponiendo que antes de los 18 meses no juegan con los celulares) con mayor acceso y más capacidad de procesamiento y mucho más barato.

Resulta obvio entonces que en Eureka nos teníamos que encontrar con otra dimensión del desarrollo tecnológico, a pesar de nuestros endemoniados esfuerzos para estar al día en los avances. Las tecnologías de la información (TI) permiten procesar mucha más información en mucho menos tiempo y de manera más eficaz. Además, permite cruzar la información de distintos ámbitos sin tanta dificultad. Podemos saber, por ejemplo, de qué forma la contaminación influye en la naturaleza y en la salud de la población y con información instantánea. De este modo encontramos tecnologías que combinadas con un buen uso de sensores permiten observar el comportamiento de cualquier ecosistema, al instante. En una cuenca resulta hoy más posible conocer y predecir el comportamiento de emisiones en la atmósfera, el medio hídrico y el comportamiento de las principales variables de la calidad del suelo.

Hasta aquí nada nuevo. Quizás, lo sorprendente fue conocer que la CORFO y otras instancias públicas, en conjunto con la Unión Europea, estaban poniendo a disposición de nuestros empresarios e investigadores recursos para desarrollar las innovaciones y que ya tienen avances importantes que mostrar. También fue gratamente sorprendente constatar que EuroChile fue capaz de movilizar al evento un importante grupo de empresarios jóvenes.

Es una buena oportunidad.

Columna publicada en Revista InduAmbiente n° 146, mayo-junio 2017, página 93.