Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

ONGs responden a Seremi por contaminación en Quintero: “Aún no hay solución”

ONGs responden a Seremi por contaminación en Quintero: “Aún no hay solución”

Desde Mujeres en Zonas de Sacrificio advirtieron que, además del SO2, “tenemos una lista de metales pesados”.



Viernes 11 de septiembre de 2020.- Representantes de ONGs respondieron a la Seremi del Medio Ambiente de Valparaíso, Victoria Gazmuri, quien en declaraciones recientes a La Segunda señaló que la contaminación en la zona de Quintero-Puchuncaví ha disminuido tras la implementación del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA).

De acuerdo a la autoridad ambiental, gracias al PPDA implementado el año pasado para las comunas de Quintero, Puchuncaví y Concón, los episodios de contaminación por dióxido de azufre (SO2) en la zona han disminuido en 80%, respecto de años anteriores.

“El plan congela las emisiones de las empresas de forma inmediata y les da un plazo de tres años para cumplir con metas adicionales de reducción”, indicó Gazmuri, según consignó el vespertino.

Sin embargo, las comunidades y organizaciones de la sociedad civil contradicen los dichos de la Seremi del Medio Ambiente. Katta Alonso, vocera de la agrupación Mujeres en Zonas de Sacrificio en Resistencia, aseguró que lo señalado por Gazmuri es “vergonzoso”, pues “solo se refiere al SO2, y nosotros tenemos contaminación por toda una lista de metales pesados”. En ese sentido, agregó que “no se ha solucionado nada porque nosotros seguimos con muchas emergencias sanitarias, alertas y preemergencias”.

Efectivamente, en las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví también existe presencia de otros contaminantes peligrosos para la salud humana, tales como el material particulado grueso (MP10) y fino (MP2,5), compuestos orgánicos volátiles (COVs) y arsénico (As).

Al respecto, Hernán Ramírez, investigador asociado de Fundación Terram, comentó que “el PPDA publicado en marzo de 2019 tiene por objetivo la reducción de material particulado, el SO2 y el NOx. Sin embargo, si tomamos por ejemplo el MP10, y comparamos entre 2018, año en que se generaron las intoxicaciones masivas, y 2019, año en que comenzó a regir el plan, nos damos cuenta que este contaminante subió su concentración anual en 11 de las 13 estaciones de monitoreo. Es decir, hay más MP10 desde antes que se pusiera en marcha el plan”.

Asimismo, desde la ONG destacaron que, aun cuando los peaks de contaminación pudieron haber disminuido, esto no quiere decir que la población haya dejado de estar expuesta a grandes cantidades de este contaminante. Lo anterior, argumentando que la normativa chilena es muy laxa a la hora de poner límites a la emisión de SO2.

“La nueva norma de SO2, publicada en junio del 2019, si bien es un poco más exigente que la norma anterior, todavía permite 393 excedencias a la norma horaria en un periodo de 3 años, es decir, permite 131 excedencias anuales, antes de la implementación de un plan de descontaminación que obligue reducir sus emisiones. La norma europea, por su parte, tan solo permite 24 excedencias en un año antes de aplicar un plan de descontaminación, siendo una gran diferencia que señala que los habitantes de Quintero y Puchuncaví siguen respirando concentraciones de este gas que son peligrosos para su salud, según la normativa europea y las recomendaciones de la OMS”, sostuvo Ramírez.

Fallo de 2019

Adicionalmente, Katta Alonso hizo un llamado a las autoridades, sosteniendo que es necesario que se comience por cumplir el fallo de la Corte Suprema de 2019, en el que se reconoció una efectiva vulneración de derechos y la afectación de la salud e integridad física y psíquica de los habitantes de la zona de Quintero-Puchuncaví.

“Necesitamos que se cumpla el fallo, pero para ello necesitamos primero voluntad política. Si se quiere cumplir con las medidas ordenadas y terminar con el estado actual de las zonas de sacrificio necesitamos saber específicamente quién y qué contamina”, afirmó.