Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

SEIA: Instrumento Ambiental, No Económico

Hernán Brücher


Hernán Brucher Columna
Director Ejecutivo del Servicio de Evaluación Ambiental

 
 
A propósito de varios artículos de prensa publicados con análisis económicos basados en cifras del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), es conveniente aclarar que los datos que entrega el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) no son indicadores de orden económico. El SEIA, en términos generales, es un instrumento de gestión ambiental encargado de verificar que los proyectos cumplan con la normativa ambiental aplicable, comprobar la existencia de impactos significativos y otorgar los permisos ambientales sectoriales.

En reiteradas ocasiones nos consultan nuestra opinión respecto de cifras de ingreso al SEIA relacionadas con la obligación de declarar los montos de cada proyecto, pero ésta no es una temática propia del SEA, sino que de otros órganos del Estado. En un marco de transparencia, información y gestión institucional, el SEA permanentemente publica –y seguirá publicando– todas las cifras y gestiones relacionadas con el SEIA, pero de ahí a sacar conclusiones relativas al estado de la economía hay un largo trecho.

La información que gestiona el SEA, en base al sistema electrónico del SEIA, da cuenta de una cartera amplia de proyectos (Declaraciones o Estudios de Impacto Ambiental), en distintos estados: en calificación, aprobados, rechazados, no admitidos a trámite, etc. También publicamos las consultas de Pertinencia de Ingreso y otros antecedentes de interés, todo lo cual se encuentra a disposición del público en nuestro sitio web (www.sea.gob.cl).

Sobre ese escenario, podemos detallar algunas cifras en nuestro casi primer año de gestión. Durante 2018 la cantidad de proyectos aprobados creció un 11%, pasando de 356 a 395. La inversión comprometida por estas iniciativas subió de MM U$23.850 a MM U$25.675, lo que representa un 8% de alza. Un dato relevante se da en el sector minería, en el cual la inversión comprometida se elevó de US$6.433 a US$12.216 millones, es decir, un 90% más en esta área tan sensible para nuestro país.

Podemos elucubrar y argumentar sobre las cifras eternamente, pero ése no es el objetivo del SEA. Nuestra tarea es fortalecer la evaluación de impacto ambiental, lo que nos lleva a trabajar día a día, focalizados en entregar certeza técnica y jurídica a las comunidades e inversionistas.

En este contexto, se han realizado gestiones para dar certidumbre a los plazos del proceso de evaluación de impacto ambiental, pero manteniendo un riguroso estándar que vele por el desarrollo sustentable. En este sentido, y cumpliendo el mandato presidencial, podemos destacar el quiebre de la tendencia a aumentar los plazos que se venía constatando desde 2014, mostrando una baja de 16 días en las Declaraciones de Impacto Ambiental en relación a 2017, tarea que también involucra a titulares y consultores.

La búsqueda de un mejor estándar de evaluación nos ha llevado también a capacitar a más de 6.000 actores o usuarios del SEIA con el propósito de generar competencias técnicas ambientales. Acá hay certeza y estandarización de nuestros procesos.

En definitiva, es clave reconocer que el SEIA no es un instrumento económico sino que una herramienta de gestión ambiental que debe ser cuidada, atendida y mejorada en pos del desarrollo sustentable del país.

Columna publicada en InduAmbiente 156 (enero-febrero 2019), página 29.