Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La Ruta Circular

La Ruta Circular

¿Qué acciones incluye la hoja de ruta propuesta para que Chile transite hacia la economía circular?



"Que al año 2040, la economía circular regenerativa impulse a Chile hacia un desarrollo más sostenible, justo y participativo que ponga el bienestar de las personas al centro. Esto, a través del cuidado de la naturaleza y sus seres vivos, la gestión responsable y eficiente de los recursos naturales, y una sociedad que usa, consume y produce de manera sostenible y consciente, fomentando la creación de oportunidades para las personas y las organizaciones a lo largo del país".

Esa es la visión expresada en la Hoja de Ruta Nacional a la Economía Circular 2020-2040, que propone siete metas y 92 acciones para que el país transite desde el modelo productivo lineal en que está inserto hacia uno más sustentable donde los recursos se aprovechan múltiples veces, reduciendo la generación de residuos. Así no solo se aminoran los impactos ambientales, permitiendo por ejemplo evitar la contaminación local y la emisión de gases de efecto invernadero, sino que además se abren interesantes oportunidades económicas para las empresas.

El documento elaborado por el Gobierno -tras un proceso de amplio diálogo con representantes del sector público y privado- estuvo en consulta pública hasta el 1 de febrero recién pasado, para recoger observaciones y potenciar este plan de largo plazo.

Guillermo González, jefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), señala: "En esta hoja de ruta estamos definiendo una estrategia a veinte años porque la transformación a una economía circular no va a ocurrir de un momento para otro. En este horizonte de dos décadas necesitamos trabajar de forma colaborativa y construir consensos entre los principales actores involucrados en este proceso: El Estado, el sector privado, la sociedad civil y la academia han sido convocados para construir esta propuesta".

¿Cuáles son los principales objetivos e iniciativas trazadas? A continuación, lo revisamos.

Metas Finales e Intermedias

"La economía circular es la manera de desarrollarnos de forma sustentable. Incluye el reciclaje, que estamos impulsando fuertemente desde el Ministerio del Medio Ambiente a través de la implementación de la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor), y va todavía más allá, porque propone, desde su diseño, generar productos y servicios en los que nada se pierda, sino que los materiales se transformen en nuevos productos y no tengamos desechos". Así lo recordó la Ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, durante el lanzamiento de la hoja de ruta.

Por su parte, el director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, Giovanni Calderón, comentó que "con este documento estamos sentando las bases fundamentales para la construcción de la circularidad de nuestra economía en las próximas décadas, que impulsarán no solo las transformaciones en nuestras actividades de producción y consumo para erradicar el problema de los residuos, sino también nuevos modelos de negocios y empleos que nos lleven a un desarrollo más resiliente, inclusivo y sustentable".

Sobre ese escenario, la hoja de ruta plantea las siguientes siete metas -que abarcan cuatro ámbitos- al año 2040, con sus respectivos objetivos intermedios los cuales se debieran alcanzar en 2030:

- Oportunidades:
• En las próximas dos décadas, "generar 180 mil nuevos empleos verdes vinculados a la economía circular y a la industria del reciclaje", destaca Guillermo González. Se espera que a 2030 ya se hayan creado 100 mil de estos puestos de trabajo.

- Ciudadanía:
• Reducir la generación de residuos domiciliarios per cápita en un 25% al año 2040, con un logro intermedio del 10% en la próxima década, tomando como base la tasa promedio registrada en 2018: 440 kg/cápita anuales. Esta última cifra corresponde a un 49% más de lo observado en el año 2000, lo que evidencia una tendencia al alza que se busca revertir.
• Pasar del 4% actual de reciclaje de residuos domiciliarios a un 65% en 2040, con un objetivo intermedio de 30% a 2030. "Para eso, será fundamental la implementación de la Ley REP y de la Estrategia de Residuos Orgánicos. Esta hoja de ruta busca complementar y robustecer esas iniciativas", apunta González.

- Producción:
• Disminuir la generación de residuos por unidad de producto interno bruto (PIB) en un 15% al 2030 y en un 30% al 2040. Datos del Sistema Nacional de Declaración de Residuos muestran un incremento de 6,3% entre 2015 y 2017, tendencia que se pretende invertir.
• Aumentar la productividad material de Chile en un 30% durante la presente década, y en un 60% a 2040. Dicho índice se obtiene al dividir el PIB de un país por su consumo interno de materiales, y el nuestro es el menor entre los miembros de la OCDE, con US$ 0,56 por cada kilogramo de material utilizado según registro del año 2017.
• Elevar la tasa de reciclaje general (incluye residuos municipales e industriales) a un 40% en los próximos diez años y a un 75% en 2040. Según el MMA, ese porcentaje llegaba a 12% en 2017, mientras que en los países líderes en la materia alcanza el 80%.

- Calidad de Vida:
• Eliminar el 90% de los vertederos ilegales durante las próximas dos décadas, con una meta intermedia de 50% a 2030.

Iniciativas y Acciones

Para lograr los propósitos señalados, la hoja de ruta propone implementar un total de 92 acciones, con participación de diversos actores públicos y privados, en distintos horizontes de tiempo (corto, mediano y largo plazo). Esas acciones están asociadas a 32 iniciativas principales, ordenadas en cuatro grandes áreas (innovación, cultura, regulación y territorio), que se presentan a continuación.

• Innovación:

- Implementar un sistema de acreditación que visibilice los avances de las empresas que se esfuerzan por transitar hacia una economía circular.
- Estudiar los flujos de recursos y las oportunidades de circularidad en las cadenas de valor de los principales sectores del país, y articular a sus actores para que enfrenten los desafíos en conjunto y con visión sistémica.
- Promover estrategias y modelos de negocio circulares, como contratos por rendimiento, uso compartido y valorización de subproductos.
- Desarrollar programas y mecanismos para que las empresas más grandes de los principales sectores aumenten la demanda por productos y servicios más circulares y apoyen la producción local.
- Fortalecer la gama de alternativas para financiar el escalamiento de soluciones de economía circular con buen potencial.
- Evitar la pérdida y el desperdicio de alimentos a lo largo de las cadenas de valor, mediante el desarrollo de economías locales y solidarias, permitiendo el uso de alimentos que no encuentran mercado, y aplicando tecnologías de valorización como la biodigestión para aprovechar lo no consumido.
- Impulsar la evolución de parques industriales y otras áreas con alta
concentración productiva hacia el modelo de simbiosis industrial, en el cual las faenas aledañas o cercanas intercambian y aprovechan mutuamente los residuos que generan.
- Utilizar el poder de compra del Estado para adquirir productos y servicios derivados de la economía circular, fomentando el desarrollo de este ecosistema.
- Crear sistemas de información nacional que permitan cuantificar los impactos ambientales del ciclo de vida de bienes y servicios.
- Desarrollar sistemas de logística tradicional e inversa que den soporte a la transición a la economía circular y que sean de bajo impacto ambiental.
- Fomentar la investigación y el desarrollo para acelerar la transición a la economía circular, en materias como ecodiseño, materiales avanzados o soluciones basadas en la naturaleza.

• Cultura:

- Fomentar una cultura de prevención, que evite la generación de residuos y promueva los hábitos de reutilización, reparación, remanufactura y similares.
- Implementar una etiqueta que informe sobre la durabilidad de los
productos. - Poner en marcha un sistema nacional de ecoetiquetado de productos y servicios, que ordene y estructure las iniciativas en esta materia de forma armónica, transparente y con una cobertura cada vez mayor.
-Incorporar los principios de la economía circular en la educación
escolar, integrándolos en la gestión y contenidos de los establecimientos.
Aumentar la oferta de formación técnica y profesional con enfoque en economía circular en todo el sistema educacional.

• Regulaciones:

- Elaborar normas técnicas y regulaciones para facilitar aplicaciones de economía circular. Por ejemplo, se pretende normar el uso de gránulos de caucho, áridos y otros materiales reciclados en la construcción, y definir especificaciones de calidad para los combustibles líquidos obtenidos a partir de aceites lubricantes usados y neumáticos fuera de uso.
- Actualizar el marco regulatorio de la gestión de residuos para prevenir su generación y promover la valorización en condiciones ambientales y sanitarias seguras. Esto incluye, entre otros aspectos, elaborar reglamentos para habilitar la trazabilidad de materiales para la economía circular, señalando claramente cuándo un residuo deja de serlo; el diseño y operación de instalaciones para valorizar residuos orgánicos; y para el manejo de residuos de construcción y demolición.
- Aumentar el estándar de operación de los rellenos sanitarios y de las instalaciones de valorización energética.
- Establecer incentivos a la separación de residuos en origen a través de distintos mecanismos.
- Mejorar el estándar ambiental de las actividades de comercio e importación de productos de segunda mano y residuos para valorización.
- Establecer incentivos tributarios que internalicen las externalidades negativas de la economía lineal y los efectos positivos de la circularidad. - Ampliar gradualmente la gama de productos sujetos a la Ley sobre Responsabilidad Extendida del Productor (Ley 20.920).
- Fortalecer la institucionalidad y la capacidad de fiscalización estatal de la disposición inadecuada de residuos, considerando los ámbitos ambiental y sanitario y aprovechando las tecnologías disponibles para apoyar esta labor.
- Instaurar, por vía regulatoria, mecanismos que lleven a las empresas que producen o importan bienes duraderos a aumentar la vida útil de estos productos.
- Avanzar hacia el establecimiento de una tarifa solidaria por el servicio de aseo asociada al nivel de generación de residuos, que incentive su reducción y permita garantizar un sistema de financiamiento eficiente y equitativo.
"Un tema central en el debate es ver cómo hacemos para financiar gran parte de la transformación hacia una economía circular, considerando que hoy en Chile es muy poca la gente que paga por la gestión de los residuos, más aún en un contexto tan desafiante como el que estamos viviendo", acota Guillermo González.

• Territorios:

- Canalizar fondos de reactivación económica y fomento productivo hacia proyectos de economía circular regionales con alto potencial para generar empleo.
- Proveer espacios de encuentro y participación de los vecinos para implementar iniciativas que potencien el desarrollo de una economía solidaria, colaborativa y circular a nivel comunitario.
- Reconocer la labor de las recicladoras y recicladores de base a lo largo del país y asegurar su inclusión en la transición a la economía circular, entregándoles oportunidades de capacitación y empleo formal.
- Impulsar el desarrollo de sistemas de producción rurales regenerativos, que promuevan la conservación de la biodiversidad de los territorios rurales y que mejoren de modo permanente la riqueza y fertilidad de sus suelos.
- Proveer a comunas, ciudades y regiones de infraestructura a pequeña, mediana y gran escala para el intercambio, la recuperación y la
valorización de productos y materiales. Se propone desarrollar modelos de negocio innovadores para atraer financiamiento público y privado.
-Incorporar el enfoque circular en la planificación del desarrollo territorial, potenciando líneas de acción específicas que atiendan al contexto, los desafíos y las oportunidades locales.

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DATOS:

US$ 1 billón
Se podría llegar a ahorrar al 2025, gracias a la reducción de residuos asociada a la economía circular, estima una publicación del Foro Económico Mundial y la fundación Ellen MacArthur.

95
Millones de empleos al año 2030 podría generar la economía circular a nivel global. Su potencial económico se calcula en US$ 4,5 billones.

3
Productos se podrían sumar a las obligaciones de la Ley REP: "Textiles, medicamentos vencidos, además de equipamientos y elementos que se usan en la pesca industrial y en la piscicultura", señala Guillermo González.