Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

La paradoja del agua: crisis y oportunidad

Claudia Galleguillos



Claudia Galleguillos 155x155
Líder Estrategias Hídricas en Fundación Chile

El cambio climático está cambiando las reglas del desarrollo en el mundo y la sobreexplotación de los recursos hídricos está afectando el ciclo del agua, poniendo en riesgo la vida sobre el planeta.

Aumenta la temperatura, disminuyen las precipitaciones, las inundaciones y aluviones son más frecuentes, los glaciares retroceden, el bosque comienza a secarse, crecen los incendios forestales. Los ríos ya no tienen agua, se comienzan a extraer las aguas subterráneas disminuyendo sus niveles y llevando a su eventual agotamiento. Mueren los animales, los pequeños agricultores dejan de existir, se inician las migraciones campo-ciudad, las exportaciones y la producción caen, y el agua para consumo humano comienza a racionarse. Los ecosistemas desaparecen silenciosamente, alterando los ciclos hídricos y acentuando las futuras sequías.

La crisis hídrica está clasificada como uno de los 10 mayores riesgos de impacto global (Foro Económico Mundial, 2019) y, según datos de World Resource Institute, Chile es el único país latinoamericano clasificado entre los 30 países del mundo con mayor probabilidad de enfrentar una disminución en el suministro de agua al año 2040, acercándose así a situaciones de crisis como el denominado “Día Cero”.

¿Está nuestro país preparado para enfrentar un fenómeno de esta naturaleza, con cambios que condicionarán su desarrollo económico, social y ambiental?

Una economía enfocada solo en el crecimiento económico a corto plazo y en el aumento de oferta hídrica, entrega señales erradas para la sustentabilidad del recurso y las inversiones. Uno de los mayores desafíos para Chile es lograr equilibrar la oferta y la demanda hídrica, desacoplando el desarrollo productivo de las fuentes naturales de agua y conservando los servicios que presta la naturaleza.  

Si en Chile el 88% del agua es ocupada por la agricultura, el 3,8% por la minería y el 6,3% por consumo humano, ¿por qué es la ciudadanía la que debe migrar hacia la desalación y pagar una tarifa más cara por el agua?

Si las descargas de aguas residuales al mar son un 3,4% del consumo nacional, ¿no convendría tratar esa agua para otros usos?

Si la evaporación de los embalses de riego e hidroelectricidad representan un 4,2% del consumo nacional, ¿se debieran buscar otras formas de almacenar el agua?

Si la generación hidroeléctrica disminuye por la baja de caudales actuales y proyectados, ¿no sería conveniente explorar nuevas fuentes de energía?

¿Qué debemos cambiar? El documento “Transición Hídrica”, desarrollado en 2019 por la iniciativa “Escenarios Hídricos 2030”, plantea cuatro ejes que incorporan los componentes sociales, ambientales y una mirada de largo plazo a la ecuación de desarrollo en Chile:

Contar con una institucionalidad a nivel nacional y en cuencas que permita adaptarse a las nuevas condiciones; conservar y proteger los ecosistemas hídricos ya que son la base para restaurar el ciclo del agua y adaptarse al cambio climático; usar de manera eficiente y estratégica el recurso, lo que tiene un gran potencial en Chile si se maneja adecuadamente la demanda; y migrar hacia nuevas fuentes de agua, incorporando sistemas multipropósito y economías de escala para desacoplar el uso productivo de agua en las cuencas y sostener a comunidades vulnerables.