Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Investigación, desarrollo e innovación

Claudio Zaror



Zaror 155x155 OK
Profesor Titular Depto. Ingeniería Química
Universidad de Concepción

La experiencia internacional ha demostrado que la ciencia, tecnología e innovación juegan un rol clave para acelerar el desarrollo, construir sociedades sustentables y proteger los recursos naturales. Sin embargo, ante la crisis sanitaria actual, muchos gobiernos están cayendo en la tentación de reducir sus inversiones en educación, investigación y desarrollo, para priorizar otras materias de aparente urgencia inmediata.

Lamentablemente, nuestro país parece seguir la misma línea, tal como se ve en el presupuesto fiscal 2021 presentado al Congreso, que reduce significativamente los recursos para programas relevantes como el Fondo de Innovación, Ciencia y Tecnología y el Fondo de Innovación para la Competitividad.

Chile continúa siendo el miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con menor inversión en investigación y desarrollo, llegando a 0,37% del PIB, lo que es 1/6 del promedio de la OCDE (2,34%) y más bajo que Argentina (0,54%) y Brasil (1,26%). Más preocupante aún es que más del 70% proviene de fondos públicos, a pesar de los múltiples incentivos tributarios y otras regalías establecidas para aumentar la participación privada.

Según el Banco Mundial, en nuestro país existen 493 personas por cada millón de habitantes dedicadas a investigación, mientras que en Argentina son 1.192 y en Brasil 888; el promedio mundial es 1.411 y el promedio OCDE 4.079. Esto da una idea de la brecha entre la realidad nacional y la de países de la región y del mundo desarrollado.

No obstante, en las últimas 3 décadas en Chile se ha construido una buena base de capacidades de investigación y desarrollo, concentradas en un número limitado de instituciones académicas que, a pesar de ser relativamente pequeñas a nivel global, han sido reconocidas internacionalmente por su excelencia y contribución a la innovación tecnológica. Además, hay programas de pre y postgrado en ciencias e ingeniería con altos estándares de calidad, comparables a los de prestigiosas universidades extranjeras. Sin embargo, dicho sistema se sostiene sobre una precaria base de financiamiento, altamente dependiente de fondos estatales, que hoy ha sido golpeada severamente por la crisis sanitaria y económica.

El tránsito hacia un desarrollo sustentable, el mejoramiento de la productividad de la industria tradicional y la diversificación de la matriz productiva, con mayor valor agregado, requieren mayores inversiones en ciencia, tecnología, innovación y capital humano avanzado, potenciando la articulación y compromiso entre los actores públicos y privados del país, con visión de futuro.

Columna publicada en InduAmbiente N° 166 (septiembre-octubre 2020), pág. 71.