Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Peligro Pesado

Peligro Pesado

La exposición a metales pesados puede causar graves problemas de salud.



No todos los riesgos asociados al desempeño laboral son visibles. Caídas, cortes, cercenamientos o electrocuciones son accidentes que, tomando las debidas precauciones y haciendo inspecciones preventivas en las plantas, pueden anticiparse.

Sin embargo, al mismo tiempo existen agentes invisibles y silenciosos que están presentes en el aire y pueden llegar hasta lo más profundo del organismo, para causar diversos problemas de salud, incluyendo el cáncer. Son los metales pesados, denominación que se refiere a un grupo de elementos químicos que presentan una densidad relativamente alta y cierta toxicidad para el ser humano.

Muchos de ellos no son especialmente tóxicos y algunos son componentes esenciales en el ser humano –como zinc o hierro–, independientemente de que a determinadas concentraciones sí resulten tóxicos.

Sin embargo, hay otros que pueden representar un serio problema ambiental y al interior de ambientes de trabajo, a los cuales se les conoce simplemente como “metales pesados”. Dentro de este grupo de agentes tóxicos, los más conocidos son el mercurio, el plomo, el cadmio, manganeso y el talio.

Cindy Figueroa, académica de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la Universidad San Sebastián, sede Concepción, afirma que las actividades que presentan peligro de exposición a metales pesados son principalmente la extracción minera, industrias metalúrgica y metalmecánica, y curtiembre. “La exposición a metales pesados en forma de aerosoles resulta crítica por vía aérea o dérmica”, precisa la experta.

Por su parte, Rómulo Zúñiga, Especialista Senior de ACHS, complementa que los metales pesados en los ambientes de trabajo se encuentran mayormente en los humos de soldadura y de fundición: “Los más tóxicos son plomo, cromo, níquel, cadmio, manganeso y arsénico”.

Consecuencias

Cindy Figueroa comenta que la exposición prolongada a metales pesados puede causar efectos crónicos en la salud de los trabajadores. Las consecuencias dependen del metal y de la vía de exposición de esos agentes: “Por ejemplo, el cromo hexavalente, una vez que ingresa a los pulmones se reduce a Cromo +3, intracelularmente a nivel de mitocondrias y del núcleo; la reducción intracelular genera intermediarios reactivos como Cr (+5), Cr (+4) y Cr (+3), compuestos que producen mutaciones a nivel de ADN”.  

La investigadora añade que entre las consecuencias más graves se encuentran tres tipos de enfermedades: enfisema y fibrosis pulmonar de origen químico; cáncer pulmonar y de las vías respiratorias, y lesiones del sistema nervioso central y periférico (encefalitis, mielitis, neuritis y polioneuritis).

Complementando estas apreciaciones, Rómulo Zúñiga advierte que el cromo puede provocar graves patologías, pero también debido a su contacto con la piel: “Según su estado de oxidación, puede causar desde dermatitis de contacto, hasta cáncer”.

Y agrega: “El níquel puede generar cáncer nasal y de pulmón; el plomo puede dañar el sistema nervioso central y el circulatorio, además de riñones, cerebro y músculos; el manganeso puede afectar los pulmones, riñones, hígado y sistema nervioso central, y el arsénico puede perjudicar la piel, el hígado, el sistema vascular periférico, las vías respiratorias y el pulmón, incluyendo enfermedades como el cáncer”.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 153 (julio-agosto), páginas 80 a 82.