Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Evaluación Crucial

Evaluación Crucial

Las ventajas de analizar la factibilidad socio-ambiental de un proyecto.



Transparencia, comunicación y confianza. Tres conceptos y valores fundamentales que deben poner en práctica los titulares de proyectos para plasmar una buena relación con las comunidades vecinas a sus emprendimientos. Y no desde que se empiezan a instalar en un territorio, sino desde que se evalúa la factibilidad que lo puedan hacer.

De manera muy certera, el desaparecido consultor Andrés Poch afirmó que “los proyectos deben construir su estrategia en base a una mirada puesta en el desarrollo socio-económico territorial participativo, armonioso, equilibrado y con resguardo del medio ambiente y las generaciones futuras”.

En este artículo analizaremos con cierto detalle las implicancias principales de lo que se conoce como factibilidad social y ambiental de un proyecto de inversión. Primero, eso sí, dos especialistas exponen dos puntos de vista respecto al concepto. Cristián Bustos, Gerente General de Better Consultores, prefiere hablar de factibilidad ambiental. Da su fundamento: “Las personas formamos parte del medio ambiente, por lo tanto decir factibilidad socio-ambiental puede ser redundante o una manera de explicitar que pensamos en las personas, sus relaciones, el territorio en que se desarrollará un proyecto, sus componentes ambientales e interrelaciones”.

A su vez, Ricardo Ibarra, Profesional Senior de Estudios Sociales de Arcadis, plantea que “muy en la lógica de la normativa y de la evaluación ambiental de proyectos, se podría decir que el componente social es parte del medio ambiente. Sin embargo, hablar de factibilidad en términos ingenieriles implica salirse del SEIA, con lo que se pueden analizar ambos aspectos de manera separada, aunque claramente están integrados y uno influencia al otro. Esto es más conveniente porque les permite a los titulares armar sus equipos de trabajo de manera más idónea”.

Sus Fundamentos

A juicio de Bustos, el análisis de factibilidad ambiental de un proyecto, sea industrial o no, “busca conocer en una etapa temprana, normalmente antes de la inversión en compra de terrenos, desarrollo de ingeniería y gestión de permisos, si es posible desarrollar el proyecto en el lugar escogido y las condiciones en que se está preparando su evaluación. También identificar los principales aspectos e impactos socio-ambientales que ocasionará, la forma en que pueden o deben manejarse y el costo directo, social o ambiental que ello involucrará. Las etapas básicas son: Ajuste y definición del proyecto, análisis del medio, identificación de partes interesadas, aspectos e impactos ambientales, requisitos legales, vulnerabilidades ambientales y sociales, manejo socio-ambiental, costos y conclusiones”.

Para Ibarra, el principio fundamental de este proceso es incorporar tempranamente en la toma de decisiones de ingeniería las variables sociales y ambientales que pueden considerarse como críticas para el éxito de un proyecto. “De este modo, su factibilidad es analizada desde los puntos de vista técnico y económico, pero a su vez se analizan variables sociales y ambientales que puedan significar una ‘falla fatal’ para el proyecto, poniendo en riesgo la obtención tanto de la licencia ambiental o RCA como de la licencia social”.

El sociólogo detalla sus etapas:
- Decidir incorporar en el análisis las variables sociales y ambientales, idealmente desde un inicio, vale decir cuando el proyecto sea una idea, o cuando empiecen a discutirse los potenciales emplazamientos de obras.
- Definir cuáles serán las variables críticas a analizar, por ejemplo la presencia de tierras indígenas otorgadas o en reclamación.
- Decidir si el levantamiento de información será desde gabinete o en terreno. En este último caso, “hay que definir un discurso que transparente en qué se está, buscando minimizar tanto expectativas como temores”, explica.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 156 (enero-febrero 2019), páginas 64 a 67.