Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Electroclorinación Ventajosa

Electroclorinación Ventajosa

Tecnología controla crecimiento biológico marino en industrias.



El crecimiento de diversos organismos propios del ecosistema marino suele dificultar la operación de instalaciones industriales emplazadas en zonas costeras como centrales termoeléctricas, plantas de desalinización y terminales de gas natural licuado (GNL).

Una innovadora solución a esta problemática es la generación in situ de hipoclorito de sodio, potente biocida y agente desinfectante que permite el control biológico. Eso es lo que ofrecen los sistemas de electroclorinación Seaclor/Sanilec, creados por la empresa De Nora Water Technologies, los cuales aprovechan el agua de mar para producir dicho compuesto de forma económica y segura.

Esta tecnología ha demostrado un funcionamiento eficaz, fiable, económico y libre de mantenimiento bajo variadas condiciones ambientales, en numerosas instalaciones industriales de todo el mundo. Entre sus ventajas destaca la reducción de los altos costos de otros productos comúnmente usados para evitar el ensuciamiento orgánico, además de evitar los efectos secundarios indeseables del hipoclorito comercial, tales como la acumulación de depósitos duros por reacción del exceso de alcalinidad con las sustancias disueltas en agua. Asimismo, al generar el biocida desinfectante in situ se elimina la dependencia de proveedores externos, como también el riesgo de seguridad relacionado con el transporte, almacenamiento y manejo de gas de cloro.

En Chile estas soluciones son representadas por Simtech y ya hay equipos instalados en centrales térmicas y en sistemas de osmosis inversa utilizados en la minería.

Descripción del Proceso

Los sistemas Seaclor/Sanilec funcionan a partir de la inyección de agua de mar a presión, la cual se filtra para eliminar los sólidos suspendidos mayores a 0,5 mm. El agua de mar pasa a través de un conjunto de controles de flujo, que puede incluir una válvula y un transmisor con indicación local y bajo flujo de protección parada. El agua de mar pasa a través de las células del electrolizador y sale como una solución de hipoclorito de sodio además de gas hidrógeno como subproducto.

Esta solución de dos fases se canaliza a un tanque o hidrociclón, donde se retira el gas de hidrógeno de la solución. El hidrógeno se diluye con aire utilizando un conjunto de ventiladores redundantes a un nivel seguro. Por último, la solución de hipoclorito de sodio se inyecta de manera continua y/o en las dosis requeridas.

Desde el punto de vista químico, la electroclorinación se basa en la electrólisis del agua de mar a medida que fluye a través de una celda electrolítica no separada. La solución resultante que sale de la célula es una mezcla de agua de mar, hipoclorito de sodio, gas hidrógeno y ácido hipocloroso. La electrólisis de la solución de cloruro de sodio (agua de mar) requiere el paso de corriente continua entre un ánodo (polo positivo) y un cátodo (polo negativo) para separar la sal y el agua en sus elementos básicos. El cloro generado en el ánodo va inmediatamente a través de reacciones químicas para formar hipoclorito de sodio y ácido hipocloroso. El hidrógeno y los hidróxidos se forman en el cátodo, el hidrógeno forma un gas y el hidróxido ayuda en la formación de hipoclorito de sodio con el cambio de pH cero.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 153 (julio-agosto), páginas 84 a 86.