Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Con Bandera Azul

Con Bandera Azul

BlueFlag distingue playas con cualidades ambientales y de seguridad.



¿Busca un destino para vacacionar? Le detallamos las características de una playa muy especial y exclusiva que le podría interesar: Tiene 2 km. de longitud, arena blanca, aguas turquesa sumamente tranquilas y vegetación nativa donde las iguanas pasean y toman sol a pocos metros de la playa. Allí todo es orden, limpieza y glamour, desde sus elegantes tiendas de ropa, condominios y mansiones de lujo, hasta los lamborghinis y ferraris que pasean por sus avenidas. Incluso, cuenta con un bar “volador”, una estructura movida por una grúa que durante 30 minutos ofrece al visitante una vista panorámica del balneario y sus alrededores.

La descripción corresponde a Jureré Internacional, playa ubicada en la costa norte de la isla de Santa Catarina, a 23 km. del centro de Florianópolis, uno de los polos turísticos de Brasil.  

Y eso no es todo. Jureré es el único balneario de Brasil y de Sudamérica donde flamea la Bandera Azul, lo que significa que posee la certificación “BlueFlag”. Se trata de un sello o programa creado en 1985 por la Fundación para la Educación Ambiental, ONG internacional que sigue como su principal responsable, aunque actualmente tiene el apoyo, entre otros organismos, de las Agencias de Naciones Unidas para el Turismo (OMT) y para el Medio Ambiente (PNUMA). 

“El Programa se esfuerza en promover el desarrollo sostenible de las zonas litorales, a través de la exigencia de unos estándares elevados en la calidad de las aguas de baño, la seguridad, la gestión ambiental y la información y educación para la sostenibilidad”, señala su Guía 2018. El documento destaca que la certificación está hoy presente en más de 4.000 playas (de mar y lagos) de 49 países de los cinco continentes, por lo que es “el distintivo y galardón ambiental más conocido y valorado, a nivel universal, por los turistas y tour operadores”.

Llega a Chile

A fines de 2018, en un artículo publicado en La Tercera, se anunció que el modelo “BlueFlag” comenzará a aplicarse en Chile. Para eso, se implementará un proyecto piloto, con participación de actores públicos y privados, en 5 playas durante el 2019, el cual ya cuenta con el patrocinio de la Armada y de los ministerios del Medio Ambiente y Economía. 

Cabe indicar que no es la primera iniciativa de este tipo en Chile, ya que en 2004 se intentó hacer lo mismo en playa Cavancha, en Iquique, y el año pasado también surgió un plan similar en Reñaca, en la Región de Valparaíso.
Antonio Hirane, director de BlueFlag Chile, señaló en la nota que “esperamos ver operando este programa prontamente en distintas playas de nuestro territorio, con todos los beneficios que esto implica. Aunque el trabajo y compromiso tendrá que ser permanente, ya que la recertificación es año a año”.

Lo más probable es que el proceso comience en playas de Viña del Mar y del litoral central, con Punta de Tralca como símbolo. A nivel lacustre, el foco estaría puesto en los balnearios de los lagos Villarrica y Llanquihue.

Cuatro Criterios

Los criterios que una playa con Bandera Azul debe cumplir, y que se revisan y consensuan anualmente, se dividen en cuatro grandes bloques, con las siguientes exigencias para cada uno:

•    Información y Educación Ambiental

- Deben existir paneles con información sobre la playa, los ecosistemas litorales y, si corresponde, sobre espacios naturales protegidos que estén próximos, junto con un código de conducta para estos lugares.
- El municipio a cargo debe organizar al menos cinco actividades de educación ambiental al año.

•    Calidad del Agua

- La calidad del agua de baño debe ser excelente en todos sus puntos de muestreo, conforme a los requisitos estipulados en la materia. Se toman un número de muestras periódicas de agua para determinar tal calidad.
- El emplazamiento debe cumplir con las regulaciones en materia de tratamiento de aguas residuales.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 156 (enero-febrero 2019), páginas 100 a 102.