Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Claros en la Neblina

Claros en la Neblina

Novedades tecnológicas para monitorear y controlar la neblina ácida.



Para protegerse, el quillay genera en su corteza exterior saponinas, un tipo de fitoquímico que los mapuches utilizaban antiguamente para fabricar detergente. Su uso se ha extendido con rapidez a industrias como la farmacéutica, cosmética, agrícola, minera y, últimamente, a la alimentaria.

En el sector minero, en particular, este árbol endémico se ha ocupado para controlar la neblina ácida, un nocivo aerosol de ácido sulfúrico que se produce durante las operaciones de las plantas de electro-obtención de cobre. Su emisión es perjudicial para la salud de las personas y el medio ambiente, ocasionando además corrosión de electrodos, estructuras y equipos en general.

En Codelco Radomiro Tomic, por ejemplo, se desarrolló y se ha utilizado con éxito un método en base a extracto de quillay para el control y reducción significativa de este problema.

Junto con el quillay, otros aditivos químicos empleados con el mismo objetivo son algunos componentes fluorados. También se han usado y se siguen utilizando distintas soluciones tecnológicas para controlar este aerosol. El siguiente es el detalle:    

- Elementos de protección personal especiales, como careta-casco facial (fullface) con respirador de aire forzado.
- Dispersión por ventilación natural.
- Dispersión por ventilación forzada: Flujo cruzado.
- Disminución por barreras mecánicas: Mallas, escobillas, bolitas.
- Abatimiento con nebulizadores.
- Captura por ventilación asistida: Campanas.

Monitoreo Continuo

Dada la gran importancia de monitorear, eliminar y/o reducir la neblina ácida, empresas y universidades que operan en Chile han seguido desarrollando en la última década soluciones tecnológicas en pos de ese objetivo.

En lo relativo a su medición, tras diversos estudios y pruebas de laboratorio, ingenieros de la Universidad Católica del Norte (UCN) dieron a conocer a fines de 2015 un innovador sensor que permite monitorear en línea, y de forma continua, este aerosol.
A juicio de los también investigadores, la industria minera ha realizado este tipo de mediciones mediante muestreos y análisis químicos en laboratorios, lo que trae como consecuencia desfases de incluso días. “Los resultados obtenidos de esta forma son sesgados e inexactos, lo cual impide que las empresas puedan adoptar medidas preventivas, limitándose solo a dar respuestas reactivas y tardías”, aseguran.

El diseño conceptual y las primeras unidades del sensor surgieron a partir de un trabajo de memoria en Ingeniería Química y la empresa 3M, que terminaron con un prototipo de operación batch. Más tarde, y como resultado de un proyecto Innova Corfo, los ingenieros de la UCN lograron implementar una unidad prototipo que en la actualidad está plenamente operativa, con muy buenos resultados, y en proceso de obtención de patente en Chile y Perú.

El mejoramiento de la unidad y su puesta en marcha corresponden a una iniciativa liderada por la empresa Saulo, un “spin-off” de la UCN.

El dispositivo opera en base a un sistema de succión de aire atmosférico, un reactor de absorción de ácido, un sistema para le medición en línea de los cambios en la concentración de hidrógeno (pH) sin que se vea alterado por el burbujeo, y a electrónica y hardware de automatización para operar en forma autónoma, con un mínimo de reposición de agua destilada y mantención de componentes electromecánicos.

A juicio de sus responsables, el equipo podría utilizarse en el futuro no solo en la minería, sino además en otro tipo de procesos desarrollados en plantas de ácido o plantas alimenticias donde esté presente este agente tóxico.

Lea este artículo completo en InduAmbiente nº 155 (noviembre-diciembre 2018), páginas 34 a 36.