Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Chile en Órbita Mundial

Chile en Órbita Mundial

En la COP24 de Polonia se eligió a nuestro país como sede de la COP25.



Robusto, esperanzador y concreto. Pero también débil, insuficiente y poco ambicioso. Esos y muchos otros calificativos se utilizaron para resumir lo que fue la XXIV Conferencia de las Partes de Cambio Climático (COP24), celebrada durante la primera quincena de diciembre en Katowice, Polonia.

El evento terminó con una gran noticia para Chile: su nominación unánime como sede de la COP25. La cita de dos semanas, que reunirá a ministros y jefes de Estado de cerca de 200 países, se realizará probablemente en enero de 2020 en ciudad a definir. “Representa un desafío enorme, el que asumimos como un hito histórico que nos permitirá seguir avanzando como país en el desarrollo sustentable y en nuestro compromiso con el medio ambiente”, sostuvo la Ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, al conocer la decisión.

Los Resultados

Sobre la COP24 se cernía un manto de optimismo y esperanza por la posibilidad de revisar al alza las promesas de reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Esto, después que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU alertara en octubre sobre la urgencia de actuar de forma drástica ante el alza de la temperatura global. Sin embargo, la asamblea no pudo acordar “acoger favorablemente” el informe de los científicos debido a la oposición de un grupo de países encabezados por Estados Unidos y Arabia Saudita, que rechazaron reconocer la principal conclusión del documento: el mundo no puede permitirse un aumento mayor a 1,5 °C al 2100.

¿Cuáles fueron, entonces, sus principales conclusiones o resultados? Hay coincidencia en que la Conferencia de Katowice quedará marcada por tres importantes avances: la definición de un reglamento para poner en práctica el Acuerdo de París, el establecimiento de un marco común de reglas para garantizar la transparencia de las medidas de cada país para frenar el efecto invernadero, y la flexibilización de las exigencias a los países en desarrollo para alcanzar sus objetivos en este ámbito.

De acuerdo a la información oficial del evento, “los gobiernos adoptaron un robusto conjunto de directrices para aplicar el histórico Acuerdo de París sobre el cambio climático que fue aprobado en 2015. Esto beneficiará a todas las personas, pero especialmente a las más vulnerables”.

El Presidente de la COP24, Michal Kurtyka, sostuvo que “todas las naciones trabajaron incansablemente y mostraron su compromiso para lograr acuerdos. Y sin duda sus esfuerzos han dado frutos. Las directrices contenidas en el paquete de medidas de Katowice para el clima son la base para aplicar el Acuerdo de París a partir de 2020”.

En el informe final se fija la manera en que los países informarán sobre sus acciones climáticas en el marco de las respectivas contribuciones determinadas a nivel nacional. Éstas abarcan las medidas de mitigación y adaptación, así como detalles sobre el apoyo financiero a la acción climática en los países en desarrollo.

En ese contexto, y dado que el Acuerdo de París establece que los países desarrollados deben ayudar financieramente a las naciones en desarrollo a reducir sus emisiones y adaptarse a los impactos del cambio climático, Alemania comprometió 1.500 millones de dólares a ese objetivo, mientras que Noruega aportó otros US$500 millones. Por su parte, el Banco Mundial prometió la entrega de unos 200.000 millones de dólares durante el período 2021-2025 a los mismos estados. Y el Fondo de Adaptación recibió un total de 129 millones de dólares.

Lea este artículo completo en InduAmbiente n° 155 (noviembre-diciembre 2018), págs. 42 a 44.