Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Atención para los Suelos

Atención para los Suelos

Hidronor propone alianza público-privada para remediar suelos contaminados.



No es tan mediático como el aire o el agua, pero el suelo es tanto o más importante para la vida que esas otras matrices ambientales.

Y también es frágil. De hecho, el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) destaca que, a causa del cambio climático, los suelos chilenos están hoy, más que nunca, sometidos a un estrés hídrico, “incrementando la cantidad de superficies con algún grado de desertificación, principalmente en las zonas extremas y centro del país”.

Además, como parte del desarrollo económico y crecimiento poblacional, algunas actividades antropogénicas –como la minería, la disposición de residuos y la industria manufacturera– pueden contaminar los suelos, afectando su calidad y la salud humana.

En ese contexto, los Suelos con Potencial Presencia de Contaminantes (SPPC) son aquellos en los que se han desarrollado o realizan actividades potencialmente contaminantes, pudiendo estar abandonados o activos, y en operación, según definición del MMA.

Estos sitios se generan, en su mayoría, por actividades industriales a cargo de personas que, por falta de procedimientos reglamentados y fiscalizados por las autoridades, causan daños incuantificables a gran escala.

Situación en el país

En Chile, por falta de estudios, es escasa la información disponible respecto a los SPPC. Las últimas publicaciones sobre su situación se realizaron en las regiones de Coquimbo y Atacama (Copiapó y Tierra Amarilla, respectivamente) en 2015, Araucanía en 2017, Maule y Antofagasta en 2019.

Sin embargo, el último reporte sobre el “Estado del Medio Ambiente en Chile”, publicado en noviembre de 2019 y que incluye datos del año anterior, entrega una muestra muy resumida de su estado a nivel país, basada en la Guía Metodológica para la Gestión de Suelos con Potencial Presencia de Contaminantes del MMA. Este informe revela que las regiones con más sitios contaminados son Antofagasta y Araucanía, seguidas de Tarapacá y Los Ríos.

El documento indica, asimismo, que las principales actividades productivas asociadas a los sitios contaminados son la minera, con un 30,9% (1.039 sitios) del total (3.363). Tras ella aparecen las labores de disposición de residuos e industria manufacturera con 24,2% (814 sitios) y 21,3% (719 sitios), respectivamente.

En Hidronor, empresa especialista en la gestión integral de residuos peligrosos y no peligrosos, destacan que es importante regular y fiscalizar los terrenos contaminados en nuestro país. Su Gerente de Ventas, Juan Andrés Salamanca, comenta: “En Chile la regulación y fiscalización de SPPC no ha sido prioridad. La institucionalidad ambiental debería fortalecer el trabajo en estas materias en conjunto con las empresas para sacar adelante una norma que regule estos sitios”.

El ejecutivo considera fundamental conocer la línea base, identificar los SPPC y establecer un ranking de prioridad dependiendo del potencial de contaminación que tenga cada uno. “Esto permitirá tener una evaluación preliminar de identificación de cada sitio y saber el tipo de riesgo que puede generar a la comunidad y al medio ambiente. Así se podrá definir un plan de acción liderado por la autoridad en el que colaboren universidades, Corfo y empresas privadas, generando alianzas para revertir el potencial daño que hayan o estén causando en la actualidad”, sostiene.

Atención para los Suelos 300x300Remediar los suelos contaminados es una tarea pendiente en Chile, dice Juan Andrés Salamanca.

A su juicio, es urgente contar con una regulación específica sobre suelos, basada en las normas de emisiones vigentes, en el Decreto 148 y en la Ley de Bases del Medio Ambiente que delimite, sobre todo, los niveles máximos de contaminantes que pueden contener.

“Esto se hace imperante y la norma debería estar fundada, principalmente, en la toxicidad de los metales pesados (As, Se, Hg, Cd, Cr, Ni, Pb, Zn, Cu), compuestos orgánicos persistentes y pesticidas, así como en los niveles de hidrocarburos que se puedan encontrar en los suelos. Por eso, el aporte de las empresas privadas, a partir de la experiencia y tecnologías que han aplicado en la remediación de terrenos contaminados, es fundamental para avanzar en el cuidado del medio ambiente”, afirma.

Problema institucional

Los pasivos ambientales mineros se han convertido en uno de los grandes problemas en materia de suelos. Con el pasar del tiempo la necesidad de recuperarlos, neutralizarlos o simplemente realizar el cierre adecuado de las faenas, ha adquirido una relevancia fundamental para la minería, creándose áreas y gerencias especializadas para hacerse cargo de esta realidad.

Hoy, para cualquier proyecto de este tipo, las mineras deben presentar un Estudio de Impacto Ambiental, además de un informe de cierre de faena, el cual debe asegurar la estabilidad tanto física como química de los suelos. “Sin embargo, existen operaciones abandonadas que no poseen dueño o responsable y que no tuvieron las restricciones que hoy se consideran para los cierres de faena. Debido a eso quedaron inestables en el tiempo, por lo que han seguido contaminando el suelo, flora y fauna de sus alrededores”, advierte Salamanca.

Cabe acotar que, en 2018, el Ministerio de Minería comenzó a impulsar una nueva Política Nacional de Relaves, abarcando tanto las instalaciones activas, gestionadas a través del programa Tranque, como las inactivas que deben someterse a remediación vía proyecto al SEIA, compensando los daños provocados por la actividad minera. No obstante, “el problema permanece y es indispensable que las mineras al final del ciclo de vida de una faena se responsabilicen de sus pasivos ambientales”, manifiesta el ejecutivo de Hidronor.

De ahí que insista en la urgencia de una regulación, como la que existe en China desde el 2018. Allí, la Ley de Prevención y Control de la Contaminación del Suelo creó un sistema de responsabilidad integral para prevenir y remediar la contaminación del suelo. Otro ejemplo es el de España, que norma este tipo de impacto ambiental con la Ley 22/2011 y el Real Decreto 9/2005.

Ahora bien, resulta muy difícil cuantificar el porcentaje de recuperación de un sitio contaminado. Esto dependerá de diversas variables, como la particularidad de cada suelo, de cuán contaminado esté, del agente causante, de la flora que crece en el lugar... Es más, los impactos que afectan a terrenos del norte de nuestro país son muy distintos a los del sur debido, por ejemplo, a las características propias de cada zona y los tipos de industria que allí operan.

Frente a este panorama, Salamanca subraya que “Hidronor ha entendido la problemática y se ha especializado en contribuir a su solución a través de herramientas y personal calificado para devolver a las comunidades suelos remediados o estabilizados. Es fundamental aportar desde esta vereda al cuidado del medio ambiente en sitios donde por muchos años el daño ambiental no tuvo reglamentación”.

Artículo publicado en InduAmbiente N° 164 (mayo-junio 2020), págs. 54-55.