Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Desarrollo Sustentable, de lo Particular a lo General

Hernán Durán



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Gerente General de Gescam

Cambiar de paradigmas para avanzar hacia un desarrollo sustentable es muy urgente. Por una parte, las manifestaciones ocurridas en el país expresan una molestia nacional de múltiples orígenes y con un grado de inconformidad muy difícil de dimensionar. Son tan diversos como la existencia de componentes políticos, sociales, económicos y también ambientales. Y, sin duda, no tienen una solución común. Por otra parte, la crisis ambiental continúa agravándose y los magros resultados obtenidos en la COP25 plantean la necesidad de dar un fuerte cambio de timón si realmente deseamos el desarrollo sustentable. Son temas globales, pero requieren soluciones parciales.

¿Cómo podemos enfrentar el tema?

Fracasamos al intentar construir el socialismo en democracia y fracasamos al pensar que el mercado, sin trabas regulatorias, podría dar las señales necesarias para el progreso. Los modelos de desarrollo de los países desarrollados son muy distintos para cada uno y no podemos intentar imitarlos o trasponerlos a nuestra realidad.

Me atrevo a sostener que no hemos considerado seriamente los recursos y las opciones reales que tenemos, así como la capacidad de actuar. Hoy en día es posible conocer mejor la realidad para responder qué podemos hacer, de qué base material e intelectual disponemos, cuál es nuestro patrimonio. La posibilidad de contar con una sólida big data y nuevas tecnologías para actuar es ya una realidad concreta.

Hay que mirar otras experiencias. La economía circular está poniendo énfasis en otra vía para resolver problemas, de lo particular a lo general, a través del ecodiseño. Un producto no puede ser analizado en sí para determinar sus impactos directos para su valorización; es necesario preguntarse para qué queremos producir ese bien, de qué está compuesto, cuáles son los materiales y las mejores tecnologías que se requieren para producirlos considerando su impacto ambiental, y también estudiar los encadenamientos existentes para elegir la mejor opción.

La evaluación debe ser económica, social y ambiental, con el centro puesto en el cambio climático. No partimos con un supuesto a priori pues, con la nueva Constitución, no será necesario estar casado con un modelo de libre mercado y el Estado y otras organizaciones podrán jugar su papel, pero sin un “modelo preconcebido”. A lo mejor más liberales, menos estatistas, más demócratas, menos violentos, quizás populistas o socialdemócratas, menos mercadistas, pero, en cualquier caso, más humanos.

Columna publicada en InduAmbiente N° 161 (noviembre-diciembre 2019), pág. 91.