Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

COP25 y los Mercados de Carbono: Nueva Decepción

Arturo Brandt



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Consultor LNG Broker - Tradition

El reciente domingo 15 de diciembre culminó la COP más larga de la historia, la cual será recordada como un encuentro sin ambición y fallando además en su principal meta, consistente en la creación del libro de reglas del Artículo 6 del Acuerdo de París (AP), que versa sobre las reglas para hacer operativo el tan esperado mercado de carbono post 2020.

La Agencia Internacional de Energía ha señalado que para cumplir con las metas fijadas en el AP se requieren USD 65 trillones en inversión para el año 2035. Para poder llegar a esta meta es indispensable incorporar al sector privado, comprometiéndolo con la adopción de instrumentos que, por una parte, generen incentivos económicos, y por la otra, sean costo eficiente. Estas dos características se encuentran presentes en los llamados Mercados de Carbono y que son reconocidos en el Artículo 6 del AP. Un número de 95 de los 195 países firmantes del AP, que representan un 55% de las emisiones globales de gases efecto invernadero, así lo han entendido, y han indicado que cumplirán todo o parte de sus Contribuciones Nacionales Determinadas (CND) en el AP, utilizando el Mercado de Carbono.

La COP 25 no trajo buenas noticias en este sentido. Los negociadores no alcanzaron un acuerdo que permita la entrada del Mercado del Carbono, tan esperado por el sector privado.

Las principales razones fueron la falta de un acuerdo, postura que fue liderada por Brasil, Australia e India, que obstinadamente insistieron en que los créditos de carbono provenientes del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto, emitidos con anterioridad al 2012, tuviesen algún valor en un nuevo mecanismo a partir del 2020. A esto se opuso firmemente la Unión Europea, que insistió en la creación de un nuevo mecanismo que dejara atrás el MDL debido a problemas; entre otros, integridad ambiental, adicionalidad, contabilidad. Olvidaron los negociadores de Brasil que su gran stock de créditos de carbono se debe, entre otras razones, a la negativa de vender sus créditos de carbono a ningún precio, y que ahora les genera un problema que deben solucionar los países en desarrollo.

El otro obstáculo, liderado nuevamente por Brasil, fue la negativa de aplicar los “ajustes correspondientes” y que consiste en no reconocer, contablemente, en su contribución nacional determinada (CND) los créditos de carbono vendidos por el sector privado de su país. En otras palabras, deducir de su CND los créditos de carbono vendidos por el sector privado, lo cual parece de toda lógica y evita la doble contabilidad. No lo entiende así Brasil.

Cuando éste e India, principalmente, logren sobreponer el interés de la Comunidad Internacional a los suyos podremos llegar a un acuerdo. Mientras tanto, tendremos que seguir contemplando que el planeta continúe en un camino sin salida, con plazos cada vez más acotados.

Lamentablemente nuestros líderes políticos no están a la altura de lo que la ciencia nos indica con meridiana claridad, y negocian a una velocidad que no se condice con la urgente realidad.

Columna publicada en InduAmbiente N° 161 (noviembre-diciembre 2019), pág. 63.