Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Chao bolsas plásticas

Claudio Zaror




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Profesor Titular del Departamento de Ingeniería Química
Universidad de Concepción

A comienzos de agosto de este año entró en plena vigencia la Ley 21.100 promulgada en agosto de 2018, que prohíbe la entrega de bolsas plásticas de comercio en todo el territorio nacional. En medio del tsunami de información sobre la pandemia, esta noticia pasó casi desapercibida.

En su momento, esta normativa generó bastante polémica debido a los efectos económicos inmediatos sobre la industria del plástico y sectores asociados. Sin embargo, esta medida reviste gran importancia ambiental, ya que restringe una de las principales fuentes de contaminación oceánica, como son los residuos plásticos.

La contaminación marina por esta causa ha llegado a niveles alarmantes: en Chile se han reportado 5.000 trozos de plástico por kilómetro cuadrado, llegando a 50.000 trozos en las cercanías de la Isla de Pascua, mientras que a nivel global se estima un promedio de 13.000 trozos de desechos plásticos por kilómetro cuadrado. Cabe señalar que un residuo plástico proveniente del petróleo puede demorar varios siglos en ser degradado por los agentes bio-químicos presentes en el agua, por lo que su acumulación tiene efectos significativos en el funcionamiento del ecosistema marino.

Más allá del aporte de la Ley 21.100, será necesario desplegar grandes esfuerzos para educar a la población acerca de la necesidad de llevar a cabo un profundo cambio conductual en estas materias, para incrementar el uso de bolsas reutilizables y fomentar una mayor participación en las iniciativas de reciclaje de residuos plásticos provenientes de otras fuentes. Así mismo, será necesario ejercer presión sobre los productores y distribuidores, para que incorporen medidas de minimización de residuos plásticos en el diseño de productos y en sus modelos de negocios. En este contexto, la nueva iniciativa legal actuará como complemento a la Ley 20.920, sobre Fomento al Reciclaje y Responsabilidad Extendida del Productor, cuyo objetivo central es prevenir la generación de residuos, así como promover su recuperación y reciclaje.

Tal como lo señalan los preámbulos de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS), los océanos son el motor de los sistemas globales que hacen que la Tierra sea un lugar habitable para los seres humanos. La forma en que gestionamos este recurso vital es fundamental para la humanidad y para contrarrestar los efectos del cambio climático. El ODS 14 “Vida en los Océanos” aborda este desafío de manera explícita y nos convoca a prevenir y reducir la contaminación marina de todo tipo. La prohibición del uso de bolsas plásticas en Chile representa así una contribución en esta dirección.

Columna publicada en InduAmbiente N° 165 (julio-agosto 2020), pág. 77.