Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Cambio Climático y Crisis Social

Arturo Brandt





Arturo Brandt 155x155
Senior Broker Tradition Green - Consultor Ambiental

Un reciente estudio realizado por la empresa chilena StatKnows y el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia de la Universidad de Chile, arrojó interesantes resultados respecto a cómo los latinoamericanos relacionan cambio climático, pobreza y desigualdad, y entre gestión climática y justicia.

Los resultados desagregados por país, son homogéneos.

El estudio concluye, entre otras cosas, que la población entiende que esta problemática es causada por actividades humanas como la generación de energía a partir de combustibles fósiles y la deforestación, principalmente. De hecho, un 89% cree que el cambio climático tiene un origen antropogénico.

Además, existe una percepción ciudadana de que los impactos del cambio climático están ocurriendo y que los gobiernos deben preocuparse más del tema. Así, un 93% considera que “el cambio climático tiene que ser una prioridad para el próximo gobierno de mi país”, mientras que un 82% está muy de acuerdo o de acuerdo con que “el cambio climático empeorará la pobreza y la desigualdad de mi país”. De igual modo, un 97% manifiesta que sus respectivos países están poco o nada preparados para afrontar este fenómeno.

El estudio se realizó en una población mayor a 18 años, en 18 países en Latino América, con un error muestral de un 2,8%, durante los días 14 al 18 de noviembre del 2019, utilizando como herramienta de medición la inteligencia artificial.

Sus resultados constituyen un potente mensaje para nuestras autoridades, cuyo trabajo en materia de adaptación y mitigación del cambio climático aparentemente no es percibido por la ciudadanía, la cual ve con preocupación el avance de este fenómeno que finalmente impactará sobre los más necesitados.

La reciente experiencia con la COP25 tampoco parece haber ayudado a mejorar dicha percepción.

En el caso de Chile, la tramitación de la Ley de Cambio Climático debe avanzar con velocidad, y no perder de vista las oportunidades que surgen a partir de una economía baja en carbono e incorporar a todos los sectores de la economía, a través de instrumentos de precio al carbono que generen incentivos a la mitigación y la adaptación.

Chile tiene, a través del desarrollo de las energías renovables, un enorme potencial para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Cabe recordar que un 78% de nuestras emisiones de GEI proviene de la generación de energía (electricidad, calor, transporte, entre otros).

Es la oportunidad de actuar con más firmeza y demostrar que podemos lograr la meta del Acuerdo de París. No nos queda mucho tiempo.

Columna publicada en InduAmbiente N° 162 (enero-febrero 2020), pág. 61.