Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Atrapaniebla eficiente y de bajo costo dará agua a pequeñas comunidades del norte

Atrapaniebla eficiente y de bajo costo dará agua a pequeñas comunidades del norte

Académicos de la UAI implementarán innovador sistema auto-orientable que rendiría 4 veces más que uno convencional.



Lunes 14 de septiembre de 2020.- Un novedoso sistema recolector de niebla altamente eficiente y de bajo costo, para entregar agua a pequeñas comunidades del norte de Chile, implementarán académicos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC) de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI). Los investigadores se adjudicaron un Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF) por 185 millones de pesos para probar y escalar un modelo auto-orientable capaz de optimizar 4 veces el rendimiento promedio de la tecnología convencional, el cual podría replicarse en otras localidades rurales con escasez hídrica.

El proyecto se desarrollará en la comuna de Ovalle durante 2 años, partiendo en noviembre con el prototipo en laboratorio y el trabajo con actores territoriales de Peña Blanca, en la Región de Coquimbo. En una segunda etapa, la iniciativa contempla además el desarrollo de un sistema de depuración del agua de niebla.

El proyecto también contará con otros 115 millones de pesos aportados por contribuyentes como la UAI, la Fundación Un Alto en el Desierto y la Cervecería Atrapaniebla.

Auto-orientable

En Chile, el 4,7% de la población rural no tiene una cadena formal de abastecimiento de agua potable. Si bien el país ha hecho esfuerzos significativos para cubrir las necesidades de las localidades rurales más pobladas, un 38% de esa población está distribuida en otras comunidades y asentamientos que no logran resolver su problema.

Desde el cerro Camaraca, en las cercanías de Arica, hasta Valparaíso, son frecuentes las camanchacas, nubes que por efecto del relieve se encuentran a ras de suelo. Si bien todas las regiones del país presentan neblina, en los valles transversales del norte chico destacan las condiciones privilegiadas de Vallenar, Ovalle y Copiapó.

Jacques Dumais, académico canadiense de la FIC-UAI, especialista en bioingeniería y director del proyecto, en 2015 obtuvo otro Fondef que le permitió avanzar en investigaciones en la misma materia, en dicha oportunidad en Cerro Santa Inés de Pichidangui. "Hace 8 años llegué a Chile y viajé al desierto de Atacama, donde conocí una planta fascinante llamada Tillandsia, un sorprendente clavel del desierto que carece de raíces y vive del agua de niebla. Su estructura me inspiró para trabajar un prototipo que imitara su funcionamiento", explica.

En este nuevo esfuerzo, Dumais espera mejorar la infraestructura auto-orientable, de modo tal que el prototipo sea capaz de alinearse con la dirección del viento sin la necesidad de la intervención humana, lo que podría mejorar en un 40% a 50% la eficiencia del nuevo sistema de atrapanieblas. "La dirección constante de la niebla fluye desde el mar hacia el cerro y actualmente los atrapanieblas son fijos, mientras que el nuevo prototipo actúa como una veleta", añade el académico.

Las actividades del proyecto comenzarán en noviembre con el desarrollo de una plataforma de fabricación del prototipo en laboratorio, para luego trabajar en terreno con actores de la comunidad de Peña Blanca, una localidad que alcanza los 100 habitantes y que viven de la pequeña agricultura y la crianza caprina. Se esperan montar 4 prototipos en la Reserva Ecológica Cerro Grande de Peña Blanca y comparar su funcionamiento con otros 25 atrapanieblas de modelo "comunero", para observar y medir las ventajas de la nueva tecnología.

En una segunda etapa del proyecto, se trabajará en un sistema de depuración del agua de niebla, como valor agregado para la cadena productiva no solo de la cervecera, sino de otros proyectos locales en el área de la alimentación y la cosmética. El proyecto se apoyará también en la experiencia previa de la Fundación Un Alto en el Desierto, primera red de cosechadores y recicladores de agua en Chile, creadores del atrapaniebla comunero hace 26 años. Dumais señala que ya trabajan en un banco de patentes que permitirá una producción a mayor escala, posicionando a Chile entre los líderes en tecnología atrapaniebla, junto a otros como California, Perú, Islas Canarias, Marruecos y Alemania.

Diseño liviano y desmontable

El modelo tradicional de atrapanieblas, ampliamente difundido en Chile, se caracteriza por tener un soporte de madera y una estructura fija. El nuevo prototipo tiene una estructura de metal (aluminio), y aumenta de 5 a 10 años la vida útil del equipo. Si bien la malla multicapa (tipo kiwi) se mantiene por sus costos y eficiencia en un plazo de 2 años, el diseño de la nueva estructura auto-orientable (que sigue la dirección del viento por sí misma) mejoraría el rendimiento en un 350%.

Luis Caminos, co-director del proyecto atrapanieblas, docente de la FIC-UAI especialista en diseño mecánico y selección de materiales, señala que: "Uno de los desafíos es hacer un prototipo que sea desmontable, portátil y que se pueda armar fácilmente en una montaña. También trabajamos en una cuidadosa selección de materiales livianos y partes transportables que permitan su traslado y montaje hasta lugares poco accesibles. El propósito es trabajar con líderes o monitores en el territorio, de modo tal que adopten la tecnología, sin complicaciones, y la apropien con su propia identidad, no solo para su consumo doméstico, sino con un potencial económico y productivo a mayor escala, para distintos tipos de emprendimientos", sostiene.

El académico destaca el impacto del proyecto, siendo una significativa oportunidad de vinculación con el medio. "Un rol importante de la ingeniería mecánica es habilitar soluciones que permitan resolver o mejorar la calidad de vida de las personas. Así, esta tecnología y nuestro conocimiento estarán al servicio de la comunidad, contribuyendo a entregar el acceso a un recurso tan crítico como el agua. Ésta puede ser una solución alternativa al suministro de agua en pequeñas comunidades, con un potencial de rentabilidad y que aprovecha las oportunidades que ofrece la niebla, sin necesidad de otra energía más que el viento", concluye.