Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Viaje Seguro

Viaje Seguro

Medidas para evitar nuevas emergencias en ductos de hidrocarburos.

En abril y mayo se produjeron incidentes que afectaron la normal operación de redes de tubería operadas por Enap. Uno de ellos, el más mediático por cierto, ocurrió en la bahía de Quintero. Fue en el epicentro de un sector estigmatizado como “zona de sacrificio”, donde una tubería se rompió, generando un derrame de miles de litros de aceite decantado.

Como presagio de un desenlace aciago, un mes antes el oleoducto que cruza el río Tinguiririca, en la comuna de San Fernando, sufrió una rotura que también provocó un vertimiento de combustible. Esta vez, de petróleo diésel, con el consiguiente peligro de contaminación para el entorno.

Junto con recomendaciones para la prevención y protocolos de acción frente a estos eventos, con el fin de evitar estos accidentes la autoridad también ejerce fiscalización periódica. Sin embargo, cuando menos se espera, surgen imponderables que pueden causar más de algún problema que haga que la seguridad se vaya, literalmente, por un tubo.

Una Vez Más 

El pasado 14 de mayo se produjo en Quintero, un nuevo incidente ambiental que involucró derrame de hidrocarburo. ENAP informó que durante un procedimiento de carga en el sector de su terminal multicrudo ocurrió un vertimiento de slurry oil, como consecuencia del desprendimiento de un flexible submarino. De acuerdo a estimaciones, el vertimiento afectó a alrededor de 7.100 metros cuadrados (m2).

Según el Capitán de Navío LT Rodrigo Vattuone, Gobernador Marítimo de Valparaíso, el control del derrame se desarrolló en cuatro etapas principales: evaluación, contención, recuperación y limpieza del hidrocarburo.

De este modo, se efectuaron tareas de limpieza del fondo marino, en las que participaron buzos y profesionales en diferentes ámbitos, además de la colaboración de pescadores artesanales de la zona. En dichas labores se utilizaron bombas hidráulicas, dragas de recolección, cuatro embarcaciones menores y gabarras. Vattuone comenta que las tareas de limpieza se dieron por finalizadas el 1 de julio. A partir de entonces, indica la autoridad marítima, “en el área afectada no existen trazas del hidrocarburo, solo hay flóculos, los cuales, si se recuperaran ocasionaría un daño mayor al medio ambiente”.

El oficial añade que todo el combustible recuperado se encuentra mezclado con agua y almacenado en estanques ubicados en la planta Concón de ENAP Refinerías Aconcagua. Esto, con el propósito de desarrollar el proceso de decantación y así determinar la cantidad de combustible presente.

Respecto de los eventuales impactos sobre el medio ambiente, “debido al proceso natural que sufren estos productos derivados de hidrocarburos, como dilución, degradación, oxidación, entre otros, los impactos en el medio marino van disminuyendo con el tiempo”. Y agrega: “El mpacto de estos pequeños flóculos remanentes de aceite se podrá evidenciar con los resultados obtenidos de los monitoreos efectuados por la Autoridad Marítima y aquellos exigidos a la empresa ENAP”.

La investigación del incidente, todavía en curso, está a cargo de la Fiscalía Marítima.

Tinguiririca

El 17 de abril, a las 6:49 horas, en el sector que atraviesa el río Tinguiririca, en la comuna de San Fernando, se detectó un accidente de rotura en el oleoducto Hualpén-San Fernando, que trasportaba petróleo diésel. “Se detectaron problemas en las variables operativas, constatándose una baja de flujo de 100 a 58 m3/h, y una baja de presión del ducto”, sostienen desde la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).


Lea este artículo completo en InduAmbiente 142 (septiembre-octubre 2016), págs. 86 a 88.