Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Seguro Automático

Seguro Automático

La automatización es un aliado en el control y la seguridad de las operaciones.

“Tiempos modernos”, de Charlie Chaplin, es una buena fuente documental para repasar el desarrollo de la relación hombre-máquina a comienzos del siglo XX. En el filme se describe cómo los trabajadores de una industria, durante la Gran Depresión, luchan por adaptarse a un sistema productivo que incorpora mayor sofisticación a la cadena de montaje.

En 1947, el primer transistor vio la luz y pronto llegarían los motores controlados que revolucionaron los procesos de rebobinado. Así, la automatización industrial comenzó su vertiginosa evolución, permeando hasta el día de hoy distintos rubros de la producción.

Los expertos coinciden en que su uso se ha intensificado en años recientes. Según Renato Canabes, prevencionista de riesgos y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Diego Portales (UDP), en las últimas dos décadas ha habido un constante avance en el desarrollo técnico aplicado al control de los procesos productivos. “La implementación de sistemas de control automatizados en plantas de producción ha sido la tendencia mundial, dejando atrás los viejos sistemas de control por lógica cableada y paneles sinópticos”, afirma el docente.

Una posición coincidente manifiesta Jaime Urrejola, Gerente de Ventas & Marketing de Parker Hannifin: “Desde hace 15 o 20 años se ha visto un fuerte crecimiento en la automatización en Chile, debido a la tecnología que ha llegado junto con las máquinas en distintos rubros y campos de productividad”.

Sin embargo, a juicio de Canabes, este avance ha dado lugar de manera simultánea a una nueva problemática: la seguridad.

Riesgos Modernos

Los ámbitos en que se ha incorporado automatización son variados: protección de calderas, prensas, guillotinas, plantas químicas y centrales de generación de energía. Ello, además de transporte de personas, control de combustible, compuertas, aterrizaje de aviones y detección de fuego y gas, junto con operaciones de la industria maderera, de celulosa y minería.

No obstante, la implementación de tecnología trae aparejado un incremento y diversificación de los riesgos para los trabajadores, el medio ambiente y las instalaciones. En concreto, cualquier proceso industrial implica un peligro de herir o matar a las personas; afectar el entorno natural o la integridad de las infraestructuras. “Cada vez que un proceso mecánico, físico o químico comienza a funcionar, se presentan riesgos potenciales tanto para el operador como para los equipos y el medio ambiente. En esta interacción, entre el hombre y los procesos, es donde son absolutamente necesarios los más altos estándares de seguridad”, enfatiza Renato Canabes.

En esta dirección, Manuel Olivares, académico de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), dice que existe los análisis de riesgos. Éstos determinan en qué medida la incorporación de sistemas automatizados, ya sea mediante tecnologías convencionales o sistemas robotizados, puede transformarse en un peligro o provocar daño. “La participación de especialistas en prevención de riesgos aquí es fundamental, puesto que se valoran no solo los daños y su impacto en la productividad de las personas, sino además en cómo afectan la continuidad operacional de los procesos, la disponibilidad de equipos y la confianza e imagen de las partes involucradas en la creación de espacios de trabajo seguros y en relación armoniosa con la comunidad y el entorno”, expresa.


Lea este artículo completo en la edición 138 de InduAmbiente, páginas 70 a 72.