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La consigna es educar
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Página 1 de 3 Un relleno sanitario es la manera más eficiente y segura de disponer los residuos. Para lograrlo la palabra clave es educación. Esta es la tarea de Emeres.
Revista Nº 45 julio-agosto 2000
Hacia 1995, la Universidad de Chile estimaba que la generación de residuos sólidos domiciliarios en el país avanzaba a una tasa de crecimiento del 2% anual. Hoy, esa proyección fue reemplazada por un abrumador 8%, efectuado por sólo una de las empresas que se encargan de la disposición final de residuos y que considera sólo la basura que efectivamente llega hasta su relleno sanitario. Es decir, alrededor de 200.000 toneladas mensuales para este año.
Este crecimiento significa que el tema de la recolección y disposición de los residuos es un tópico prioritario para los municipios. Tarea nada de simple, debido a que en su estudio intervienen una serie de factores relevantes que, de una u otra manera, condicionan cualquier solución. Además, la propuesta de nuevas tecnologías está supeditada al aspecto económico, pues su incorporación requiere de grandes inversiones que los municipios por sí solos, no están en condiciones de afrontar.
Alternativas como la incineración, compostaje y el reciclaje, todos con amplia difusión en países desarrollados, no parecen viables en el corto plazo para una sociedad como la nuestra. Esto obedece a la inexistencia de una conciencia del concepto de reciclaje arraigado en la población y a la carencia de mecanismos legales y operacionales que permitan su implementación.
De acuerdo a la legislación vigente, es responsabilidad de los municipios el dar cuenta de la recolección y disposición final de los residuos. Sin embargo, el presupuesto municipal es escaso y entre otras prioridades contempla temas como la educación y la salud dentro de la comuna.
De este modo, aún cuando los municipios estén interesados en la búsqueda de nuevas alternativas de disposición final, el exiguo presupuesto de la mayoría de los municipios de la Región Metropolitana les obliga a optar por la alternativa más convenientes: el relleno sanitario, que al menos en el corto plazo, aparece como la única opción viable de acuerdo a nuestra realidad técnica y económica, sin que esto signifique descartar el uso paulatino de la técnica de compostaje.
Cultura Ambiental
Juan Fernández, Licenciado en Educación y Ciencias del Desarrollo, trabaja desde 1991 en Conama. Recientemente se hizo cargo del programa de Cultura Ambiental, una iniciativa impulsada por Adriana Hoffmann, quien ha puesto como eje fundamental para su gestión el tema de la educación de la ciudadanía. “Es importante que la gente entienda que puede participar activamente en la solución de los problemas ambientales. Para ello se necesita transparencia, reglas claras y el conocimiento de los derechos y deberes ambientales de cada cual”, explica.
En el tema específico de los residuos, el proyecto de cultura ambiental pretende que la población sepa qué puede hacer de manera individual y conjunta para colaborar en su solución, comenzando por un cambio en sus conductas y hábitos de consumo.
Este año, el Departamento de Participación Ciudadana y Educación Ambiental, donde Fernández se desempeña, busca elaborar, en conjunto con el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) y la ONG Consumers International, una campaña informativa destinada a modificar patrones de consumo de la población, desde una perspectiva ambiental, “lo que implica, por ejemplo, preferir productos con menos embalajes”, explica Fernández.
Paralelamente al tema de la educación ciudadana, la Comisión trabaja desde hace tiempo en el manejo de los residuos sólidos con una perspectiva global, que incluye aspectos regulatorios y técnicos, armonizando la labor de diversas instituciones de gobierno.
Joost Meijer, encargado de este programa, indica los avances del denominado plan de acción de corto plazo, entre los que destacan una propuesta de ley para el aseo, la educación ciudadana en cuanto a la minimización de residuos, el estudio de la localización de futuros rellenos sanitarios y una normativa general de manejo y disposición de residuos.
“Hemos diseñado una propuesta para una ley general de aseo que debe estar lista este año. Una de sus novedades es que considera el retiro y disposición final de los residuos como un servicio de utilidad pública, similar a la electricidad, el agua potable y el gas. Para su definición hemos trabajado coordinadamente con el Ministerio de Economía y la Asociación Chilena de Municipalidades”, explica Meijer.
Esta propuesta de ley también eliminaría la responsabilidad de los municipios respecto del retiro y disposición de los residuos, creando la instancia de un ente superior, a nivel regional o nacional, que supervise y fiscalice el tema en pos del bien común.
El proyecto también se refiere a las posibles compensaciones para los municipios en los que se instalen rellenos sanitarios, basándose en la experiencia de Estados Unidos respecto a los residuos peligrosos.
Otros temas a corto plazo coordinados por Conama son la elaboración de un reglamento sobre manejo sanitario de los residuos domiciliarios, a cargo del Ministerio de Salud; un manual para el diseño y operación de instalaciones en pequeñas localidades; una propuesta para modificar la ley de rentas municipales; distintos programas de minimización de residuos, tanto en el tema de embalajes como en oficinas públicas y el diseño de un programa de fortalecimiento institucional para la gestión de los residuos.
En el mediano plazo se estudian temas como los centros de acopio y compostaje, una norma de calidad para el compost, el control y la eliminación de los vertederos ilegales y un plan de formación para profesores.
¿Vertedero o Relleno?
Pero mientras todo eso ocurre, la población sigue creciendo, su consumo continua en ascenso y también la generación de residuos. Y dado el escaso nivel de reciclaje, se hace necesario la ubicación de lugares de disposición adecuada para la basura.
El crecimiento demográfico de la Región Metropolitana, día a día deja menos espacios o sitios que permitan el emplazamiento de un centro de disposición intermedia o final de residuos sólidos. Y pese a los avances experimentados en torno a la construcción y operación de rellenos sanitarios que sitúan a Chile como uno de los países con mejor calidad de construcción y operación de estos recintos en América Latina, esta alternativa siempre encuentra oposición y rechazo por parte de la comunidad.
Una encuesta ciudadana realizada por Emeres en febrero de 1999, denominada "Hábitos y Percepciones respecto a la Basura", buscó conocer las razones del rechazo ciudadano a la instalación de centros de transferencia intermedia y final de los residuos sólidos domiciliarios.
Los encuestados fueron jefes de hogar, dueñas de casa, jóvenes y empleadas domésticas de 21 comunas de la zona sur de Santiago. Los resultados no fueron alentadores: apenas una cuarta parte de los entrevistados había escuchado el término residuos sólidos domiciliarios, pero no lo relacionaban con la basura y la mitad de ellos sabía que con los residuos se pueden obtener calor y fertilizantes. En cuanto al reciclaje, sólo conocían el que se hace con el cartón.
Más aún, apenas un 50% había escuchado el concepto de relleno sanitario, pero no conocían la diferencia entre una de estas instalaciones y un basural o vertedero.
Al medir la actitud ciudadana hacia los rellenos sanitarios, estaciones de transferencia y plantas de compostaje, la encuesta descubrió que sólo un 30% estaría dispuesto a aceptar la construcción de un relleno sanitario en su comuna. Las razones del rechazo del 70% restante se relacionan con el posible mal olor, presencia de insectos y vectores, además de cierta desconfianza hacia lo que podrían hacer sus autoridades para evitarlo y el temor por el aumento del tráfico, debido a la existencia de camiones provenientes de las estaciones de transferencia.
Respecto a la conciencia ambiental acerca de la generación de residuos, se constató inexistencia y falta de interés principalmente porque sólo las dueñas de casa se preocupan del tema de la basura y consideran poco práctico el clasificarla. En conclusión, existe una buena disposición por parte de la ciudadanía para cooperar en un nuevo sistema de recolección y tratamiento de la basura, pero es evidente que se desea saber más sobre su manejo seguro y los posibles daños ambientales y sanitarios en la población.
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