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Cohete de tres etapas
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En la cumbre de la Tierra,  realizada en Río de Janeiro en junio de 1992, la humanidad toda aceptó el desarrollo sustentable como el paradigma que debe guiar la evolución de las sociedades y caracterizar los procesos económicos que las sustentan. Este es el gran desafío al que hoy se enfrentan los países en desarrollo.

Revista Nº 24 enero-febrero 1997


Operativamente, el desarrollo sustentable constituye una especie de blanco móvil (¿una utopía necesaria?), que por sus inherentes complejidades dinámicas y las inevitables limitaciones informáticas y tecnológicas, tal vez nunca pueda alcanzarse en forma definitiva, pero hacia el cual hay que tender imperativamente.

Así lo señalan los autores de este artículo, quienes se hacen una serie de interrogantes para responder a este desafío de países como el nuestro que "buscan hacer crecer sus economías para generar los recursos que les permitan sacar de la pobreza a importantes contingentes de sus poblaciones".

Un Cohete Tras su Objetivo

Para graficar las características, exigencias y limitaciones de este proceso ellos emplean un original método para explicarlo en forma didáctica usando una metáfora de un cohete de tres etapas.

C;  Competitividad, cuantitativa.  Calidad diversificada y Creatividad innovadora.

La imagen del cohete sugiere, entre otras cosas, la enorme energía requerida para la fase inicial del despegue, los necesarios cambios de rumbo para apuntar a un blanco móvil, las inevitables discontinuidades para pasar de una etapa a la siguiente y los imprescindibles, permanentes y oportunos ajustes que deben hacerse para conseguir que la navegación del cohete se adapte a condiciones continuamente cambiantes, dinámicas e imprevisibles.

Por último, esta imagen permite graficar también el blanco móvil del desarrollo sustentable como la órbita final en que debe colocarse el satélite que acarrea el cohete.
Desde un punto de vista operacional, el método para pilotear el cohete hacia su blanco móvil es el del desarrollo adaptativo, con rápidos ajustes cada vez que sea necesario, con la aceptación de los cambios indispensables, con las adaptaciones sociales, productivas, funcionales e institucionales a estos cambios y con el control de estos cambios en la medida de lo posible.  La filosofía que orienta el control de la trayectoria es que, en el actual contexto mundial de creciente apertura, competencia, complejidad y globalización, el desarrollo y el cambio son dos nociones absolutamente complementarias.

La Primera Etapa

Caracterizada por la primera de las tres "C" -Competitividad cuantitativa- corresponde al difícil despegue inicial desde el subdesarrollo hacia las áreas de la competitividad internacional.  Esta etapa suele ser dolorosa.  Implica el desmoronamiento de estructuras no adaptadas;  la transformación radical del sistema económico anterior incapaz de competir y la reformulación del rol del Estado.

El costo social suele ser alto por el aumento del desempleo, la caída en los salarios, la discriminación de la protección social y el aumento de las brechas socioeconómicas.
Lo mismo ocurre con el costo ambiental, producto de la reciente contaminación no controlada y la destrucción de los recursos naturales. Estos altos costos sociales y ambientales parecen ser inevitables en las primeras fases de trayectoria.

Esto mismo indica la relevancia de los esfuerzos que se hagan por evitar que se produzcan grandes fracturas sociales o se caigan en zonas de irreversibilidad para la regeneración de los recursos naturales, ya que ello pondría en riesgo la posibilidad del crecimiento económico en el futuro. Además, el ingreso de importantes flujos de capitales extranjeros puede provocar comprensibles resentimientos locales. Sin embargo, la experiencia indica que los países que no emprenden esta dolorosa etapa de despegue o que la retrasan en el tiempo, como algunos de Africa, Asia del Sur o Europa Oriental, tienen a la larga costos sociales y ambientales aún mayores. Esto, porque el despegue es el comienzo del único viaje posible para dejar atrás la pobreza, liberando a la economía de las ataduras de un control asfixiante. No debe olvidarse que la pobreza es muchas veces la causa principal del deterioro social y ambiental, lo mismo que otras muchas veces lo ha sido la centralización y el control excesivo por parte del Estado.
Esta primera etapa del desarrollo tiene un énfasis cuantitativo, ya que en general está basada principalmente en la producción masiva de bienes y servicios, que se producen a bajo costo y se comercializan a bajo precio. Muchas veces es simplemente un proceso extractivo de recursos naturales. Se trata de sacar todo el partido posible de las ventajas comparativas de un país, de su ubicación geográfica y de las condiciones ecológicas de sus recursos, de la mano de obra disponible, pero también de su bajo costo salarial.

La Segunda Etapa

Caracterizada por la segunda de las tres "C" -Calidad diversificada- se fundamenta precisamente en la diversificación y en la calidad de los productos. Se trata de introducir crecientemente mayor valor agregado a los productos generados y  remitidos al exterior. Esto implica incursionar en nuevas áreas industriales y manufactureras, invertir en tecnologías de punta y bienes de capital nuevos, aumentar la capacidad para absorber y modificar tecnología, calificar y entrenar la mano de obra para tareas de mayor especialización y nivel técnico más alto, etc.

En esta etapa, el país debe imprimir un sello de calidad a sus productos,  que esté garantizado por la cultura misma del país, según ella existe en la realidad y de acuerdo a como es percibida en el extranjero. La cultura específica, además de poseer su incuestionable valor intrínseca, puede constituirse en un gran vehículo de penetración económica, porque puede llegar a ser un elemento estratégico de la mayor importancia para crear ventajas competitivas en los mercados internacionales,  basadas en la trayectoria histórica y evolutiva del país.

En lo que se refiere a la protección ambiental, esta debe evolucionar progresivamente durante esta segunda etapa, desde un enfoque anterior típicamente curativo y reactivo,  hacia un nuevo enfoque eminentemente preventivo y proactivo.  Este nuevo enfoque considera y aborda las dimensiones ambientales de los proyectos de inversión y los procesos productivos desde sus fases iniciales de estudio, diseño y pre-ingeniería y no se centra simplemente en el tratamiento de los residuos o el ataque de las emergencias ambientales conforme ellas se presentan.

En cuanto a la diversificación, esta toma distintas dimensiones. Se trata, ante todo, de diversificar los productos y bienes generados y comerciados,  así como los mercados a los que se accede con ellos.

Sin embargo eso no es todo;  es necesario también diversificar las prioridades del proceso de desarrollo del país, para avanzar desde el énfasis primordial en el crecimiento económico hacia la consideración de las dimensiones sociales, ambientales y culturales del desarrollo.  Para esto es imprescindible reconocer y aceptar que el crecimiento económico es una condición necesaria, pero no suficiente, para el desarrollo socioeconómico integral de un país, ya que el crecimiento no soluciona automáticamente las brechas sociales, en ausencia de medidas de política concientes y específicas.

En lo cultural, es también un factor positivo que exista cierto grado de diversificación, que facilite el establecimiento de una sociedad multicultural, lo que de ninguna manera es contradictorio con la persistencia de un fuerte sentido nacional.  La diversidad cultural provee, entre otras cosas, una gama más amplia de filosofías, enfoques y actitudes para encontrar mejores, más adecuadas y más oportunas formas para adaptarse y competir con éxito.

La Tercera Etapa

Caracterizada por la tercera de las tres "C"-Creatividad innovadora - se fundamenta en el desarrollo y la explotación de la creatividad y la innovación científica y tecnológica, que le permiten al cohete colocar finalmente su satélite en una órbita mucho más alta.
Esta etapa es la más original, porque puede crear campos de actividad totalmente nuevos, - en áreas como la informática, la automatización, la biotecnología, etc.- que ponen al abrigo de la dependencia o de la simple imitación de lo que sucede en países más avanzados.

Esta etapa requiere un salto cualitativo importante en el capital humano de los países y en sus capacidades e instituciones para desarrollar conocimiento y generar crecientes volúmenes de actividades de investigación y desarrollo (I & D).  Desde la primera etapa en que los recursos naturales son determinantes, se pasa así a la tercera etapa, donde el énfasis está en los recursos humanos y el conocimiento.

Todo este largo viaje de tres etapas por el que los diversos cohetes representando a los distintos países en desarrollo buscan esperanzadamente colocar a cada uno de estos países en la órbita del desarrollo sustentable, ocurre inevitablemente en medio de las fuertes turbulencias propias de un contexto determinado por la existencia y las interacciones de las distintas globalizaciones en marcha- económica, tecnológica, informática, climática y biológica. Las globalizaciones abren muchas nuevas oportunidades, pero crean también nuevas exclusiones en términos sociales, económicos y ecológicos.

Es el síndrome de los ganadores - perdedores inherente a las globalizaciones es fácil ver, por ejemplo, cuáles son, por el momento, los países o las regiones con tendencia a ser ganadores y aquellos encaminados a ser perdedores. Entre los primeros se encuentran Corea y Taiwán: entre los últimos se visualiza a Africa, por las fallas en la primera etapa que han estado evitando el despegue inicial de esta Región; la Unión Europea, por una resistencia no adaptativa a los cambios, y por falta de flexibilidad, y Rusia, por las dificultades en que se encuentra para salir de un estado de choque prolongado.

La impresionante dinámica de la situación que provocan los cambios inherentes a una amplia globalización en marcha queda graficada por la tremenda rapidez de los cambios que ocurren en las posiciones relativas de los cohetes. Por ejemplo, cuando se compara el Informe Mundial sobre la Competitividad de los años 1994 y 1996, compilados por el World Economic Forum de Davos, Suiza, se evidencia que Singapur ocupa la primera posición relativa en el mundo y que cinco países del Pacífico están entre los primeros diez: Nueva Zelandia ha progresado de la novena a la tercera posición: mientras que Alemania ha caído desde el quinto al vigésimo segundo lugar y Francia desde el décimo tercero al vigésimo tercer lugar.

En el último informe, tanto Alemania como Francia están ubicados bien por detrás de Chile, que acaba de superarlos debido a sus grandes avances, que lo han colocado, a su vez, como el primero en América Latina, bastante lejos del resto de los países de la región.

Sólo Luxemburgo,  el país atípico de la Unión Europea, queda entre los primeros diez, salvo EEUU y Canadá, todos los otros países miembros del grupo de los siete están celebrando y Corea debería.

Chile Hoy

En el presente viaje hacia su órbita definitiva del desarrollo sustentable, Chile se encuentra actualmente en la segunda etapa de su cohete, después de la exitosa y también dolorosa primera etapa.

La trayectoria seguida por el país le ha permitido alcanzar alturas que ya son reconocidas internacionalmente e incluso algunos de los mecanismos que ha implementado para operativizar su propia forma de desarrollo adaptativo están siendo imitados por otros países. Sin embargo, los logros obtenidos hasta acá no pueden velar la clara visión que debe tener el país respecto de los enormes y difíciles desafíos que le esperan en el resto de la larga jornada hacia su desarrollo sustentable definitivo.

Por ejemplo, durante la presente segunda etapa de calidad diversificada, hay todavía inmensos esfuerzos por hacer para que Chile alcance su propio y definitivo sello de calidad. No hay duda que su trayectoria histórica y evolutiva, le ofrecen al país un acervo cultural que lo pone en excelente posición para implantar con éxito un sello chileno en los mercados externos.

Otros desafíos importantes vendrán desde la calidad ambiental, Es evidente que Chile ha hecho grandes progresos en su legislación e institucionalidad medioambiental. Sin embargo, le queda mucho por avanzar para llegar a conseguir una calidad ambiental acorde con la segunda etapa de su jornada hacia el desarrollo sustentable, Por ejemplo, la situación de la contaminación del aire en la ciudad de Santiago no es sólo inaceptable desde el punto de vista sanitario, sino que además transmite a los extranjeros una imagen muy negativa del país, que sin duda puede afectarlo de diversas maneras en su habilidad para ser más competitivo externamente.

Las repercusiones económicas de esto son enormes; por lo mismo, se hace cada vez más difícil comprender por qué no se aplican las medidas requeridas para una solución definitiva del problema: solución que por lo demás, no se enfrenta a verdaderas dificultades tecnológicas, sino que al parecer fundamentalmente a intereses de grupos y a bloqueos sicológicos y de comportamiento.

En la dimensión de la diversificación propia de la segunda etapa, Chile tiene una posición, posiblemente inmejorable. Con más de 4.000 kilómetros de territorio extendido de norte a sur y mucho más de costas fragmentadas, Chile tiene enormes posibilidades aún no exploradas y su diversidad biológica constituye un activo para su crecimiento y desarrollo futuros, que demanda inventiva, capital humano, inversión en capital artificial, I&D y protección ambiental y legislativa.

La diversificación de los mercados que el país debe seguir impulsando en el futuro para mantener su competitividad externa, debiera ser apoyada por la diversificación y extensión de la inversión nacional en el extranjero.
Esta inversión permitiría ir acrecentando el tipo de vínculos que crean intereses compartidos y que por ello pueden facilitar la penetración de los productos chilenos en otras latitudes.

A pesar de todos los desafíos pendientes para completar su actual segunda etapa de desarrollo, el país no puede perder de vista la tercera etapa que le espera en el futuro. Chile debe seguir la senda que están mostrando Corea y Taiwán incrementando sus niveles de inversión en capital humano e I&D.  El país tiene la tradición necesaria y los recursos humanos requeridos para enfrentar el desafío de la creatividad innovadora que encontrará en la tercera etapa de la trayectoria de su cohete hacia el desarrollo sustentable.
 
 
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