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A fuerza de voluntad
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Los 37 Acuerdos de Producción Limpia reflejan el acierto de esta estrategia de mejoramiento ambiental en Chile. Rafael Lorenzini así lo corrobora.

Revista Nº 88    septiembre-octubre 2007


El último 3 de octubre decenas de empresarios productores de huevo se reunieron en el Hotel Crowne Plaza con diversas autoridades del sector público, para dar vida a un acto bien significativo para el cuidado del medio ambiente: la firma del primer Acuerdo de Producción Limpia (APL) del sector.  

Además, ese convenio vino a ser el número 37 de este tipo que se ha suscrito en el país, desde que hace una década el Gobierno comenzó a impulsar una estrategia sistemática para que los sectores productivos asumieran prácticas voluntarias que les permitieran mejorar sus estándares ambientales, aumentando así sus niveles de eficiencia y competitividad en el mercado.

Este proceso fue liderado inicialmente por el Ministerio de Economía y, a partir del año 2001, quedó a cargo del Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL) presidido por dicha Secretaría de Estado e integrado por representantes de la CORFO, la Confederación de la Producción y del Comercio, la Sociedad de Fomento Fabril, la Corporación Nacional de Exportadores, el Ministerio de Salud, la Comisión Nacional de Medio Ambiente, la Superintendencia de Servicios Sanitarios, la Central Unitaria de Trabajadores y el sector de la pequeña y mediana empresa.

Este organismo sentó las bases de su trabajo en una política formulada primero para el período 2001-2005 y que hace poco actualizó sus objetivos y líneas de acción hasta el año 2010. Y a la luz de las estadísticas, la introducción de estas prácticas de desarrollo sustentable en el país ha sido todo un éxito, gracias a un factor fundamental: la concurrencia de voluntades público-privadas lo que, en definitiva, ha ayudado al crecimiento ambiental de Chile en su conjunto. 

Así lo sostiene el Director Ejecutivo del CPL, Rafael Lorenzini, quien haciendo una evaluación general del proceso, comenta: “Estamos convencidos que el principal objetivo, de alcanzar una masa crítica de actores públicos y privados implicados en la estrategia de la producción limpia, se ha cumplido. Así quedó plasmado en el documento de Política de Producción Limpia al 2010, anunciado por la Presidenta Michelle Bachelet en junio de este año. Calculamos que las empresas adheridas a los APL significan del orden del 10 % del PIB y el 18% de las exportaciones”

Y agrega: “Existen acuerdos en casi todos los sectores, incluso en servicios. Hoy llegamos a que 2.400 empresas y sobre 4.200 de sus instalaciones han emprendido acciones en el marco de acuerdos de producción limpia”.

La autoridad afirma que para octubre está programada la firma de otros dos nuevos acuerdos: con el rubro de la construcción de la región del Bio-Bío y con el sector tableros y enchapados. También está prevista para este año la firma del APL con distribuidores de insumos agrícolas.

“De este modo, se mantiene la tendencia histórica de 4 APL por año, llegando a un total de 40 para fines de 2007. Con esta cantidad de acuerdos el esfuerzo adicional es cada vez más grande”, acota.

Cabe recordar que Lorenzini es también el presidente del Comité Asesor de la Feria Ambiental 2007. Y en el marco de este evento, a continuación revisamos junto a él los principales hitos y proyecciones de una década de producción limpia en Chile.

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Avances Notables

-¿Qué logros particulares destacaría en el proceso de implementación de la Política de Producción Limpia en el país?

“Hay muchos datos relevantes que destacar. En materia de fomento, por ejemplo, se echó a andar todo un set de instrumentos, algunos de ellos adaptados o creados para atender esta nueva demanda. Entre 2001 y 2005, se colocaron del orden de $8.000 millones en recursos de fomento, $10.616 millones en innovación tecnológica y $17.210 millones en créditos. Hoy contamos con un Fondo específico para la promoción de la producción limpia. Hay otros avances evidentes. Por ejemplo, el cambio en la relación con el fiscalizador es un logro que expresan todos los sectores que hemos evaluado. También es importante el avance hacia una red de apoyo en todo el país. Hoy contamos con comités de producción limpia en casi todas las regiones”.

-¿Las empresas han asimilado rápido o lento la conveniencia de aplicar prácticas de producción limpia?

“Cuando vemos el activo uso que se ha dado a los fondos y programas, nos parece que es una demostración de cómo la producción limpia se va incorporando en la agenda de las empresas. También sabemos que los APL han gatillado procesos de inversión: según un estudio de la Universidad de Chile, los primeros cinco APL concluidos y evaluados, significaron inversiones en torno a los US$ 115 millones, muchas de las cuales implicaron lograr altas tasas de rentabilidad y mejoramiento ambiental simultáneamente. Otros estudios muestran logros concretos en ahorro y eficiencia. Todo ello da cuenta de un proceso más bien rápido donde el número de APL suscritos, 37 al día de hoy, es la mejor expresión”.

-¿Cómo califica el nivel de cumplimiento del sector privado con respecto a los compromisos adquiridos en los APL?

“Según nuestros antecedentes, el cumplimiento promedio es inferior al 50% en las mipymes y superior al 90% en las medianas y grandes. Por ello, creamos en primer lugar el Fondo APL, para apoyar a las mipymes en la elaboración de diagnósticos, y también en el seguimiento y control y auditoría final. Corfo también creó el Focal APL, orientado a las pymes para apoyar la implementación del APL. No obstante, hay otra forma de mirar las cifras. Según un estudio de CIPYME, sólo un tercio de las empresas de menor tamaño declara conocer la normativa aplicable. Como la firma del APL supone un esfuerzo superior a lo obligatorio, hay al menos un 45% de esfuerzo adicional por parte de las pymes que los suscriben y eso es, a todas luces, notable”.

-¿Qué problemas ambientales son los que se incluyen con mayor frecuencia en la firma de APL?

“En general, de acuerdo a la experiencia histórica, tienen que ver primero con manejo de residuos, y luego con buenas prácticas, gestión de riles, capacitación e higiene y seguridad laboral. Sin embargo, conviene analizar la evolución para darse cuenta de lo que podría ser la constante en el futuro. Hasta el 2003, que es cuando comienzan los APL regidos por normas chilenas oficiales, el promedio de temas era de entre tres y cuatro, principalmente manejo de residuos sólidos, riles y contaminación ambiental. En una segunda etapa, los temas se elevan a entre cuatro y cinco, pero aquí entran con fuerza los temas de capacitación y de higiene y seguridad. Una última etapa, desde el 2005 a la fecha, eleva los temas a seis, con una incorporación creciente de los asuntos de eficiencia energética”.

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Abriendo el Horizonte

-¿Qué elementos innovadores presenta la Política de Producción Limpia al 2010, en relación al trabajo realizado hasta ahora?

“Este es un trabajo continuo. Primero se desarrolla todo un instrumental de asistencia técnica a la innovación y crediticia para las pymes de manera individual. Ahora contamos con un fondo específico que apoya la gestión de las asociaciones en las distintas etapas de un APL y también acciones de formación de capacidades y de difusión. Antes comenzamos trabajando centralizadamente; hoy estamos operando en casi todo el país”.

“Por eso, del objetivo inicial de formar masa crítica hoy pasamos a la idea de lograr un progreso sistemático y eficaz. Pero tal vez lo más innovador tiene que ver con dos aspectos Uno es aumentar la representación, involucrando al sector laboral, y llegar de manera progresiva en la difusión hacia la comunidad. Lo otro, es ir más allá en el enfoque de la producción limpia en temáticas como la innovación en tecnologías limpias, energías renovables, el uso eficiente de la energía y del agua, higiene y seguridad laboral, y la aplicación de las mejores tecnologías disponibles, así como los bonos de carbono en el marco del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Creemos que es posible, a través de la asociatividad, generar un volumen de oferta que sea interesante para los demandantes internacionales”.

-En ese marco, ¿Qué objetivos específicos se ha planteado el Consejo Nacional de Producción Limpia a corto y mediano plazo?

“Nuestra prioridad estratégica está en asegurar la operación en 2008 del Programa de Apoyo en Tecnologías Limpias para Empresas de Menor Tamaño. Este es un programa integral de apoyo y por ello confiamos en obtener el financiamiento para brindar mecanismos de consejería y asistencia técnica especializada en línea, que permitan a las empresas de menor tamaño acceder a bases de datos y las mejores tecnologías disponibles a su escala”.

“También queremos apretar el acelerador de modo de conectar mejor la necesidad de las empresas en APL por identificar proyectos en materia de innovación, tomando en cuenta el aumento considerable de recursos públicos hacia esta materia. También queremos concretar la idea de que el sistema de los APL es funcional al desarrollo de mecanismos de reconocimiento de mercado, como sería por ejemplo un sello en turismo sustentable. Ya iniciamos experiencias en Isla de Pascua y la Patagonia, y ahora apostamos por el sector gastronómico de Valparaíso y San Pedro de Atacama”.

-¿Cuáles son las proyecciones para lo que resta del año?

“Nuestro compromiso establecido en la Política es llegar al 2010 a 4 mil empresas comprometidas con Acuerdos (comparado con las 2 mil del período 1999-2005, es el doble), y lo que estamos por comprometer este año (alrededor de 500 empresas) va de todos modos en la dirección correcta”.

-El proceso de reestructuración y fortalecimiento de la institucionalidad ambiental que vive el país, ¿favorecerá el trabajo en materia de producción limpia?

“El tema está a cargo de la Ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, con quien hemos trabajado estrechamente, habiendo sido ella como directora de CONAMA, miembro de nuestro Consejo Directivo. Ahora, sobre el punto, sólo quisiera decir dos cosas. Primero, que hemos avanzando hacia un esquema donde la producción limpia interactúa entre lo ambiental y sanitario, por una parte, y con el fomento productivo, por el otro. En ello, el rol del Ministerio de Economía y Corfo han sido claves. Lo segundo, es que todo lo que implica una administración del Estado organizada eficientemente, dotada de recursos, con mejores instrumentos de incentivo es la base para fomentar la producción limpia. La otra mitad es el trabajo colaborativo con el sector privado, el profesionalismo y la confianza mutua”.

-¿De qué manera el desarrollo de eventos como la Feria Ambiental 2007 potencian el trabajo del Consejo Nacional de Producción Limpia?

“El Consejo ha creído en este tipo de iniciativas. Por eso se ha comprometido con varias ferias, pero en especial con Ambiental y sus versiones previas, donde hemos presidido su Comité Asesor. Las ferias, en especial las que tienen en su diseño ruedas de negocios y congresos temáticos, facilitan el encuentro entre la oferta y la demanda por servicios y tecnologías, y ello es fundamental especialmente para las pymes, al reducir sus costos de acceso a la información.

“Pensando a futuro, creemos que esta experiencia se ha consolidado o está en vías de serlo y tal vez ya no será necesario tanto involucramiento directo de nuestra parte. Nuestra apuesta es que el futuro Programa de Apoyo en Tecnologías Limpias potenciará diversos instrumentos de información, como es el mercado ferial, por ejemplo a través de exposiciones regionales o de especialidad, pero también fortalecerá otras formas de comunicación como las que pueden desarrollarse por Internet”.

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