Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Soluciones para Minimizar o Evitar Residuos

Hernán Durán

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Gerente General de Gescam

La sociedad de consumo ha generado una gran cantidad de productos que voluptuosamente inundan los anaqueles del comercio y se desbordan en los pasillos y en las calles de la ciudad. Más del 60% de su volumen es pura basura. Para consolarnos podemos decir que una parte de ella, como envases y embalajes protegen al producto de su deterioro y que puede ser materia prima como producto reciclado, y que como conjunto podemos llegar al residuo cero. Sin embargo, mientras no pasen muchas cosas, ése será un simple slogan.

Si reconocemos que la basura es un problema, la primera pregunta es para qué generamos tantos productos-basura y dentro de esa interrogante para qué consumimos tanto. La segunda pregunta es qué hacer con la basura una vez generada. En esto último nos detendremos un poco.

Los planes pilotos del proyecto de recolección segregada que está haciendo el Ministerio del Medio Ambiente en la Región Metropolitana -Gescam es el encargado de llevarlos a la práctica- y la rica experiencia acumulada en la materia, están mostrando que la población tiene un alto interés en participar y colaborar con el cuidado del medio ambiente, frenar el cambio climático y, sobre todo, ser solidario con el resto de la población. No es un acto de protesta a la sociedad de consumo, sino un genuino interés por sentirse útil para sus vecinos, el país y también para el planeta, pues ahora comienzan a percibir que los impactos negativos manifestados en fenómenos como el cambio climático nos alcanzan a todos. Las escenas vividas en Independencia y en María Pinto, dos de las cuatro comunas participantes en el mencionado proyecto de recolección segregada, expresan la tremenda receptividad de la población y su real voluntad por inmiscuirse en este tema. Todos entienden que su calidad de vida pasa también por vivir en un entorno limpio y agradable. Me atrevería a agregar que las personas más ancianas son incluso más receptivas. Se trata de una experiencia bien relevante, ya que lo único que puede salvarnos de llegar a una crisis ambiental es la población empoderada.

Esta conclusión implica varios compromisos por parte de las autoridades, los privados y la comunidad. Por una parte, la autoridad no debe desencantar con los caminos que proponga para continuar con su labor y no tiene que ceder a las presiones que conducen a resolver mezquinos intereses que fomentan la indiferencia. Profundizar en la economía circular y en la reducción, el reciclaje y la reutilización de los residuos es fundamental. Por otra parte, al igual que los servicios públicos, el sector privado tiene que dar muestras permanentes de compromiso, calidad, eficiencia, probidad y de aplicación de todos los valores que se requieren para preservar el medio ambiente y a sus clientes: los vecinos. Así también, la población tiene que jugar el rol de vigilante, participativo y de mucha responsabilidad por la defensa de los intereses globales, pues, vale la pena repetirlo: el futuro de la humanidad es tema de todos.

Columna publicada en InduAmbiente N° 152 (mayo-junio 2018), pág. 36.