Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

¿Qué Viene Después de Eliminar las Bolsas Plásticas?

Sebastián Videla

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Consultor Senior

La buena noticia de que estaríamos muy próximos al término del uso de bolsas plásticas, evitando una contaminación masiva de enormes proporciones, nos hace preguntarnos sobre lo que viene después.

En primer lugar, observamos que resultan urgentes acciones no solo para disminuir contaminaciones en las zonas urbanas del país, sino para lograr avances en zonas rurales. La contaminación difusa no ha sido abordada con toda la energía requerida, siendo un problema mayor que deteriora nuestro hábitat natural aceleradamente. Chile tiene un potencial turístico que crece cada año, producto de la atracción de su variada y rica geografía, que necesitamos cuidar como parte de nuestro especial patrimonio. Los turistas, según muchos estudios y experiencias, generan un constante proceso de degradación, que se expresa en incendios forestales, contaminación de aguas y pérdida de hábitat de especies protegidas.

En segundo lugar, y no menos prioritario, está la necesidad de cambios profundos en nuestras ciudades, donde el objetivo debe estar enmarcado en el concepto de economía circular, con una visión que entienda las ventajas de hacer sustentable la vida urbana. En la actualidad existe la tecnología necesaria para que todos los residuos se conviertan en productos útiles, sean energéticos, constructivos u otros. Esto incluye desde las aguas servidas hasta los residuos sólidos domésticos, con experiencias probadas que tienen otras ciudades en el mundo desarrollado. La ciudad inteligente, de la cual se habla mucho, no es sólo un tema de mayor conectividad digital; es un concepto amplio donde cabe incluir esta orientación hacia la economía circular, y que ojalá extendiéramos el concepto a un país inteligente.

En otras palabras, la eliminación de bolsas plásticas es un avance importante, pero debemos considerar otras acciones. El contenido orgánico de los residuos sólidos no debe seguir enviándose a sitios de disposición final, cualquiera que sea su tecnología, sabemos que la situación actual es muy negativa. Su conversión a energía, principalmente biogás, no puede seguir siendo un resultado complementario de rellenos sanitarios, sino que corresponde a su desarrollo propio.

En definitiva, el contenido de la basura debe reciclarse. En aguas servidas cabe tomar en cuenta que no más del 1% del total de ellas corresponde a componentes contaminantes y perjudiciales para la salud; el resto es agua, un recurso cada vez más escaso, cuyo reciclaje tiene que ser obligatorio.

Así, la acción positiva de eliminar bolsas plásticas, puede ser el mejor inicio de una estrategia sustentable para las ciudades del país.

Columna publicada en InduAmbiente N° 152 (mayo-junio 2018), pág. 28.