Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Movilidad Urbana y el PDA de la RM

Eduardo Astorga

Astorga Eduardo-interior
Ph.D. Profesor de Derecho Ambiental


Conforme a los estrictos estándares de la OMS, de las 23 ciudades más numerosas de Chile, 22 superan los límites establecidos por este organismo (10 microgramos de PM 2,5 por metro cúbico de aire al año).

La propia autoridad ambiental ha reconocido que “unos 10 millones de personas en Chile viven por sobre la norma de la OMS”. No es extraño por tanto que el principal problema ambiental identificado por la población sea la contaminación del aire (33%).

Cabe tener presente a este respecto que para 2017 se prevé la venta de 370.000 vehículos nuevos, los que en parte engrosarán el actual parque automotriz de Santiago de ya casi dos millones de unidades, a pesar que el sector transporte público y privado genera el 48% del material particulado respirable de la capital. Para el 2020 se estima en un total de 7 millones en el país.

Se trata de un tema de conectividad y transporte que requiere medidas sectoriales, pero también de un tema ambiental,  no sólo en Santiago sino para todo Chile, teniendo presente que 9 de 10 personas viven en zonas urbanas y 8 ciudades tienen más de 250.000 habitantes.

La descontaminación atmosférica de cualquier ciudad del mundo pasa esencialmente por tres ejes: Planificación y Desarrollo Urbano, Gestión de Transporte, y Desarrollo Tecnológico.

Para Santiago, el proyecto de modificación del Plan de Prevención y Descontaminación PPDA (DS 31 de 2016 del MMA) entre otras medidas contempla una zona de baja emisión para transporte de carga  y, entre mayo y agosto, una restricción vehicular permanente para vehículos con sello verde inscritos antes del 1 de septiembre de 2011, así como la restricción vehicular a motocicletas inscritas antes del 1 de septiembre de 2010. Se establece una zona de baja emisión para camiones que prohíbe el ingreso de este tipo de vehículos con una antigüedad superior a 12 años al interior del anillo Américo Vespucio. Restricción vehicular de 4 dígitos a vehículos sin sello verde (en episodios críticos).

Reconociendo que el número de vehículos no catalíticos en Santiago no es relevante y la restricción por dígito tiene poco impacto, ya que involucra un reducido número, los que corresponden aproximadamente a  80.000.

Sin embargo, con la nueva y acertada disposición los vehículos restringidos podrían alcanzar a los 340.000.

A su vez, el proyecto trae aparejado  mayores  exigencias en el control de emisiones en las plantas de revisión técnica, el incentivo a la compra de vehículos híbridos y eléctricos y la construcción de 300 kilómetros de ciclovías y 3.000 biciestacionamientos.

Son todas medidas que parecen acertadas, pero tal como lo ha señalado el Consejo de Políticas de Infraestructura, deben ir acompañadas con intervenciones de infraestructura de transporte, mejorar los estándares y gestión de transporte urbano público, hacerse cargo de la mayor demanda por el transporte privado y su compatibilización con otros modos de transporte, lo que implica concesiones viales urbanas, tarificación vial, entre otras, que permitan un uso eficiente del automóvil.

Asimismo, avanzar en las inversiones en infraestructura digital incorporando tecnologías de punta para utilizar más eficientemente la ya disponible, acompañadas de la reducción en el número de viajes conforme a los instrumentos de planificación urbana que haya diseñado el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano.

Estas medidas han sido recogidas al menos parcialmente por el proyecto del PPDA.
Una vez que el nuevo Plan entre en vigencia, los impactos positivos en materia de PM 10 y PM 2,5 serán indudablemente significativos. La Contraloría General de la República es la que ahora tiene la palabra.

Columna publicada en InduAmbiente N° 147 (julio-agosto 2017), pág. 41.