Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

¿Más de lo Mismo en la Consultoría Ambiental?

Sebastián Videla

Videla Sebastian AMEC-interior

Consultor Senior

En la breve historia de la consultoría ambiental en Chile, observamos dos modelos de servicios: uno donde un equipo  profesional, bien adiestrado en las normas, regulaciones y prácticas del sistema de evaluación ambiental es capaz de elaborar la documentación y realizar las acciones que define la legislación existente, y otros que ofrecen un apoyo estratégico, que no deja de incluir los estudios que se exigen, pero que es capaz de identificar y advertir de los aspectos críticos y eventuales fallas fatales en que podría incurrir el proyecto.

La primera opción presupone que la estrategia es un tema propio de la alta dirección de empresa, y no es traspasable a los consultores, situación que en cierta medida resulta más sencilla de gestionar y contratar. La contrapartida a esta opción la dan los proyectos que no han podido ser aprobados o que presentan tiempos extremadamente largos en este proceso. En algunos casos, como medida intermedia, se reemplaza la consultoría ambiental por acciones relacionadas con la comunicación y difusión de los proyectos, tratando de llenar el vacío que se genera por una asesoría de menor alcance.

Cada uno de estos modelos de consultoría ambiental se encuentra presente en el mercado nacional, que suele optar más por el primero de ellos, por razones de costo y por la cultura empresarial que considera que el tema ambiental es uno más de los que conforman un proyecto. Hay que reconocer que el propio sistema de evaluación ambiental que se ha implementado en Chile se observa fuertemente burocrático, lo que refuerza tener menos análisis estratégico y más trabajo operacional. No es un tema solo nacional. Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, ha hecho ver su preocupación por la falta de adaptación de las empresas y organizaciones, absorbidas en lo inmediato, y sin capacidad de pensar estratégicamente pese al enorme cambio que se avecina.

La pregunta que cabe hacerse es si el rol futuro del consultor ambiental podrá seguir haciendo más de lo mismo, siendo inmediata la respuesta: esto no es posible. Los cambios tecnológicos que se avecinan mostrarán a corto plazo desafíos no vistos antes, donde muchas de nuestras prácticas no serán útiles, y sin lugar a duda requerirán de una capacidad profesional superior a la actualmente existente, todo lo cual introduce una tercera dimensión a la consultoría ambiental, la necesidad de gestión de la relación integral entre hombre, tecnología y sociedad, dejando de ser un mero nexo entre empresa y sistema de evaluación ambiental.

Solo a manera de ejemplo, se tiene que el sistema actual está definido en función de dos grupos de impactos, sobre las personas y la naturaleza, a lo cual habrá que agregar los impactos sobre y por las nuevas máquinas, los robots, base de la nueva sociedad de la inteligencia artificial, la digitalización y la comunicación masiva. Nos queda escaso tiempo para adaptarnos y por lo tanto es necesario actuar en beneficio de un mejor desempeño profesional y de un desarrollo sustentable de largo plazo.

Columna publicada en Revista InduAmbiente n° 150 (enero-febrero 2018), pág. 84.