Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

El Medio Ambiente y la Encrucijada Política

Hernán Durán


Duran Hernán GESCAM-interior
Gerente General GESCAM


Cuando usted lea columna probablemente ya estará elegido el nuevo presidente de la República y la coalición que gobernará. El tema del medio ambiente no fue el centro del debate presidencial ni estuvo entre los temas prioritarios, aun cuando paulatina y aceleradamente se ha ido transformando en una preocupación prioritaria para la población.

Sin embargo, como muchas otras preocupaciones, no consigue pasar a ser una inquietud realmente política de la población, a pesar de la gravedad de los temas poco abordados como el cambio climático y la biodiversidad, se suele seguir sin una base técnica que respalde las soluciones que siempre serán políticas. Puede haber contradicciones más difíciles de discernir, como, por ejemplo, aceptar que la protección de la biodiversidad requiere un enfoque menos antropocéntrico que el tradicional y que lo que le interesa al ciudadano en un ecosistema de calidad, más que el consumidor en su mercado. Quizás por todo eso no fue un tema sustancial de la campaña.

Los programas de Alejandro Guillier y Sebastián Piñera tienen casi los mismos ingredientes. Ambos hablan del cambio climático y de un conjunto de propuestas que abarcan los temas de protección ambiental; el primero, enmarcado en una aspiración más global de vida en armonía con el medio ambiente y, el segundo, más como un listado de tareas que habría que emprender y obsesionado por el rol del mercado.

Sin duda, el primero, por decirlo así, entiende mejor que el segundo la encíclica “Laudato Sí” del Papa, los planteamientos de Elicura Chihuailaf y de la cultura mapuche, y el acuerdo de París a nivel planetario, como planteamientos que aspiran a transformar la relación del hombre con la naturaleza desde un enfoque menos antropocéntrico, aceptando la defensa de la biodiversidad en el más amplio sentido de su expresión. El enfoque de Beatriz Sánchez es ambientalmente importante, porque ante cualquiera de los dos que sea finalmente presidente, tendrán que ser capaces de articularse con este tercer grupo y la ciudadanía en general, para cualquier transformación profunda que requiera la sociedad y en especial para la protección del medio ambiente.

Sin embargo, hay varios importantes temas ambientales que se quedaron fuera de las propuestas. Por una parte, el tema de la fiscalización ambiental en que la Superintendencia respectiva sólo se orienta al SEA pero no al medio ambiente. Asimismo, continuarán siendo temas a reivindicar: la eliminación de las Comisiones de Evaluación Regionales Ambientales y del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad que en realidad no cumplen ningún papel de tipo protección ambiental y, por último, los derechos de la naturaleza que deberán incorporarse en la nueva Constitución nacional.

Columna publicada en InduAmbiente 149 (noviembre-diciembre 2017), pág. 125.