Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

EAE para la Política Nacional de Ordenamiento Territorial

Eduardo Astorga

Astorga Eduardo-interior
Ph.D. Profesor de Derecho Ambiental

A comienzos de Julio de este año venció el plazo para aportar opiniones en el proceso de Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) de la futura Política Nacional de Ordenamiento Territorial, (PNOT), a cargo de la Comisión Interministerial de Ciudad, Vivienda y Territorio y de su Consejo Consultivo.

Llama la atención la escasa publicidad que ha tenido este proceso, a pesar de la enorme relevancia que tiene para el país. Es la autoridad la responsable de garantizar una debida participación informada de la comunidad, y en este contexto esta materia debería entenderse como de primer orden para la opinión pública.

Lo expuesto requiere explicar al país la relevancia de estas definiciones para la imagen prospectiva de las comunidades sobre las vocaciones y destinos de sus territorios urbanos y rurales en lo ambiental y productivo.

Los objetivos ambientales de la PNOT  apuntan a asegurar la conservación, manejo y mejoramiento del patrimonio ambiental y cultural nacional; garantizar la provisión de servicios ecosistémicos, mediante el reconocimiento, protección y restauración del funcionamiento de los ecosistemas terrestres, marinos y de aguas continentales; contribuir a mejorar la calidad ambiental del territorio nacional; disminuir la vulnerabilidad de los territorios y las comunidades ante los desastres de origen natural y antrópico, y a los efectos del cambio climático.

Los criterios a considerar para lo anterior corresponden a la inclusión en los beneficios de una organización del territorio que articule los diversos intereses sociales, económicos y ambientales, propiciando una disminución y resolución de los conflictos socio ambientales derivados de las tensiones entre intereses sectoriales y además, generando mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar humano;  fomento de un desarrollo económico y social ambientalmente sustentable; generación de beneficios disminuyendo las brechas regionales sin comprometer a futuro la matriz de recursos naturales, respetando aquellas áreas definidas como prioritarias para la conservación de la biodiversidad; desarrollo de cohesión territorial sin comprometer la integridad del ambiente enfocada en el fomento de tecnologías sustentables y ambientalmente compatibles.

La EAE requiere necesariamente de un pensamiento estratégico, que se caracteriza entre otros atributos, por contemplar una hoja de ruta inclusiva para alcanzar los objetivos deseados y que corresponden a generar transparencia en la toma de decisiones, fomentar la participación ciudadana, legitimarla y consolidarla política y técnicamente.

Para estos efectos y por lo valioso y relevante de esta iniciativa se habría requerido potenciar la difusión del inicio del procedimiento, así como la participación ciudadana en su etapa de diseño. Pero no es tarde. Aún es posible asegurar la legitimidad de esta Política, incorporando a todos y todas individual y colectivamente en su construcción.

Columna publicada en InduAmbiente N° 148 (septiembre-octubre 2017), pág. 49.