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Parlamento Europeo aprueba el fin definitivo de las ampolletas tradicionales
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Las ampolletas tradicionales serán reemplazadas en el mercado por ampolletas de ahorro con el objetivo de ayudar a la descontaminación y al ahorro de energía.
Miércoles 18 de febrero 2009.- Unos 130 años después de su invención, la Unión Europea dio hoy el paso definitivo para la desaparición de la ampolleta tradicional: la comisión de Medioambiente del Europarlamento rechazó en Bruselas el debate del tema ante el pleno de la cámara, lo que permite implementar la decisión a la Comisión Europea.
La decisión de la desaparición de las ampolletas fue tomada ya por los jefes de Estado y gobierno europeos en marzo de 2007, con el objetivo de ahorrar energía y contribuir al logro de los objetivos climáticos.
Las tradicionales ampolletas tendrán que desaparecer este año del comercio. A comienzos de 2010 ya no habrá ninguna con más de 40 Watios y dos años después otras de menor voltaje.
Según el cálculo de la UE, los consumidores pueden ahorrar 50 euros (poco más de 36 mil pesos chilenos) en energía cada año si sólo utilizan ampolletas de ahorro. La medida, sin embargo, obligará a los consumidores a reestructurar completamente el sistema de luz de sus hogares e instalar halógenos, fluorescente o lámparas LED, considerablemente más caras, pero más duraderos y consumen menos energía.
Historia
El inventor estadounidense Thomas Alva Edison desarrolló en 1879 la primera ampolleta con filamentos de carbón para el consumo interno, logrando así la primera luz eléctrica para consumo general. La bombilla patentada un año después, en 1880, se considera hoy un instrumento "devorador" de energía, pues sólo alrededor del cinco por ciento de la que recibe se convierte en luz, mientras el resto se malgasta como energía calorífica.
El potencial de ahorro calculado es de unos 40 terawatios por año, como el que supuso la reconversión de la iluminación en oficinas, fábricas y calles ordenada por otra directiva europea. La cantidad supone alrededor del consumo de energía de un país como Rumanía.
Fuente: La Tercera
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