Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

¿Minería Sustentable?

¿Minería Sustentable?

Conflicto por tranque El Mauro cuestiona la sustentabilidad minera en Chile.

Por Jacques Wiertz
Académico del Departamento de Ingeniería de Minas
Universidad de Chile                              

Los recientes acontecimientos ocurridos en torno al proyecto minero Los Pelambres y la decisión de un juez de Letras y Garantía de Los Vilos que obliga a la empresa a proceder a “la demolición o remoción total o parcial del muro de contención del tranque de relaves El Mauro” abre el debate en torno a la sustentabilidad ambiental y social de la actividad minera en Chile. ¿Son efectivamente reales e inaceptables los impactos generados por los proyectos mineros actualmente en operación? ¿Estamos dispuestos o no, como ciudadanos, a aceptar el desarrollo de nuevos proyectos mineros? ¿Bajo qué condiciones? ¿Es posible una minería sustentable? Son muchas las interrogantes y no parecen existir respuestas simples que generen un consenso entre los diferentes actores.

Calidad y Cantidad de Agua

El conflicto nació del descontento de parte de la comunidad de Caimanes que declara que la construcción y operación del tranque de relave afecta en cantidad y calidad los recursos hídricos de la zona. Es importante analizar con bastante cuidado y responsabilidad los potenciales impactos que puede generar el proyecto a través de sus diferentes procesos e instalaciones. Para ello, es esencial establecer primero cuáles eran las condiciones existentes antes del inicio del proyecto.

Existe un mito bastante difundido respecto a la supuesta pureza y a las bondades de las “aguas naturales”. Sin embargo, en Chile existen muchos cursos naturales o cuerpos de agua subterráneas con altas concentraciones de sales que las hacen impropias para el consumo humano o incluso para su uso en la agricultura. Río Salado o Río Pelambres deben su nombre a su mala calidad natural. La calidad de las aguas queda determinada por las rocas en contacto con ellas. Y la presencia de zonas mineralizadas, independientemente de la actividad minera, puede alterar la calidad de las aguas naturales.

En relación a los caudales, es necesario recordar que en la zona centro norte del país existe una gran variabilidad climática y que estamos enfrentando desde ya hace varios años una sequía excepcional, la cual se traduce en una disminución drástica de los caudales o incluso en la desaparición de los cursos de agua superficial. Atribuir a la sola actividad minera la disminución de los caudales resulta ser entonces una acusación apresurada y sin fundamentos sólidos, considerando además que la demanda y los consumos de agua por parte de la agricultura y de la misma población han aumentado fuertemente.

La elaboración de una línea base que dé cuenta de las características de los distintos componentes ambientales previo al inicio del proyecto, requisito básico de los estudios de impacto ambiental, es responsabilidad de las empresas mineras. Debemos reconocer que en este ámbito existen todavía fuertes deficiencias, con datos insuficientes y a veces poco concluyentes, que cubren periodos demasiado cortos para dar cuenta de variaciones naturales de algunos parámetros ambientales.

¿Demoler el Tranque?

Otro punto importante por aclarar es que los relaves mineros no son precisamente residuos tóxicos. Representan la fracción de los minerales extraídos que resulta de la separación de los productos de interés, en general sulfuros de cobre, y que por su bajo contenido de metal deben ser descartados al no presentar ningún interés económico. Sus características difieren de las de la roca natural solo por su menor contenido de metales y por su fina granulometría.

Lea este artículo completo en Revista 133, páginas 20 a 22.