Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

A Fuego Lento

A Fuego Lento

Las fundiciones chilenas enfrentan años cruciales en temas como el ambiental.

Tal como si fueran atletas exhaustos, sin energía, podríamos decir que las fundiciones de cobre chilenas han venido “arrastrando los pies” en los últimos años, desarrollándose muy lentamente y perdiendo competitividad. Y tanto en el terreno económico como en los planos tecnológico y ambiental.   

En una reciente intervención, la Ministra de Minería, Aurora Williams, lo graficó de esta manera: “En los últimos diez años los inversionistas han centrado su mirada en los proyectos más rentables, aprovechando la parte alta del ciclo de los commodities, y se han alejado del negocio del procesamiento metalúrgico. En Chile, el costo de fundición es de US$ 206 por tonelada de concentrado, comparado con US$ 117 a nivel mundial, lo cual sitúa a las fundiciones chilenas por lejos en el último lugar en el mundo”.

Según datos de la cartera del ramo, Chile tiene apenas cerca del 10% de la capacidad global de fundición, muy lejos del 30% que ostenta China, que se incrementaría al 45% al 2025. El país asiático es el principal actor en el negocio de las fundiciones y, en consecuencia, el que establece los precios de tratamiento y refinación (TC/RC) cada fin de año. Esto, a juicio de los expertos, es negativo considerando que el mayor crecimiento productivo de la minería nacional en el corto a mediano plazo estará dado por los concentrados. Por eso, hay muchas voces en el rubro que se han alzado para señalar que no es recomendable que nuestro país prescinda de la industria de la fundición y refinación.

No obstante lo anterior, Codelco viene estudiando hace un tiempo, debido a la baja cotización de la libra de cobre, la opción de cerrar o paralizar operaciones en algunas de sus refinerías y fundiciones.

Cumplimiento de Norma

Para hacerles el panorama más complejo, las fundiciones en Chile, según estimaciones de Cochilco, deberán desembolsar más de US$ 2 mil millones para cumplir la norma de emisiones en 2018. De este monto, más del 90% debe invertirse en las fundiciones estatales: Hernán Videla Lira (de propiedad de Enami) y Chuquicamata, Potrerillos, Ventanas y Caletones, todas a cargo de Codelco.

El Decreto N° 28, emitido en 2013 por el Ministerio del Medio Ambiente, fija a contar de 2018 límites a la emisión de material particulado (MP), dióxido de azufre (SO2), arsénico (As) y mercurio (Hg) para las fundiciones. Según el texto legal, esas restricciones se adoptaron porque “existe suficiente evidencia que comprueba los efectos adversos crónicos y agudos sobre la salud de las personas y sobre el medio ambiente”.

Sin embargo, diversos actores han manifestado la conveniencia de aplazar el inicio de la vigencia de la norma. Por ejemplo, en 2015, la Comisión de Minería y Energía del Senado preparó un informe sobre la materia luego de reunirse con los principales integrantes del sector. En el documento se señala que “se estima más razonable postergar la entrada en vigor de la exigencia de capturar del 95% de material contaminante, establecida en principio para 2018, y abstenerse, por el momento, de realizar sólo adecuaciones en instalaciones que han quedado tecnológicamente desfasadas”.

Desarrollo Tecnológico

Después de varios meses de labor, al cierre de esta edición se esperaba la entrega al Gobierno de un informe con recomendaciones sobre el futuro de las fundiciones y refinerías de cobre en Chile. Este documento ha sido elaborado por una comisión presidencial que encabeza la Ministra de Minería y conforman cuatro grupos de especialistas.


Lea el artículo completo en Revista InduAmbiente N° 139 (marzo-abril 2016), págs. 12-15.