Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Sello de Protección

Sello de Protección

La certificación FSC contribuye al manejo sustentable de los bosques.

Al comprar en el supermercado, cada vez cobra mayor importancia revisar el etiquetado de los productos para conocer mejor su origen y fabricación. De este modo, aquellos que han sido elaborados bajo estándares de sustentabilidad hoy ganan terreno en las preferencias del público.

Actualmente, diversos envases y envoltorios llevan el sello FSC, certificación que garantiza a los consumidores que los productos que adquieren proceden de bosques manejados de forma sustentable.

FSC es la sigla de Forest Stewardship Council, ONG internacional sin fines de lucro fundada en Canadá, en 1993, por miembros de 25 países que representaban a los intereses y sectores sociales, ambientales y económicos. Su objetivo es la conservación de los bosques del mundo, mediante la utilización de la dinámica del mercado.

Buen Manejo

La certificación FSC se basa en un estándar de buen manejo forestal, definido por la misma ONG. El sello es aplicable a una diversidad de productos, tanto derivados de la madera como también a otros vinculados indirectamente con dicho recurso.

El FSC opera a través de oficinas nacionales y representantes en casi 70 países. Estos son los encargados de elaborar los respectivos estándares de acuerdo a la realidad local, teniendo como marco los 10 principios y 56 criterios establecidos por la entidad.

Pina Gervassi, Directora Regional de FSC América Latina, explica que “todo lo que esté dentro de un bosque es certificable, es decir aquello que se pueda manejar de manera adecuada con el fin de lograr un objetivo comercial o no comercial”.

De esta forma, precisa la ejecutiva, el sello puede otorgarse a manufacturas cuya fabricación contiene madera o fibra para papel, pero además a productos “no maderables”, como la castaña, carbón y el bambú.

Gervassi agrega, también, que “se puede manejar un bosque sólo para conservarlo, porque posee valores ambientales críticos”.

El estándar considera elementos o requisitos ambientales, sociales y económicos, tales como el cumplimiento de las leyes, pago de impuestos, condiciones sociales de trabajadores, seguridad ocupacional e higiene, respeto por las comunidades indígenas y mantenimiento de la biodiversidad, entre otros.

Certificación

Existen dos tipos de  certificación, que corresponden a distintos niveles de la cadena de producción. El primero, de Manejo Forestal, es aplicable a productos o materias primas que provienen directamente del bosque. Esta categoría abarca prácticas responsables acerca de reforestaciones y bosques nativos, y a ella pueden optar las empresas forestales.

El segundo, denominado Cadena de Custodia (COC, por su sigla en inglés), abarca a aquellas compañías que transforman la materia prima ya certificada. En este grupo se encuentra, por ejemplo, Tetra-Pak, que fue una de las primeras firmas en obtener el sello FSC en Chile.

Cuando un producto sale de las fábricas o instalaciones industriales del grupo de COC, obtiene una Etiqueta FSC que acredita que dicha manufactura provino de un bosque manejado sustentablemente.

Para ello, explica Gervassi, la ONG aplica una modalidad que técnicamente se denomina un “sistema de tercera parte”. Es decir, la ONG crea el estándar pero son organizaciones independientes, llamadas cuerpos certificadores, las que tienen a su cargo la decisión de certificación respecto de una firma que postula para obtenerla. Luego, las mismas entidades técnicas deben auditar en campo a las empresas que ya obtuvieron el sello y, posteriormente, también verificar que sigan cumpliendo con los requisitos en el tiempo.  

Lea este articulo completo en Revista 129, páginas 16 a 19