Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Abriendo Paso al GNV

Abriendo Paso al GNV

Expertos analizaron opciones para ampliar el uso del gas natural en transportes.

Emparejar la carga impositiva de los combustibles, considerando las externalidades positivas de aquellos más limpios como el gas natural; y potenciar los incentivos para que los vehículos menos contaminantes tengan posibilidades reales de incorporarse al transporte público en la capital, en la próxima licitación de Transantiago.

Esas fueron algunas propuestas relevantes que surgieron del seminario “El gas natural en el transporte: una contribución a la descontaminación ambiental”, organizado por Fundación Gas Natural Fenosa, el 17 de noviembre en el centro de convenciones de la Sofofa. La cita reunió a especialistas nacionales y extranjeros que analizaron las opciones para ampliar el uso de dicho combustible en las fuentes móviles y ayudar así a mejorar la calidad del aire en las ciudades de nuestro país.

El evento contó con el respaldo del Ministerio del Medio Ambiente, el Ministerio de Transportes, la Agencia Chilena de Eficiencia Energética, la Sofofa, la Asociación de Distribuidores de Gas Natural, la Universidad Adolfo Ibáñez, la Cámara Española de Comercio de Chile e InduAmbiente.

Emparejar los Impuestos

Según algunas estadísticas presentadas en el encuentro, ya en 2012, más de 700 mil buses de transporte público operaban con gas natural vehicular (GNV) en el mundo. Esa cifra, por cierto, ha ido en aumento en los últimos años, impulsada por las probadas ventajas ambientales y operativas de esta alternativa así como por su creciente competitividad económica frente a los combustibles convencionales.

En Chile, sin embargo, la experiencia en esta materia hasta hoy se reduce prácticamente a los 61 buses que circulan en Punta Arenas, gracias a una exitosa iniciativa público-privada que a partir de 2017 ampliará la flota a 84 unidades. Este escaso avance se explica principalmente por el mayor impuesto que se aplica al gas natural, lo cual le impide competir en igualdad de condiciones con el diésel que hoy utilizan las máquinas de locomoción colectiva en nuestro país.

Martí Solà, director general de la Fundación Gas Natural Fenosa, puso énfasis en este aspecto, señalando que el gravamen al diésel en Chile, corregido por rendimiento, es un 35% más bajo que el del gas natural. “Este es un punto muy importante, ya que es un incentivo al combustible más contaminante”, sostuvo.

Esta idea fue reforzada por Gerardo Muñoz, Subgerente de GNV & Soluciones de Energía de Metrogas, quien agregó que Chile tiene el segundo impuesto más bajo al diésel entre los países de la OCDE, lo que es un contrasentido ambiental dada la grave contaminación atmosférica que sufren ciudades como Santiago.

Al mismo tiempo, planteó la necesidad de que la carga tributaria reconozca las externalidades negativas y positivas que genera cada combustible. Destacó que el transporte a gas natural es una tecnología madura y probada que ofrece una combustión prácticamente libre de material particulado, con menores emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y también de ruido, entre otras ventajas para el desarrollo que son reconocidas en todo el mundo y que nuestro país también debiera aprovechar. Además sostuvo que el nuevo proceso de licitación del Transantiago que se iniciará en 2018 es una gran oportunidad para incorporar tecnologías ambientalmente amigables como son los buses a gas natural.

Lea este artículo completo en InduAmbiente N° 143 (noviembre-diciembre 2016), págs. 110-112.