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Un potencial brillante
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Estudio señala que, con un impulso adecuado, las ERNC y el uso eficiente de la energía eléctrica podrían abastecer un 37% de la demanda del SIC al año 2025.

Ponga atención a las siguientes cifras. Si Chile realiza esfuerzos conservadores para desarrollar las energías renovables no convencionales (ERNC) y hacer un uso eficiente de la energía eléctrica (UEEE), en el año 2025, podría disponer de 29.177 GWh/año generados a partir de estas fuentes, lo que corresponde a un 27,6% de la demanda proyectada en el Sistema Interconectado Central (SIC) para esa fecha. En un escenario dinámico, con políticas y acciones decididas (lo que parece absolutamente posible de lograr), esa contribución se podría elevar a 39.767 GWh/año, equivalente a un 37,6% de las necesidades energéticas estimadas para 2025. E incluso, si se lograra un pleno desarrollo de estas alternativas (escenario “dinámico plus”), las ERNC y el UEEE podrían llegar a suministrar 56.511 GWh/año, vale decir, un 53,5% de lo que demandaría el SIC en 17 años más. Este último escenario debe visualizarse como un objetivo o meta de referencia para la evaluación de las políticas públicas.

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Esas son parte de las conclusiones del estudio “Aporte Potencial de Energías Renovables No Convencionales y Eficiencia Energética a la Matriz Eléctrica, 2008-2025”, realizado por dos entidades de reconocido prestigio en esta área: el Programa de Estudios e Investigaciones en Energía (PRIEN) del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile y el Núcleo Milenio de Electrónica Industrial y Mecatrónica (NEIM) de la Universidad Técnica Federico Santa María.

Este trabajo analiza “los potenciales técnicos, económicamente factibles y alcanzables de las ERNC, del UEEE y de la cogeneración como aporte al abastecimiento del SIC, identificando los obstáculos que impiden su desarrollo y ofreciendo recomendaciones de políticas que permitan materializar los potenciales identificados”.

Considerando los resultados obtenidos y los beneficios económicos, sociales y ambientales asociados a esta vía de desarrollo energético, los especialistas entregan un mensaje claro y concluyente: las energías ERNC y el uso eficiente de la energía no pueden seguir siendo considerados como elementos “decorativos” y marginales de la política energética de Chile, sino que deben ser entendidos como un aporte fundamental a su matriz energética.

Aporte ERNC

Una de las principales virtudes del trabajo realizado por el PRIEN y el NEIM es que se enmarca en las mismas condiciones y proyecciones de desarrollo energético dadas a conocer por autoridades y especialistas del sector. Por ello, sus conclusiones tienen una base bien concreta.

En ese contexto, los autores reconocen que en los últimos años se han ido sumando esfuerzos –principalmente desde el sector público- para desarrollar estas fuentes energéticas, pero sostienen que las medidas adoptadas han sido insuficientes.

El estudio se inicia con una breve descripción del funcionamiento del mercado eléctrico nacional y una proyección de la demanda eléctrica en el SIC al año 2025, lo cual define el escenario contra el que se compara el aporte potencial de las ERNC y el UEEE. La proyección de demanda se basa en las previsiones de la Comisión Nacional de Energía (CNE) para el período 2008-2018, a partir de lo cual los autores del estudio estimaron una tasa de crecimiento anual promedio de 5,5% para los restantes años (2019 a 2025). De acuerdo a estos cálculos, en 17 años más Chile llegaría a consumir 105.560 GWh anuales en el SIC.
Otro antecedente importante considerado en el análisis fue el precio de la energía, el cual se proyectó tomando como referencia base los precios de nudo fijados para el SIC en octubre de 2007, toda vez que estos valores orientan el desarrollo de la oferta energética. Cabe señalar que los precios de la energía eléctrica se consideraron desde dos perspectivas distintas: en el caso de las ERNC como referencia para competir con las fuentes convencionales, y en el caso de UEEE como el precio que ven los distintos usuarios (clientes libres, clientes industriales y comerciales regulados y clientes residenciales).

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Para calcular el aporte potencial de las ERNC al SIC se tomó en cuenta una serie de factores, entre los que destacan:

-Disponibilidad física de las ERNC en el territorio nacional, cercano al SIC: De acuerdo a información recogida de diversas fuentes como la CNE, Corfo, Endesa y Dirección General de Aguas, se estimó entre 130.000 y 190.000 MW.

- Se consideraron las fuentes con mayor desarrollo técnico y comercial en Chile y el mundo: eólica, hidráulica, biomasa, geotérmica y solar. Además, se consideraron sólo tecnologías comercialmente disponibles.

- La obligación que la nueva Ley 20.257 impone a las empresas generadoras en orden a que un 5% de la energía que comercialicen entre 2010 y 2014 provenga de ERNC. Después de esa fecha deben ir incrementando un 0,5% anual hasta llegar en el año 2024 a un 10% del total comercializado.

- Una evaluación económica de los proyectos adoptando supuestos entre los que figuran un precio de energía referencial y una proyección de incremento anual en tres escenarios: conservador, con US$75/MWh y un alza de 1% al año; dinámico, con US$102/MWh y un crecimiento de 1% al año; y dinámico plus, con US$102/MWh y un 3,5% de incremento anual.

Luego se evaluó la viabilidad económica de estas alternativas, así como sus opciones de penetración en el mercado.

Considerando todo aquello, se calculó que el potencial técnicamente factible de instalar de las ERNC (basado en las tecnologías actualmente disponibles, los factores promedio de planta y el marco regulatorio existente) es de unos 10.803 MW, lo que equivale a un 47,5% de los requerimientos del SIC al año 2025.

En lo que respecta a la capacidad de generación, desde el punto de vista técnico estas fuentes energéticas podrían llegar a abastecer 55.504 GWh, cubriendo un 53% de las necesidades del SIC al 2025.

Estos posibles aportes, por cierto, disminuyen al sopesar las condiciones de mercado:

- En un escenario conservador, el potencial económicamente factible de instalar al 2025 sería de 3.332 MW (14,7% del parque del SIC a ese año), con una capacidad de generación de 17.700 GWh/año.

- En un contexto dinámico, se podrían instalar 4.402 MW (19%) basados en ERNC, capaces de generar 21.909 GWh/año al 2025.

- En un escenario dinámico plus, el potencial económicamente viable es de 5.753 MW (25,3%), con una capacidad de generación de 29.652 GWh anual.

Eficiencia y Reducción

Para estimar el aporte potencial del uso eficiente de la energía eléctrica al abastecimiento del SIC, los especialistas debieron:

- Elaborar proyecciones de demanda para los principales sectores de consumo eléctrico. Este análisis se basó en las categorías generales definidas en el Balance Nacional de Energía de la CNE (minería del cobre, gran industria y otra minería -salitre y hierro, principalmente-, industria y minas varias, residencial, comercial y otros) y en la proyección global realizada por dicho organismo estatal. Para la minería del cobre se adoptaron datos emanados de estudios de Cochilco y otras estimaciones no oficiales; mientras que en la demanda residencial se consideraron las previsiones de población y hogares del INE y CELADE, y la tendencia en el incremento de consumos específicos derivados del aumento de ingresos familiares.

- Definir las estructuras de uso de la energía para dichos sectores. Esto se hizo en base a estudios anteriores e información entregada por empresas representativas.

- Identificar las tecnologías existentes en el país y sus alternativas más eficientes, de acuerdo a las que están disponibles en el mercado y que los usuarios podrían incorporar fácilmente.

- Evaluar la rentabilidad de la introducción de las tecnologías energéticamente eficientes y definir las tasas de penetración de dichas tecnologías, considerando las características de los usuarios, su disposición a innovar, los ciclos de vida de las tecnologías y las inversiones requeridas.

Atendiendo todo lo anterior, los potenciales estimados de reducción del consumo total para el SIC en el año 2025 fueron los siguientes: 10.493 GWh en un escenario conservador (correspondiente a un 9,9% de todo el consumo eléctrico en el SIC para esa fecha); 16.388 GWh en un contexto dinámico (equivalente a un 15,5%); y 24.647 GWh en un escenario dinámico plus (correspondiente a un 23%).

Además, tomando en cuenta las pérdidas existentes desde la generación hasta el consumidor final, también se considera que la disminución de la demanda energética a nivel del cliente final implica una reducción mayor a nivel de la generación eléctrica. Esa reducción se utilizó para calcular el aporte del UEEE al abastecimiento del SIC.

Horizonte Diferente

En suma, de acuerdo a la metodología utilizada, a la factibilidad económica y a las consideraciones técnicas presentadas en el estudio, el aporte potencial de las ERNC y el UEEE al abastecimiento eléctrico en el SIC presenta un horizonte absolutamente distinto a las proyecciones convencionales del desarrollo eléctrico en Chile. A saber:

• En un escenario conservador, al año 2025 estas fuentes de energía podrían generar unos 29.177 GWh anuales, vale decir, un 27,6% de la demanda proyectada en el SIC para esa fecha. Además, en lo que respecta a capacidad instalada su contribución sería de 5.086 MW, equivalente a un 22,3% del total previsto para el SIC en 13 años más.

• En un contexto dinámico, en tanto, esas cifras se elevan a una capacidad de generación de 39.767 GWh/año, esto es un 37,6% de las necesidades del SIC en 2025, y a 7.142 MW de potencia instalada, correspondiente a un 31,4% del total para esa fecha.

• En un escenario dinámico plus, en tanto, las ERNC y la eficiencia energética podrían proveer de 56.511 GWh/año para el 2025, equivalente a un 53,5% del total requerido a esa época; y aportar un equivalente a 9.874 MW en capacidad instalada (43,4% del total proyectado).

Esas cifras ponen en evidencia que estas fuentes de energía no jugarían sólo un papel marginal dentro de la matriz energética nacional, como suelen plantear las estimaciones gubernamentales y buena parte de los actores del sector energético. Por el contrario, según señalan los autores del estudio, el desarrollo de las ERNC y el uso eficiente de la energía eléctrica -incluso en términos conservadores- podrían ayudar a reducir significativamente la vulnerabilidad y la dependencia energética de nuestro país, así como a elevar los índices de seguridad en el abastecimiento y sustentabilidad del sistema eléctrico en Chile.

A ello se suman otros beneficios como su contribución a una mayor competitividad y productividad empresarial, un incremento del empleo y una reducción de los impactos ambientales locales asociados a la producción y uso de la energía. Además, el desarrollo de estas fuentes permitiría avanzar en el cumplimiento de la agenda ambiental nacional e internacional. En ese contexto, el estudio indica que “en relación a la reducción de gases de efecto invernadero (estimando un valor conservador de emisión de 400 toneladas de CO2 por GWh) la materialización de los potenciales de ERNC y UEE permitiría reducir del orden de 16 millones de toneladas de CO2 cada año en el escenario dinámico; y 22 millones de toneladas de CO2 por año en el escenario dinámico plus”.

Barreras y Propuestas

Los autores del estudio advierten que para materializar el aporte potencial descrito de las ERNC y de la eficiencia energética, es necesario superar una serie de obstáculos institucionales, económicos, de infraestructura y culturales que impiden la expansión plena de estas fuentes energéticas.

Algunas barreras identificadas en el caso de las energías renovables son: insuficiente catastro de recursos; dificultades impuestas por las condiciones geográficas del país y la estructura del SIC para incorporar las ERNC al sistema eléctrico; falta de experiencia y madurez tecnológica; incentivos insuficientes para la inversión; y el hecho que los precios de la energía no revelan los costos efectivos ni las externalidades sociales y ambientales que tienen la exploración, explotación, transformación, transporte y uso de las fuentes energéticas convencionales.

En materia de eficiencia energética, en tanto, aparecen diversas trabas. En el sector minero e industrial, por ejemplo, son impedimentos relevantes la falta de información sobre las potencialidades y beneficios de invertir en estas prácticas; la prioridad asignada a las inversiones en expansión de la producción respecto de aquellas destinadas a reducir los costos de producción; la falta de una institucionalidad interna orientada a gestionar la forma en que se usa la energía; la reticencia a adoptar nuevas tecnologías; y el privilegio que las empresas dan a las inversiones de menor costo inmediato en lugar de considerar el costo del ciclo de vida de los equipos.

El estudio del PRIEN y el NEIM indica que para superar los obstáculos señalados se requiere contar con políticas públicas decididas, orientadas específicamente al fomento de las ERNC y el uso eficiente de la energía. Estas políticas deberían apuntar a:

• Reforzar la institucionalidad, creando Agencias Nacionales operativamente independientes para cada una de estas fuentes energéticas, que permitan enfrentar en forma sistemática, continua y en el largo plazo los desafíos que imponen los requerimientos energéticos del país.

• Proveer de legislación y normativas que den sustentabilidad en el tiempo a los esfuerzos de los gobiernos en estos ámbitos.

• Desarrollar instrumentos para fomentar la triada investigación-desarrollo-innovación; mecanismos de financiamiento de preinversión y de inversión; programas de formación, capacitación y difusión; acuerdos voluntarios y estándares mínimos, entre otros.

• Promover el desarrollo de infraestructura tecnológica, capital humano y capacidades de servicios para la gestión de recursos naturales energéticos y la innovación tecnológica necesaria para trabajar en el área de las ERNC y del UEEE.

En el caso de las ERNC se recomienda además, en particular:

• Optar por un esquema de tarifas o subsidio a la inversión, que se podría complementar con un sistema de cuotas.

• Generar más información en torno a los recursos naturales energéticos. Establecer un sistema de administración geográfica computacional que gestione esta información técnica y ofrezca servicios a los potenciales inversionistas.

• Integrar los proyectos energéticos en regiones, con los planes de desarrollo estratégico regional.

• Contar con la infraestructura necesaria para incorporar las ERNC al SIC y a sistemas de generación distribuida.

Para desarrollar el potencial de eficiencia energética también se entregan propuestas específicas, como por ejemplo:

• Diseñar leyes orientadas a asegurar un uso eficiente de la energía en las distintas actividades económicas.

• Imponer exigencias y crear incentivos para las empresas energo-intensivas y al gran comercio, incorporadas en la ley de eficiencia energética como un acápite separado y fundamental.

• Al Programa de Preinversión en Eficiencia Energética de Corfo para pequeñas y medianas empresas, sumar otro programa para cubrir el financiamiento de las inversiones en tecnologías energéticamente eficiente apuntando a satisfacer los requerimientos en este ámbito, de unas 4.000 empresas en 10 años.

• Incorporar las externalidades ambientales a proyectos de energía.

• Promover el acceso a las tecnologías de EE a precios competitivos.

• Avanzar en una segunda etapa en el etiquetado de los refrigeradores y ampolletas, y exigir un estándar mínimo para comercializar estos productos. Adoptar medidas similares con otros artefactos eléctricos. 

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