Revista de descontaminación industrial, recursos energéticos y sustentabilidad.

Suena a Solución

Suena a Solución

Los sonómetros optimizan el monitoreo de ruido en las industrias.



Entre las enfermedades profesionales, la hipoacusia por exposición a ruido ocupacional, presenta una alta prevalencia. Es una realidad que afecta, principalmente, a países industrializados.

A nivel global, el número estimado de personas afectadas por esta patología ha experimentado un fuerte aumento, pasando de 120 millones, en 1995, a 250 millones, en 2004. De igual modo, utilizando el criterio de pérdida auditiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el umbral de daño auditivo laboral reconocido mundialmente, se describe que de cada 100 casos de pérdida de audición registrados, 16 de ellos son atribuibles a la exposición ocupacional a ruido.

Así lo señalan cifras citadas en el Protocolo de Exposición Ocupacional a Ruido (Prexor), elaborado por el Ministerio de Salud con el fin de guiar a las mutualidades en el asesoramiento a las empresas en materia de programas de vigilancia de su personal expuestos a este agente de riesgo laboral.

Frente a tal escenario, la protección de la salud auditiva de los trabajadores es prioridad y para ello la empresa debe desarrollar una gestión permanente de evaluación y prevención.

Al respecto, Fabiola Olivares, académica de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente de la Universidad San Sebastián, afirma: “Es de suma importancia que las empresas, independientemente de su rubro, evalúen la exposición a ruido al interior de sus áreas de trabajo, de manera de establecer el nivel de riesgo que presentan sus trabajadores en términos de contraer una enfermedad profesional como la hipoacusia neurosensorial, más conocida como sordera profesional”.

Según precisa, las mutualidades son las encargadas en primera instancia de cuantificar los niveles de ruido por medio del cumplimiento del Prexor. En ese sentido, el documento señala que un programa de vigilancia en un entorno de trabajo ruidoso tiene que fundarse en la prevención del efecto de daño sobre la audición. Lo anterior, incluyendo el monitoreo ambiental del lugar donde se desempeñan labores y la evaluación periódica de la salud auditiva de los trabajadores, de modo de implementar medidas preventivas y correctivas a partir de sus resultados.

Diagnóstico

Con el propósito de implementar planes de vigilancia eficaces, las compañías requieren de diagnósticos certeros acerca de los niveles de presión sonora en sus instalaciones. En paralelo a la gestión de sus equipos profesionales, las industrias hoy recurren con la asesoría de compañías dedicadas a desarrollar esas evaluaciones. “Estas empresas deben contar con las debidas certificaciones y exigencias estipuladas en el Prexor y entregar un servicio rápido y efectivo”, indica Fabiola Olivares.

En el desarrollo de los monitoreos es fundamental la utilización del sonómetro o decibelímetro, instrumento que permite medir el nivel de presión acústica, expresado en decibeles (dB).

Mario Correa, Ingeniero Civil Acústico de Sonoflex, hace una aclaración, en términos de que existe una marcada diferencia entre un sonómetro y un decibelímetro. Este último, precisa el experto, corresponde a un dispositivo que mide solo el nivel de ruido en un instante y su registro cambia segundo a segundo. “Por ello, los decibelímetros no se utilizan a nivel profesional, más bien su aplicación es en un ámbito doméstico”, comenta.

Lea este artículo completo en InduAmbiente 149 (noviembre-diciembre 2017), páginas 108 a 110.